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Notas de Opinión

La pandemia consolida al narco en la provincia de Buenos Aires

Nota de opinión publicada originalmente en Tribuna de Periodistas

 

La distorsión del ministro

Escenografías, puestas en escena, disfraces, cámaras y micrófonos. Todos elementos que responden a un mediático más que a un ministro de seguridad. Se le suman, a todos esos condimentos, los valores agregados de una retórica disparatada. La que envuelve, sin desperdicio, a Sergio Berni.

Es, Berni, un personaje dentro del mundo de la política. Uno de los brazos duros de la Vicepresidente (ta, ta, ta) Cristina Kirchner.

Algunos lo compran como un erudito, otros como un simulacro o bien, como un intento de todo sin llegar a nada. Desde la explosión nuclear, pasando por Hiroshima y el Titanic, Berni se consolida en la trágica comedia de una realidad fulminada.

Desde éste espacio, el Ministro Berni, es divisado como un acaparador que distorsiona sus funciones. O porque no le gustan, o porque lo exceden. Y cuanto más se expone, más se nota. En cambio, su par nacional, Sabina Frederic, es más astuta al momento de revelarse en los medios.

El ministro se presenta como un sujeto que necesita, constantemente, estimular su narcisismo aunque para eso tenga que salir de su rol de Ministro de Seguridad, y así desdibujar al Ministro de Salud, Daniel Gollán. Ministro más preocupado por lo que ocurre en las provincias libres de virus o con pocos casos, que en la que tiene que gestionar.

Ocurre que a Berni no le cuesta desdibujar a sus compañeros. De hecho, supo confinar a su superior Cecilia Rodríguez en aquel Ministerio de Seguridad que terminó de consolidar el caos nacional en materia de narcotráfico.

Los canales de televisión parecen ser su lugar de confort. Cuando no está en un programa, se las ingenia para que las cámaras vayan a él. Trabaja 24 por 24, aunque mal, por su imagen, no por la seguridad. De hecho, parece estar más ubicado como potencial ministro de salud, que como el que se supone que es.

Una de sus máximas, cuando ocupaba la secretaría de seguridad de la nación, fue irrumpir en Rosario, cuan Rambo, para desmantelar los realmente búnkers y poner a disposición de la justicia a todos los narcotraficantes. Pero la operación estaba vendida. Y al llegar, apenas si quedaban algunas migajas de una red atroz que exponía a niños.

Sus decisiones siempre tienen que ver con el show. Tanto es así, que la pandemia desatada por el COVID-19 fue fundamental para que pudiese volver a desplegar su turismo aventura mediático, y de tanto en tanto, por el territorio. Así es que el despliegue montado en Villa Azul forma parte de esa tendencia sostenida que maquilla, para pesar de muchos, su absoluta falta de conocimiento en los abordajes territoriales. Es que los anillos de acero se constituyen para la prevención, no para la contención.

Ahora, todas aquellas villas del Enclave Bonaerense que presenten las mismas características virales, correrán la suerte de Villa Azul. Al menos, así lo trafican desde la Gobernación Kicillof. Como si acorralarlas fuese la medida correcta para el abordaje del maldito coronavirus.

Errores de principiantes:

-Armaron un anillo de acero después de la explosión.

-El Ministro de Seguridad habla como Ministro de Salud.

-Manejar la Seguridad desde los canales de televisión.

-Darle tratamiento de escuela de señoritas a Asuntos Internos.

-Reincorporar a los policías apartados.

-Volver a las policías locales.

-Darle a los intendentes poder de policía.

Con todos estos errores, claramente, la delincuencia en general y el narcocrimen en particular, manifiesta en sus acciones un profundo agradecimiento por el Ministro que dejan perforar. Aunque con su perforación, sigan perforando a la provincia.

También, los desviados de la Bonaerense miran con cariño a la actual gestión de Asuntos Internos conducida por Darío Díaz. Quien dejó excelentes bases en su paso por la Provincia de Río Negro al conformar la Secretaría de Narcocriminalidad. Sin embargo, Díaz, aún parece no comprender la génesis mafiosa.

Si acaso Sergio Massa pudiese orientar al Ministro distorsionado y a sus obsecuentes, la deriva cambiaría. O al menos, se modificaría.

Massa, más allá de algunas diferencias, entiende sobre seguridad y podría aportarle al Ministro cierta sensatez para evitar, sin más, el compulsivo papelón. Pero las diferencias con Berni son prácticamente irreconciliables desde aquel extraño y traumático episodio en la casa familiar del diputado.

