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Política

El drama de combatir el coronavirus en Venezuela: sin agua y con USD 4 mensuales

La situación es tan problemática en el país que lidera Nicolás Maduro que la ONU debe hacerse cargo de las donaciones que el resto de los países envían porque no confían en el dictador

En Venezuela, la salud no es lo primero, pero tampoco lo segundo. La situación en la que médicos deben trabajar es dramática: no tienen agua ni cloro ni desinfectante ni tapabocas (que los arman ellos); y sólo cobran 4 dólares por mes.

El periodista Laureano Pérez Izquierdo logró recopilar testimonios de personas cercanas al sistema de Salud venezolano quienes le dijeron que ni siquieran tienen “insumos básicos”. Mauro Zambrano, representante del Sindicato de Trabajadores de Hospitales y Clínicas de Caracas dice: “Tenemos tres meses de pandemia y no hay ni desinfectantes, ni guantes, ni tapabocas”. “Muchos de los médicos y enfermeros hacen sus mascarillas en sus casas. En quince hospitales de esta ciudad los reutilizan una y otra vez. Y en otros, apenas te dan uno por día, ni bien ingresas”, narra desde la capital venezolana. “Algunos alquilan sus barbijos, imagínate. No cuentan con nada para trabajar”, agrega la diputada Delsa Solorzano, presidente del Partido Encuentro Ciudadano.

Pero no sólo son tapabocas o guantes. El listado continúa y se agrava. En todo Venezuela la crisis del agua es cada vez más alarmante. Escasea tanto como la gasolina, pero con el agregado que es necesaria para sobrevivir. La coherencia, en infraestructura, es total: tampoco los hospitales tienen este suministro tan necesario. El 50% de los centros de salud lo sufren a diario o de manera intermitente. Un día los grifos son lo más parecido a un manantial; al siguiente ni una gota emerge de ellos. Puede pasar una semana y no tener nada de agua para limpiar los edificios, los baños, las dependencias, el instrumental, las sábanas. El problema se perpetúa a pesar de las semanas de cuarentena en la nación.

La escasez se multiplica en otros productos: cloro, jabón y desinfectantes. Sólo el 57% de los hospitales tienen acceso al primero de estos productos; el segundo de ellos representa un lujo reservado a la oligarquía chavista, apenas el 18,46 por ciento de los centros de salud tienen jabones en sus dependencias. Este hueco de suministros se traslada al resto de los sectores. Como los desinfectantes, cuya falta es casi total: el 97 por ciento de las clínicas públicas y privadas no pudo acceder a ellos en la última semana. Los datos fueron recopilados por Monitor Salud, una ONG hecha por médicos venezolanos que incomoda al régimen.

Por si fuera poco, además de estos laberintos internos, está la presión política. El Palacio de Miraflores no quiere que se conozcan las debilidades -cristalinas ante los ojos de cualquiera- que ofrece el Socialismo del Siglo XXI, el mismo que terminó privatizando el petróleo a cambio de monedas iraníes y rusas. ”A los médicos no les permiten diagnosticar coronavirus. Los pueden acusar de, escucha bien, ‘terrorismo biológico’”, subraya Solorzano. También deja sobre el aire una sentencia preocupante: “Los médicos, desespeados, están abandonando sus puestos de trabajo”.

Actualmente, sólo el 30 por ciento de la plantilla médica está operativa. Para peor, por los pésimos salarios, los médicos y enfermeros sufren desnutrición. Sus 4 dólares mensuales no les alcanza para alimentar a sus familias, a ellos mismos y trasladarse de un lado a otro para poder cumplir sus funciones. “La falta de alimentación es cada vez mayor. Sólo asiste el 30 por ciento de los trabajadores. No tienen ni cómo darle de comer a los suyos”, dice Zambrano.

Sin protección por parte del estado y sin forma de llegar a sus lugares de atención, sus tareas se ven cada vez más reducidas. “Trasladarse es casi imposible para los trabajadores de la salud. Algunos caminan varios kilómetros; otros piden a los choferes de los ómnibus que los dejen viajar gratis. Son varios factores que llevan a ello, pero sobre todo dos: ganan apenas 4 dólares por mes, y encima no consiguen efectivo para movilizarse de sus casas”, agrega Zambrano, quien cuenta que algunos venden pequeñas cosas para poder subsistir día a día. Ni agua, ni comida, ni gasolina… ni cash.

