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Tiembla el planeta: qué hay detrás de la escalada entre India y China

Veinte soldados indios murieron en una brutal pelea realizada a miles de metros sobre el nivel del mal, con temperaturas bajo cero y sin registrar disparo alguno.

miércoles 17 de junio de 2020 - 11:00 am

Al menos 20 víctimas fatales contabilizó el Ejército indio en una batalla campal contra militares chinos, desarrollada en el terreno rocoso del estratégico Valle de Galwan, entre el Tíbet en China y la región de Ladakh en India. Es el punto crítico de una disputada frontera de 3.500 kilómetros de largo, sobre cuyos límites nunca hubo acuerdo entre los países.

Las tropas de las dos potencias nucleares han estado inmersas desde principios de mayo en varios enfrentamientos a lo largo de la frontera común, principalmente en Ladakh, y reforzaron con miles de soldados su presencia en ambos lados, tras un terrible choque con puñetazos y piedras que acabó sin víctimas fatales en la región de Sikkim.

 

 

Durante el día lunes, el Ejército indio confirmó tres muertes, pero luego agregó que “17 soldados indios que resultaron gravemente heridos en el cumplimiento de su deber (…) y expuestos en ese terreno de gran altitud a temperaturas bajo cero han sucumbido a sus heridas, elevando el total de muertos en acción a 20”, según indicó en un comunicado.

Los conflictos habrían comenzado cuando las tropas de China instalaron tiendas de campaña en el valle de Galwan, un área históricamente disputada, en pleno diálogo por mantener la paz. Posteriormente, militares indios desmontaron este punto de observación, en un tenso altercado. El lunes, las tropas chinas volvieron con refuerzos y atacaron a los militares indios “con piedras y palos de bambú con clavos”, generando la baja de 20 soldados.

Zhao Lijian, portavoz chino de Relaciones Exteriores, dijo que las tropas indias habían atravesado la frontera y “atacado a personal chino, lo cual provocó un grave enfrentamiento”. “China e India están de acuerdo en seguir resolviendo los problemas bilaterales vía el diálogo. Pedimos de nuevo a India que controle a sus tropas en la frontera. No crucen la frontera, no causen problemas”, insistió.

 

 

Las disputas por los límites territoriales datan desde los tiempos del Raj Británico. En 1914, representantes británicos llegaron a un acuerdo con el entonces Reino del Tíbet, que fijó como división a la Línea McMahon. Pero China, que luego ocuparía el Tíbet, nunca reconoció ese pacto y reclama para sí cerca de 90.000 kilómetros cuadrados de territorio.

Tras la independencia de la India, los intentos de normalizar las relaciones bilaterales se frustraron rápidamente. En 1959, el primer ministro indio Jawaharlal Nehru realizó una importante visita oficial a Beijing, que terminó alejando posiciones en lugar de acercarlas. Cuando Nehru cuestionó los límites que aparecían en los mapas oficiales chinos, el primer ministro Zhou Enlai le respondió que su gobierno no aceptaba la frontera colonial. Tres años más tarde, estalló la guerra sino-india.

Tras el levantamiento tibetano de 1959, cuando India concedió asilo al Dalai Lama, líder político y espiritual del Tíbet, se produjeron varias escaramuzas en la frontera. Eso llevó a India a iniciar una política ofensiva, que consistió en establecer puestos de avanzada a lo largo de la frontera, incluso al norte de la Línea McMahon. Tras diversos intentos diplomáticos infructuosos, tropas chinas invadieron y penetraron en la región india de Ladakh el 20 de octubre de 1962.

 

 

Durante los últimos 42 años no se registraron fuertes conflictos, hasta el año 2017 cuando las tensiones reaparecieron. Durante meses, India y China mantuvieron un enfrentamiento a gran altitud sin disparos en la región de Doklam de Bután, después de que el ejército indio enviara tropas para impedir que China construyera una carretera en la zona. La meseta de Doklam significa un lugar estratégico, ya que da a China acceso al llamado “cuello de gallina”, una delgada franja de tierra que conecta los estados del noreste de la India con el resto del país. Lo reclaman tanto China como Bután, un aliado de la India. La desescalada llegó después de largas conversaciones de alto nivel. Sin embargo, y a pesar de todo, la pandemia no fue suficiente para que las partes decidieran suspender, al menos por un tiempo, sus diferencias.

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