Mientras tanto, las redes del narcomenudeo continúan transitando por los corredores abiertos. Desplazando el delito, mutando. Permaneciendo no por más de 20 días, en algunos partidos, en el mismo lugar. Contribuyendo a la generación de las nuevas cajas con la emoción y la adrenalina que eso les genera.

Desde el inicio de la pandemia, el Conurbano Bonaerense es uno de los territorios en donde la matriz narcótica tuvo más influencia.

Los partidos más aceitados al respecto son: La Matanza, Escobar, Lomas de Zamora, José C Paz y Avellaneda. Atrás vienen San Nicolás y ya en el interior, Mar del Plata. Ambos partidos con una extrema problemática en los puertos que no encuentra aún trabajo operativo en la jurisdicción que les pertenece para limitar lo que no se limita federalmente.

 

Fuego amigo

Berni, con sus aspiraciones a ser el próximo Gobernador Provincial se perfora como Ministro de Seguridad mientras el fuego amigo deja que lo haga para que si es posible, luego de la pandemia, el Intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk, cumpla el sueño del pibe.

Seguramente y como suele suceder, lo van a negar, pero el intendente de Escobar aspira a ese ministerio. A pesar de que espante su idea de la “escobarización” de la Provincia de Buenos Aires. Esto es, trasladar el “Modelo Escobar” al extenso territorio provincial. Por eso, durante la gestión pasada, supo empapelar al municipio con acciones contra el delito. También se valió de los carteles en la ruta. Parece, que el intendente, no quería reconocer públicamente la ayuda que la Gobernación de María Eugenia Vidal le suministraba en la materia.

Escobar es un partido muy interesante para investigar. Si se quiere, para observar. Desde la jurisdicción federal del puerto en donde se observa la pachorra de Prefectura, hasta la jurisdicción provincial en donde los puntos de venta de estupefacientes se montan y desmontan por la dinámica misma del negocio, el rol poco claro de los preventores y la de una secretaría de seguridad, lícitamente sobrevaluada.

El entramado es complejo y subterráneo. Berni lo sabe. Como también sabe que el principal asesor en materia de seguridad del Gobernador no es él, sino la protuberancia de lo que quedó del Sciolismo como un cuadro inamovible en el Partido de Ezeiza. Con una mirada sobre la construcción de la seguridad parecida a una pintura: “El Grito” de Munch.

Un mirada terrorífica que estimula la destrucción, en apenas cinco meses, de las acciones positivas que se llevaron adelante durante cuatro años en lo relacionado a la lucha contra el narco en PBA. A pesar de haber sido, la transición Ritondo/Berni, prolija y razonable.

Por otra parte, la transición Vidal/Kicillof, fue más tirante. De hecho, cada vez que puede, el Gobernador critica los cuatro años de la Gobernadora con la efervescencia que aún le falta para gobernar. Es cierto que no le tocó fácil pero si deja de lado la ira, su gestión podría evitar la nueva recomposición de la inseguridad.

Tal vez, Kicillof, necesite asesores con trabajo de campo, más que militantes o asesores de gestiones pasadas. Escuchar más a los componentes humanos de las organizaciones sociales que conocen el barro profundo como para así poder entender la importancia de luchar contra el narcomenudeo y la destrucción de las estructuras de venta de droga que ponen en jaque, fundamentalmente, a niños y adolescentes. Asesores que no entren en el infantilismo de los hashtag.

Buscar miradas superadoras, más allá de la que puede aportarle su vicegobernadora Verónica Magario en su experiencia como intendente (ta, ta, ta) de La Matanza, el partido enclave dentro del enclave. Magario, la intendente que desplegó su máxima osadía en seguridad, al plotear los móviles policiales del municipio con su nombre. Casi, como una marquesina de teatro de revistas.

 

La pandemia consolida al Narco

Los habitantes de algunas villas del Conurbano Bonaerense transitan la pandemia entre la indignación y el agradecimiento. Es que sin plan de seguridad, los narcos tomaron más espacios y en algunos casos son los que proveen a los habitantes, sistemáticamente despojados, de la ayuda que no llega del estado.

Los narcos aprovechan la oportunidad que el estado les deja servida.

“Si vos no llegas con lo que prometes, llegamos nosotros”. Es la premisa de algunos narcomenudistas para ganar confianza en el territorio.

Quienes dicen que el narcotráfico está debilitado, mienten o ignoran que es uno de los negocios que saldrá más favorecido y fortalecido de la pandemia a nivel mundial. No falta droga.