La asistencia internacional que llega hasta el país latinoamericano es controlada sólo por las agencias de ONU. Pero hay otras que dicen que arribaron pero de las cuales no se tienen noticias. Son fantasmales. Treinta toneladas de material del régimen chino habría llegado a Caracas para ser distribuidos por la dictadura de Maduro. A médicos y enfermeros esos insumos no les llegó. “La ayuda china no se ve por ningún lado. No se sabe qué pasa”, advierte Solorzano. El sindicalista, en tanto, añade un dato de uno de los ¿siete? vuelos que unieron Beijing con la capital venezolana: sólo sabe de un tomógrafo que llegó hace algunas semanas al Hospital Universitario de Caracas. “Está instalado… pero no funciona”, dice. “Si lo encienden, se prende fuego”. No posee algo tan elemental como un estabilizador de tensión, más que necesario en un lugar donde los cortes son tan usuales. Actualmente Caracas, una ciudad de más de dos millones de habitantes, sólo tiene un tomógrafo funcionando.

Pero la persecución política dentro de los pabellones constituye también una pesadilla. Las actas de defunción son firmadas por las autoridades hospitalarias, algo que está prohibido por ley. Pocas llevan el rótulo de “muerte por COVID-19″; muchas se completan con un eufemismo médicamente irreprochable: “paro cardiorrespiratorio”. Lo explicó a Infobae un alto dirigente opositor que prefirió no hacer público su nombre. Teme por su familia y sus colaboradores. “Hay centros de salud donde el médico que trató al paciente no firma nada. Lo hace el director del hospital. La mayoría de ellos milita en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Esto no es por mérito. Los requisitos de la OMS para dirigir un hospital aquí no se cumplen”, remarca Zambrano. Su relato es bastante verosímil con la denuncia de adulteración de estadísticas.

Los deudos de muchos de esos muertos, sin embargo, no pueden despedirlos como indicarían los protocolos actuales. Sus cuerpos son cremados de inmediato y nadie participa en las exequias. El manejo de los restos de los difuntos también es controversial. La mayoría de las morgues en los centros hospitalarios no funcionan correctamente. Los refrigeradores donde se almacenan los cadáveres no andan, el material de bioseguridad no existe. “Las morgues no refrigeran, no están en condiciones. El 61 por ciento de ellas están dañadas”, concluye Zambrano.

Los médicos venezolanos enfrentan dilemas que quizás no se repitan en otros lugares. Sus debates internos deambulan entre la responsabilidad que dicta sus consciencias, el hambre que padecen por sus paupérrimos salarios y la falta de instrumentos para combatir. Son los soldados abandonados de Maduro en una guerra en la que sus trincheras fueron saqueadas. En otras partes del planeta los consideran héroes. Pero en el riquísimo país chavista están sin municiones y sienten que el enemigo está en casa.

Con información de Infobae

Política

Encontraron muerto a Carlos Liñani, uno de los procesados por extorsiones al exsecretario de Cristina Kirchner

La Policía de la Ciudad lo encontró sin vida en su departamento. Los vecinos habían alertado por un escape de gas

Carlos Liñani, procesados por la Justicia Federal de Dolores en la causa por las extorsiones a Pablo Barreiro, el exsecretario de Cristina Kirchner, y ligado al falso abogado Carlos D’Alessio, fue hallado muerto anoche en su departamento de Palermo. Las investigaciones preliminares indican que se suicidó: estaba tirado en el piso del living y junto a su cuerpo exánime había una manguera conectada a un caño flexible de gas y, en la punta, una mascarilla. Además, dejó varias cartas en las que habría dejado explicados a sus allegados los motivos de la trágica decisión.

Liñani había sido procesado por el exjuez federal de Dolores Alejo Ramos Padilla como integrante de una asociación ilícita que, entre otros hechos extorsionó a Pablo Barreiro, hijo de Ricardo Barreiro, el “jardinero” de los Kirchner que había estado preso en la causa de los cuadernos de la coima.

En una renunión entre los hijos de Barreiro y Liñani, este último fue en representación de D´alessio, les alertó que “era inminente la detención de su padre (Pablo Barreiro). Los hijos de Barreiro sospecharon de la situación y lo grabaron. En esos audios, que terminaron en poder de la Justicia, Liñani se adjudicaba una relación con el fiscal Carlos Rívolo, que lo terminó denunciando. Por ese episodio, Liñani fue procesado por el juez Sebastián Casanello por el delito de “defraudación con influencia mentida en grado de tentativa”. El fallo luego fue confirmado por la Cámara Federal.

Ramos Padilla procesó a Liñani en agosto e 2019 como un miembro secundario de la banda de D’Alessio. “Liñani, en razón de su experiencia y actividad en comercio exterior, desempeñaba un rol específico en la organización en particular en torno a los planes de la organización respecto de la denominada ‘mafia de la aduana’ o ‘mafia de los contenedores’, ya que podía utilizar sus especiales conocimientos en la materia para actuar con visos de mayor legitimidad frente a las víctimas y otorgar mayor verosimilitud a las intimidaciones que formaban parte de la batería de recursos que eran utilizados para el desarrollo de ciertas operaciones, alegando vínculos propios o de otros miembros de la organización con la Agencia Federal de Inteligencia, la Embajada de los Estados Unidos, funcionarios de la Aduana, magistrados y periodistas”, consta en esa resolución.

