Economía

¿Puede volver el corralito?

¿No le pasará por la cabeza a ningún funcionario frenar la salida de pesos, para evitar la demanda de dólar blue? ¿Estarán usando como excusa la pandemia para ralentizar la salida de los pesos de los bancos, trabando vía regulaciones, protocolos, y normativas?

lunes 8 de junio de 2020 - 6:29 pm

Columna publicada originalmente en APL Inmobiliaria

Quizás a muchos fuera del ámbito financiero pueda sorprender el hecho que jamás las instituciones financieras tendrán dinero suficiente para devolver sus ahorros a todos sus depositantes. No debe asustarse, debe ocuparse. Luego de leer este texto sus ahorros estarán más seguros. Y le contaré de Finbinars.com, una agenda de eventos de economistas y especialistas en finanzas, para ayudarle con estos temas.

Una institución financiera, como por ejemplo un banco, cuando recibe dinero de un depositante, lo presta a otros. Al depositante le abona una tasa de interés normalmente menor que la que le cobra a quien le presta. Así, de esa diferencia de tasas, vive la institución, cobran sueldos sus empleados, paga sus impuestos, abre nuevas sucursales y mantiene sus estructuras para brindar sus servicios. Así, no podría existir un banco o institución financiera que funcione sin prestar. Y si presta, no tiene el dinero de sus depositantes, más que una proporción que le exigen las autoridades (que suelen ser los banco centrales) o sus propios estatutos o decisiones del directorio. Con esto quiero decir, toda entidad financiera se reserva una caja para poder devolver el dinero a los depositantes en caso que parte de estos lo necesiten.

Ahora bien, existen matices importantes cuando hablamos del mecanismo mencionado: si la moneda de los depósitos en cuestión es la que el país puede emitir, podría el banco central salvar a una institución, incluso a un conjunto de ellas, ante una corrida, proveyendo de los pesos necesarios para atender la demanda extraordinaria de retiros; claro está, con la consecuencia inflacionaria propia de imprimir dinero. Pero si se tratase de una moneda extranjera, que precisamente no se tiene la potestad (derecho a usar la impresora) para crear este billete, solo quedan dos caminos posibles: 1) utilizar las reservas del banco central, que en parte se compone de las reservas legales y voluntarias de cada banco (usar estas últimas suele estar prohibido, pero en nuestro país las leyes son de interpretación volátil) y 2) financiarse vía préstamos para atender la situación, cosa que podrían hacer las instituciones privadas, o el mismo banco central, para responder a una coyuntura extraordinaria del mercado. Y de la interpretación de estos dos últimos puntos es que su ritmo cardíaco podría comenzar a acelerarse.

Consultando a otros especialistas:
1) ¿Tiene reservas el banco central como para responder a una mayor corrida de los depositantes contra los dólares? (Recuérdese que en los últimos 12 meses el 45% ya los retiró) ¿Se están usando los dólares de los depositantes para financiar el dólar “solidario”, o las importaciones?

El analista económico Salvador Di Stefano sugirió que no corren riesgo los depósitos en moneda extranjera. Los bancos tienen aproximadamente 19.000 millones de dólares de depósitos de clientes, de los cuales el 59,6% están en las arcas del central. Coincide en su apreciación Alejandra Naughton, quien trabajó 25 años en el Banco Central, y hoy es CFO en el Superville, y agregó que tras la corrida post PASO, los bancos prefirieron la liquidez en dólares, para atender las necesidades de sus clientes. Ambos sugirieron, dicho en “criollo”, que en el mediano plazo no habría elementos de preocupación sobre los depósitos en dólares, pero esta última agregó: “si tiene temor, o no duerme tranquilo, vaya y búsquelos, que están”.

No fueron los únicos consultados, y más adelante le contaré porque. Mariano Gorodisch, analista económico, también acordó con los especialistas previamente mencionados que el sistema bancario está muy sólido, que “no es 2001”. A partir de aquella experiencia, cosa que Naughton también resaltó, se aprendió, y se prefiere la liquidez en estos escenarios tan volátiles, para evitar riesgos innecesarios en un mercado financiero cada vez más pequeño.