Los narcotraficantes hicieron el planeamiento estratégico necesario para sobrevivir en el trazado de todos los escenarios posibles. Y la “frontera amiga y solidaria” de Argentina, despejada de federales, les fue y es funcional.

Los habitantes de las villas están hartos del manoseo. Tanto de CABA como de PBA. Así lo manifiestan por mensaje diversas fuentes de la investigación de las villas 31, 1-11-14, Itatí, Puerta de Hierro, el Tonghi.

“Tenemos carencias atroces, vivimos en la inmundicia”. “Somos un experimento para éstos”.

“Cuando nosotros lo vemos a Berni como un astronauta y no tenemos agua potable, la sensación es nauseabunda”. “Se piensan que no pensamos. Yo soy villera pero estudié. Estoy acá por temas que no vienen al caso. Nos van a encerrar porque no saben qué hacer más que experimentar”. “Nos encierran como gallinas”.

Al momento del cierre de ésta nota, las villas están detonadas. Por improvisación, el narcotráfico volvió a mostrar que el poder sigue de su lado, y que en tanto los ministerios de seguridad sean un sorteo de papelitos de colores acumulará, sin pudor, más poder tentacular.

Entrevistas Nexofin

Entrevista a Darío Lopreite: historias en Olavarría, el valor de la lectura y la realidad de la Argentina

En diálogo con Nexofin, el periodista de Todo Noticias y Telenoche en Canal 13 recuerda su infancia en la localidad de Loma Negra, detalla sus primeras experiencias en los medios de comunicación y analiza la actualidad del país

Darío Lopreite siempre quedó fascinado con el mundo de la comunicación; de chico en su Loma Negra natal escuchaba mucha radio. Un aporte fundamental para que siguiera su profesión fue gracias a su familia.

Por ejemplo, su padre trabajó en la fábrica que pertenecía a Amalia Fortabat en Olavarría y su abuelo en quinto año de secundaria le traía todos los domingos dos diarios (Clarín y La Nación); comenzó a leer de todo.

Después de recibirse en la localidad bonaerense, el protagonista llegó a la Ciudad Buenos Aires para estudiar periodismo en el Instituto Grafotécnico. En los 90 dio sus primeros pasos.

A lo largo de su carrera se destacó en varios lugares, entre ellos, Radio Bs As (campaña de Vélez Sarsfield), Sólo Futbol, Radio Colonia, Del Plata y FM Blue.

Supo trabajar con nombres importantes como Santo Biasatti, Nelson Castro, Fernando Bravo, Alfredo Leuco y José Ricardo ‘Pepe’ Eliaschev.

Otro punto a destacar fueron sus corresponsalías para radios del interior desde el Congreso Nacional.

“Si al primer mes no te pagaban no salías más. Tenía mucho contacto con los diputados y senadores”, comentó Lopreite a NEXOFIN.

En el año 2000 le llego la oportunidad en la televisión: se incorporó a TN y Canal 13. Al detallar su mayor desafío en las señales ubicadas en el barrio porteño de Constitución, el protagonista explica: “Se trata de contar historias; siempre hay que buscarla”.

Hoy se lo puede ver cubriendo las calles en las tardes de TN y en las noches de Telenoche. También conduce los fines de semana en la señal de cable propiedad del Grupo Clarín.

En diálogo con Nexofin, el periodista recuerda su infancia en la localidad de Loma Negra, detalla sus primeras experiencias en los medios de comunicación y analiza la actualidad del país.

Nexofin (N): Sos oriundo de Loma Negra, Olavarría, ¿cómo fue tu infancia el Interior?

Darío Lopreite (DL): Fue hermosa; estuve hasta los 19/20 años en Loma Negra. Donde está la famosa fábrica.

Una adolescencia bárbara, mucho deporte, amigos y el club. Tengo recuerdos hermosos.

N: De no haber sido la comunicación, ¿qué otro camino hubieras seguido?

Me gusta el fútbol; todavía juego. No sé, profesor de Educación Física por ahí. Hice Perito Mercantil en la secundaria; por ahí encaraba algo administrativo.

Me gustaba escuchar la radio de chico. Cuando estaba en quinto año de secundaria, mi abuelo me traía dos diarios todos los domingos (Clarín y La Nación). Empecé a leer de todo (cosa que es muy importante; leer para los estudiantes de periodismo).

Tuve la suerte que mis viejos me pudieron pagar la carrera y también venirse a vivir a Buenos Aires (para los chicos del Interior es bastante común ir a estudiar a La Plata o Buenos Aires).