 

Con información de Infobae

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Política

Cuadernos | Paolo Rocca, cerca del sobreseimiento por un “olvido” del Gobierno

Los letrados del organismo fueron sumariados por considerar que actuaron con “intencionalidad”, según sostuvieron fuentes judiciales.

Por un “olvido” del Poder Ejecutivo, el CEO de Techint, Paolo Rocca, su principal operador, Luis Betnaza, y Héctor Zabaleta, que habría oficiado como valijero del dinero que la principal compañía industrial argentina entregó a funcionarios kirchneristas, quedaron a un paso del sobreseimiento en la causa que investiga los cuadernos de las coimas y que tiene a la vicepresidenta de la Nación, Cristina Kirchner, como principal acusada de haber encabezado una asociación ilícita.

En este sentido, la Unidad de Información Financiera (UIF), un organismo que depende del Estado, decidió sumariar a sus abogados involucrados sobre los cuales no sólo recae la responsabilidad del “olvido” sino también entiende actuaron con “intencionalidad”.

El organismo que dirige Carlos Cruz ya había cesanteado al director de Litigios Penales, Claudio Castelli previamente al inicio de un sumario administrativo con los dos abogados que “olvidaron” apelar la decisión del juez Julián Ercolini.

La semana pasada la UIF presentó un recurso de Casación ante “la Sala I de la Cámara Federal de Casación para que la misma lo eleve para su tratamiento a la Cámara Federal de Casación Penal y se puedan revisar los sobreseimientos”, explicaron desde el organismo antilavado.

“Los jueces Bruglia y Bertuzzi declararon inadmisible el recurso interpuesto declarando que no hubo arbitrariedad en el fallo por ellos dictado. El resultado era esperable, en tanto que los mismos jueces no iban a admitir la arbitrariedad de su fallo, se cuestiona sin embargo que no hayan derivado la admisibilidad del recurso en ese punto a la Casación, dada su falta de objetividad para poder analizar la arbitrariedad de su propio fallo”, dijeron.

Fuentes del organismo admitieron a Infobae que se abrió una investigación interna para buscar responsabilidades por esa inacción penal en la causa de los cuadernos. Hay mientras tanto un planteo para intentar que se declare “cosa juzgada írrita” la decisión que dejó a salvo del caso a los empresarios de Techint. “Nos encontramos ante un caso que constituye un ‘atentado contra el sistema democrático’”, sostiene la presentación.

La “cosa juzgada írrita” es una figura incómoda para el mundo de los tribunales que se aplica cuando se demuestra que en un juicio no se han respectado las reglas del debido proceso o cuando los jueces o obraron con independencia e imparcialidad.

En agosto pasado, tras un planteo de la defensa, el juez Ercolini, a cargo interinamente del juzgado que perteneció a Claudio Bonadio, dictó los sobreseimientos de los hombres de Techint, incluso de Zabaleta que había declarado como imputado-colaborador reconociendo un delito.

Al mismo tiempo, el juez procesó al ex funcionario de Planificación Roberto Baratta por dádivas -es decir, recibir el dinero de Techint- pero se sobreseyó a los directivos de la empresa por entender que los pagos que admitieron estaba justificados en razones humanitarias.

“La ausencia de responsabilidad en los sucesos de los empresarios a los cuales se les atribuyó la entrega del dinero -la cual tuvo como origen la exigencia del funcionario ante una situación de emergencia-, no obsta a que la recepción de dinero por parte del funcionario público implicado, resulte ser una conducta que se subsume directamente bajo el tipo penal analizado”, dijo Ercolini.

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Política

Otra salida en el Gabinete: renunció Francisco Meritello como secretario de Medios y Comunicación Pública

Se fue del Gobierno por diferencias con los nuevos integrantes. Asume Valeria Zapesochny, cercana a Manzur

Alberto Fernández suma una nueva baja dentro de su Gabinete: renunció Francisco Meritello como secretario de Medios y Comunicación Pública.

Según indica el diario La Nación, el motivo de su salida fueron sus diferencias con la incorporación de algunos de los nuevos integrantes del gabinete nacional.

Meritello estaba a cargo de la estrategia de comunicación pública y la relación institucional del Gobierno con los medios. También tenía el control sobre la pauta publicitaria.

En su lugar, el ministro coordinador designó a Valeria Zapesochny, una persona de confianza del gobernador tucumano en uso de licencia.

Zapesochny trabajó con Manzur durante su gestión como ministro de Salud durante la presidencia de Cristina Kirchner y formó parte del primer gabinete cuando ganó la gobernación

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