Otros especialistas consultados sobre este tema se manifestaron más preocupados. Christian Buteler, analista financiero, argumentó que “si bien de parte de los bancos, tienen la capacidad para devolver los depósitos” los directivos del Banco Central “demuestran circular tras circular la falta de moneda extranjera que tenemos, y ahí sí temo que, de complicarse, en algún momento pueda haber restricciones”. Por su parte, Carlos Burgueño, magister en economía y escritor en Ámbito Financiero, si bien se manifestó tranquilo aún, agregó: “Dependerá de la evolución de las reservas. Si estás bajan de 5.000 millones, estamos en problemas”. Quizás en este punto valga la pena poner en contexto: el banco central vendió en mayo casi 1.000 millones de dólares, siendo que hoy en día ya le quedan netos menos de 10.000 millones, a lo que Burgueño hizo alusión.

De esta parte me surgen dos planteos posibles: ¿Es sostenible en el tiempo el esquema de devaluación paulatina (crawling peg) actual? En especial, con la brecha tan alta entre el dólar oficial y el blue, genera un enorme incentivo a buscar esos 200 dólares mensuales, para venderlos en el mercado paralelo. Es más, si se entiende que en 200 dólares se puede obtener una ganancia de 7.000 pesos por persona por mes, con un par de clicks o en una cola de banco, supongo entenderá el incentivo del “dólar puré”: aquel que vió el negocio, busca gente todos los meses, les hace hacer la fila o los clicks, y los participa de esta ganancia. Debería a esta altura estar claro que el cepo genera brecha, y que la brecha genera el incentivo mencionado. El segundo planteo por decantación que surge es: si el gobierno no puede acordar con los acreedores, y continúa en default, se ve impedido de tomar prestamos: ¿Con que dinero los pagará? ¿Seguirán seguros los ahorros en dólares de los depositantes? Quizás en países con otro historial, ni se nos cruzaría la loca idea que puedan tocarlos.

2) ¿Hay un corralito en pesos? ¿Tiene sentido que lo haya?

Fue el segundo planteo que realicé a los especialistas. Primero en twitter, siendo que mis seguidores en @lucianolecchini son principalmente del sector finanzas, me arrojó un 52% que opinó que “si, hay un corralito en pesos”. De allí que consulté uno por uno a los ya nombrados, y las respuestas son sorprendentes:
Salvado Di Stefano consideró que en parte sí lo hay, Mariano Gorodisch sugirió que “ya hay una suerte de corralito en pesos”, Christian Buteler indicó que “salvo tema de logística no veo problemas”, y Carlos Burgueño tampoco creyó que lo haya, agregando que “sería una medida socialmente insostenible”.

¿Por qué hay interpretaciones tan disímiles? En una larga conversación telefónica con Alejandra Naughton, me sugirió que efectivamente puede deberse a problemas de logística, incluso para evitar aglutinaciones en los bancos, y como nota de color, me contó las desventuras de los bancos en este tiempo para poder lograr que haya personal suficiente para reponer el dinero en los cajeros (una fuente de contagió importante), que los obligó a armar listas de suplentes, por mayor ausentismo, y evitar que cajeros queden desabastecidos. Y mencionó que “los billetes se distribuyen en base a modelos predictivos que infieren comportamiento en base a datos históricos. La cuarentena generó cambios excepcionales imposibles de capturar, y por eso colapsaron la logística y los modelos predictivos.” Y agregó que: “los cambios regulatorios frecuentes generan complejidad y afectan la operación. Por actualizaciones de parámetros a veces se deben interrumpir operaciones temporariamente y eso puede ser malinterpretado.”

Otra vez me quedan ideas dando vuelta: ¿No le pasará por la cabeza a ningún funcionario frenar la salida de pesos, para evitar la demanda de dólar blue? ¿Estarán usando como excusa la pandemia para ralentizar la salida de los pesos de los bancos, trabando vía regulaciones, protocolos, y normativas? Por ahora, como me manifestó Buteler, mientras el nivel de depósitos se mantenga o crezca, no habría motivos para un corralito. Eso sí, Naughton me reconoció, que “las carteras de préstamos de los bancos subieron por debajo de la inflación”, por lo que “el sistema bancario se está achicando”.

No sé, a mí no me gusta lo que veo. Creo que estamos todos un poco perdidos, en un país cuya dirigencia no suele ser racional. Por eso armamos una web llamada Finbinars.com donde pusimos todos los webinarios, participaciones online, y agenda de economistas y especialistas en finanzas para poder escucharlos más seguido, y que nos vayan ayudando a todos a sobrellevar más informados este maremoto llamado Argentina.

 

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