N: Tu papá trabajó en una fábrica de la localidad hasta finales de los 80, ¿quedó alguna anécdota con Amalita Fortabat?

Sí; ella iba mucho los fines de semana al campo (le decíamos ‘La estancia’) que tenía en Olavarría. Mi papá para tener un sueldo más iba a trabajar de mozo.

Era una persona muy querida (no solo ayudaba a los empleados de Loma Negra sino a Olavarría).

Cuando tenía 12 hubo una gran inundación donde el centro de la ciudad quedó bajo el agua; Amalita les pidió a sus obreros que fueran a ayudar con los volquetes y camiones de la fábrica.

Después, cuando bajo el agua, les regaló a los obreros y empleados los muebles.

N: En época de pandemia, ¿qué extrañas de allá?

Ver a mis viejos y a mi hermano que viven allá; recién pude ir en noviembre del año pasado. Había ido en febrero, antes que empezara todo. Mis viejos no usan celular y no podía hacer videollamada.

Cuando mi hermano iba podíamos hacerlo y los veía. Tampoco podían viajar porque son grandes y tenían miedo de contagio.

N: Hiciste corresponsalías para radios del interior desde el Congreso Nacional, ¿una historia del detrás de escena que te haya quedado?

Hice ese trabajo mucho cuando estaba estudiando; me enteré que había periodistas que hacían salidas para radios del Interior.

Un día me metí y me sacaron corriendo; después, volví y empecé a llamar hasta que alguna te dijeran que sí. Si al primer mes no te pagaban no salías más. Tenía mucho contacto con los diputados y senadores.

Me acuerdo mucho de Alfredo Bravo, Chacho Álvarez… hoy me aburre un poco la cobertura periodística parlamentaria; salvo que sea una ley muy importante.

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N: Santo Biasatti te dio la primera gran posibilidad en radio; para quiénes no lo saben, ¿cómo fue esa historia?

Siempre digo que hay ser atrevido; este mundo es bastante chico. Iba a empezar tercer año de la carrera (vivía en Once con dos amigos). Leía los diarios que traía mi abuelo y vi que Santo empezaba en Radio Colonia.

Fui y me presente en el estudio; lo veo parado (estaba con el brazo enyesado) y le digo que yo era estudiante de periodismo y quería colaborar en su programa.

Con esa cara que tiene me dijo ‘Bueno, venga cuando quiera’ y se fue. Al otro día fui y a los diez días ya me retaba (estaban sus dos hijos, dos productores y yo).

Aprendí mucho; después nos llevó a Radio del Plata (estuve siete/ocho años). Luego, surgió la oportunidad de TN; me gustaba mucho la imagen del canal.

Tenía la posibilidad de otros canales; en esa locura esperé que llamara el que a mí me gustaba (cosa que no lo recomiendo porque por ahí nunca pasa).

N: Luego de 20 años en El Trece y TN, ¿cuál es tu mayor desafío a la hora de salir al aire?

Se trata de contar historias; siempre hay que buscarla (no todas las cosas nos interesan).

Ese es el desafío: contar bien o buscar cosas diferentes que los demás colegas que estamos ahí no lo digan. Alguna palabra o detalle que pasó; pueden ser muchas cosas.

Con el tiempo se adquiere el oficio. No tiene que servir para que uno se achanche y lo cuente de memoria. A mí me gusta buscar algo diferente cuando se puede.

N: ¿Cómo te organizas con la rutina?

Trabajar en noticiero significa que estás dentro de una estructura; puede implicar que un rato me llamen para ir algún lugar dependiendo donde surja la noticia.

Eso lo hace lindo y divertido; a veces las que tocan no son las que yo quiero. Todos los periodistas en el canal tenemos un horario.

Yo trabajo a la tarde para lo que sería TN o Telenoche. Cuando hago conducción lo hago a la noche o los domingos a la tarde. En general, te podes organizar. Siempre supeditado a que te llamen.

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N: ¿Con qué frase definirías al periodismo?

Jaja hay una que yo digo en joda que es ‘Es esto o trabajar’. El periodismo es una profesión hermosa que nos permite ser testigos de la historia.

Viví cosas…. Tuve que anunciar la muerte de Maradona, el 2001, la caída del gobierno de Fernando de la Rúa… todo desde el lugar de los hechos. Eso hace muy atractiva la profesión.

N: Pasando a la actualidad, ¿qué tema consideras que faltó en la campaña durante las PASO?

