Opinión

Vicentín: esta vez (no) va a ser diferente

Alan Abud

Licenciado en Gobierno y Relaciones Internacionales y estudiante de Dirección de Negocios Globales. Escribe artículos de opinión sobre política nacional e internacional en su página de Instagram @minutocanciller_

jueves 11 de junio de 2020 - 12:22 pm

El día lunes el presidente, Alberto Fernández, anunció la intervención y eventual expropiación, por medio de un DNU, de la empresa agrícola Vicentin. Cuando este gobierno asumió el poder uno creía que, efectivamente, las cosas serían diferentes, pero no por cuestiones ideológicas, sino porque la situación del país era otra. Durante los doce años del kirchnerismo en la Casa Rosada, el gobierno se caracterizó expropiar diversas empresas: lo hizo con Aguas Argentinas, YPF, y Aerolíneas Argentinas, entre otras.

Las expropiaciones hechas invitaban a pensar que esta vez el gobierno tendría que tomar otras medidas. Eso creíamos, porque iba a ser diferente, pero no. En este nuevo mandato, a seis meses de asumir, redobló la apuesta e inconstitucionalmente se quiere quedar con una empresa exportadora de granos de gran importancia en el mercado argentino. Esta vez no va a ser diferente.

A un estado gigantesco cuya solución sería reducirlo, el gobierno lo agranda. En todas y cada una de las expropiaciones mencionadas anteriormente se terminaron obteniendo malos resultados. Con las AFJP prometían soberanía de los bancos, y hoy tenemos un sistema jubilatorio absolutamente quebrado en el cual los adultos mayores son cada vez más pobres.

Después fueron por Aerolíneas. Hoy, el Estado gestiona una empresa con un déficit anual, estimado por la compañía, de 600 millones de dólares. Luego fue el turno de YPF: bajo el lema “soberanía energética”, el gobierno expropió la compañía a la española Repsol, pagando en un primer tramo 5000 millones de dólares en bonos por el 51% de una empresa que hoy, en su totalidad, vale menos de 1900 millones de dólares. A este multimillonario pago habilitado por el por entonces ministro de Economía, Axel Kicillof, -quien en ese momento llegó a prometer que la estatización “no costaría ni un peso a la Argentina”- se le suma un juicio en Nueva York que podría obligar al país a pagar hasta 9000 millones de dólares más.

Con Vicentin no va a ser diferente. Bajo la excusa de que la empresa le debe plata al Estado, el Gobierno dio paso a la intervención y expropiación. Lo cierto es que esta medida unilateral no tiene sustento. Si bien la empresa le debe 18 mil millones de pesos al Banco Nación, es apenas un 20% de una deuda total que asciende a más de 99 mil millones de pesos. ¿Acaso el gobierno va a pagar el resto de la deuda que tiene la empresa con sus acreedores? Durante mucho tiempo se rasgaron las vestiduras hablando de la estatización de la deuda en los ’80 pero hacerlo ahora parece no importarles.

Está claro que esta es una medida que no tiene fundamento. Uno de los principales beneficios es lograr la “soberanía alimentaria” y marcar la cancha en el mercado imponiendo precios. Sin embargo, parece que no se tomaron el trabajo de investigar qué produce la empresa porque Vicentin no es una productora de alimentos. Mucho no le interesa esto al gobierno, porque esta vez no es diferente.

El concepto “soberanía” se transformó en el latiguillo para legitimar una medida fraudulenta. Lo utilizaron en otras situaciones y esta vez no iba a ser la excepción.

La expropiación enciende las alarmas en los empresarios del país: ¿será esta la única empresa que se expropie? Según lo mencionado por el presidente en conferencia de prensa, sí. No obstante, también había asegurado la semana pasada desde Formosa que no iban a expropiar ninguna empresa, que esas eran “ideas locas”, por lo que la negación de futuras expropiaciones pierde fuerza. Sancor sí tiene una fuerte presencia en el mercado alimenticio y posee profundos problemas económicos, entonces: ¿por qué no expropiar toda empresa con dificultades y que caiga dentro de la justificación “soberanía alimentaria”?

Este gobierno iba a ser diferente, Alberto conduce y Cristina acompaña, pero decisiones como ésta muestran lo contrario. La presencia de la senadora mendocina Anabel Fernández Sagasti en la conferencia de prensa es el sello cristinista en esta medida. Una de las caras más importantes de La Cámpora, fue quien estuvo al frente de este proyecto. Esta vez no va a ser distinto, La Cámpora, y con ella el kirchnerismo, se quedan con una nueva caja de dinero: ya tienen la ANSES, Pami, Aerolíneas, los Ministerios del Interior y Desarrollo Social y ahora Vicentin. El objetivo sigue siendo el mismo.

Seis meses en el poder son suficientes para demostrar que este gobierno no va a ser diferente al periodo anterior: volvieron las expropiaciones fraudulentas y el sector cristinista mantiene el poder (y lo sigue aumentando). No obstante, un factor cambió: las protestas de los últimos días en contra de esta medida muestran que hay un sector de la población que ya no va a tolerar estas situaciones. Esta vez no va a ser diferente, o quizas sí.

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