Salud

Siete formas de cuidar el cabello al lavarlo

Qué tener en cuenta respecto a productos y técnicas para que luzca más sano

viernes 26 de junio de 2020 - 7:47 am

No solo la piel necesita unas rutinas de limpieza y cuidado, sino que el pelo también. Mirá siete formas de cuidarlo y evitar que se dañe y caiga.

1- Frecuencia de lavado

El mejor indicador para conocer a fondo la salud de tu melena es su aspecto. Por eso, el primer paso es saber la frecuencia con la que se debe lavar. Los expertos agrupan en tres diferentes tipos: los que tienden a la escamación, los del pelo seco y los del pelo graso y saludable.

Los primeros deben lavarlo a diario o con frecuencia ya que sólo así se deshacen de las células muertas de la piel y consiguen que las escamas desaparezcan.

Los que tengan el pelo seco en exceso y un poco poroso, podrán lavárselo solo 2 veces por semana ya que esta característica indica que es capaz de absorber grandes cantidades de agua y, por lo tanto, por guardarla en su interior consigue mayor peso y consecuentemente, se quiebra.

Por otro lado, el mismo número de días serán los que deben esperar los de pelo graso, ya que, de hacerlo a diario lo acostumbrarían y acumularían mayor cantidad de grasa.

2 – Ingredientes a evitar en pelos teñidos o con mechas

Otro de los factores que más alteran el cabello es el color artificial. Todo lo que se añada sin que sea natural puede provocar daños y restarle parte de la humedad que este necesita.

De este modo, los sulfatos son uno de los peores enemigos del pelo con tinte o mechas, ya que tienden a hinchar el tallo del mismo. La solución es usar shampoos suaves sin sulfatos y, con mucha frecuencia, un acondicionador intensivo.

3- Productos según las estaciones

El pelo de forma general no se acostumbra a un producto por mucho que se use. No obstante, las temperaturas influyen notoriamente en su cuidado y las estaciones son uno de los factores que más alteran su estado. Por esa razón, no debería ser común usar los mismos en invierno que en verano.

En invierno, a pesar de que por las bajas temperaturas no suele mantenerse más seco de lo habitual, la calefacción interior elimina la humedad. Lo mejor es escoger un shampoo con equilibrio bajo en Ph y un acondicionador con humectantes.

En los meses más calurosos, la grasa tiende a aparecer en mayor medida y el aire es seco, por lo que se debe usar uno que limpie en profundidad las raíces y que nutra, al mismo tiempo, las puntas. Si tienen extractos cítricos y hierbas astringentes el resultado será mejor.

4- Elegir el producto según la textura

No se deben elegir según el tipo sino en función de su textura, es decir, si es fino, grueso o medio. El fino se vuelve lacio más fácil por lo que será necesario usar un shampoo rico en queratina y con proteínas espesantes que le den volumen.

El medio/grueso necesita productos con una equilibrada proporción de humedad, con los que se deberá acondicionar la parte inferior desde la mitad del cabello. El grueso tiende a perder humedad por lo que necesitará productos de gran hidratación e ingredientes antiestáticos.

En cuanto al acondicionador, depende de su peso y textura. Si es pesado hará que el pelo pese más y viceversa en el caso contrario. Así habrá que aumentar o disminuir la intensidad.

5- Cantidad de producto

Aunque se aplique una gran cantidad de shampoo, este no estará más limpio. La espuma es un indicador de la limpieza del cabello. Si queda espuma tras aplicar el shampoo significará que está limpio. En cambio, si ésta desaparece mientras aún se está lavando, probablemente continúe sucio.

Para eliminarla es muy importante el enjuague, ya que el pelo en su lavado debe enjabonarse y enjuagarse dos veces para eliminar al completo la suciedad y garantizar que se retira el sobrante.

6- Técnica de lavado

El shampoo trabaja de manera fugaz y no se debe emplear el mismo tiempo en dejarlo actuar como en la mascarilla o el acondicionador. Mientras se lava, eso sí, es favorable masajear con los dedos haciendo movimientos circulares sin mucha presión para estimular las glándulas sebáceas (y así formar grasa).

7- El secado

La mejor opción es dejarlo al aire. Al salir de la ducha y recoger la melena no es recomendable frotar con fuerza con la toalla, sino hacerlo suavemente para no romperlo. Si no queda otra opción que secarlo de manera artificial, se debe realizar con el secador a una distancia de al menos 25 centímetros sin usar la temperatura más alta.

Fuente: Cosmopolitan

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