Faltaron ideas, proyectos, cómo van a hacer para tratar la inflación, la pobreza… crecen a la par. No veo o escucho que haya propuestas claras. Hay otra cosa ligada: que la gente se eduque.

No solo con la pandemia que muchos chicos dejaron la escuela… sino antes: hay gente que no termina la primaria, secundaria… es una locura.

La educación es la base de todo; mirá el caso de Toyota (no podían tomar gente que no había terminado el secundario).

N: Vamos con un pequeño ping pong, ¿conducir o hacer móviles en la calle?

Las dos cosas.

N: ¿Algún blooper que recuerdes con gracia estando al aire?

Alguno hay andando vueltas; hace poco lo puse en Instagram. Fue en la redacción de TN; hacíamos unas columnas a la mañana (un rato antes nos daban las noticias) y las grabábamos. Creo que empecé y me equivoqué y le dije al camarógrafo ‘Para, para’.

Volvimos a empezar. Todavía usábamos discos; lo llevaron rápido al control y lo pusieron… no vieron que había empezado de vuelta. Me lo mandaron hace poco.

N: ¿Club de fútbol?

Boca Juniors.

N: ¿El gol que más gritaste?

Cuando le ganamos al Real Madrid.

N: Para cerrar en un concepto, ¿Darío Lopreite es…?

Un tipo que trata de vivir la vida, disfrutarla… en todo sentido. En la profesión y en la vida familiar.

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Notas de Opinión

¿Y dónde está Máximo Kirchner?

Columna de Julio Villalonga en Gaceta Mercantil

Por Julio Villalonga en Gaceta Mercantil

En todos los balances sobre la crisis política que atraviesa el Frente de Todos se nota la ausencia de uno sobre el rol jugado hasta aquí por el jefe del bloque oficialista en la Cámara de Diputados, Máximo Kirchner.

El jefe de “La Cámpora” tuvo una actividad muy destacada en el armado de listas y en la campaña en territorio bonaerense, que sin mucha originalidad se ha dado en llamar “la madre de todas las batallas” para el “cristinismo”. El despliegue de presiones y “premios” sobre los intendentes del Conurbano no logró evitar la debacle electoral de las PASO en la Provincia, lo que desde el riñón del ala dura del kirchnerismo es señalado, naturalmente, como una defección de los jefes comunales. Aunque el neocamporismo logró “permear” muchos concejos deliberantes, el resultado del comicio-encuesta está muy, muy lejos de lo que esperaban.

Máximo K. maneja un importante aparato de poder: además de su rol en la Cámara baja, en combinación con otro pragmático, Sergio Massa, está en el día a día de la administración del vínculo con todos los funcionarios que su madre instaló en la Administración central con cajas millonarias: ANSES y PAMI son las más conocidas y con mayor alcance territorial, pero los tentáculos llegan a muchos más lugares. Desde allí se operó sobre los mandatarios comunales y varios gobernadores para avanzar en las listas de cara a construir un nuevo escenario, aún más favorable para el FdT en las cámaras.

Este test del domingo –si se replica o se profundiza el 14-N- echa por tierra con esa pretensión, lo que explica en buena medida la furia que expresó la vicepresidenta en su carta, en la que –no es inusual- carga las tintas contra “los otros”, cuyo jefe sería su socio más débil, el Presidente. Esto convenientemente adobado con los audios para nada privados de su “espada”, la diputada nacional Fernanda Vallejos. La carta fue un texto “editado” de lo que la legisladora lanzó de manera brutal en sus mensajes “a Pedro”. (De paso: si el eyectado Juan Pablo Biondi, un personaje menor, operó en los medios en su contra, CFK eligió otra operación como la de los audios para responderle, lo que no la distancia en los métodos de su denostado funcionario).

Pero volviendo a Máximo K., el gran ausente de los análisis post PASO, debemos decir que sus errores de cálculo sobre el tamaño de su poder real le provocaron a su progenitora la peor derrota electoral de la ya larga lista que sufrió, en muchos casos por sus malas elecciones.

El único objetivo de Cristina Kirchner es sostener un poder de fuego en la Provincia que le permita condicionar a las demás facciones del peronismo (por cierto, en su carta, ausente de la más mínima autocrítica, asegura que ella siempre fue peronista; pareciera, la única).

El “hegemon” (1) del “cristinismo amenazaba con ser total y se quedó en el intento, y esto fue lo que desencajó a la presidenta del Senado, cuya potencia electoral quedó en entredicho, al menos este domingo que pasó.

La aspiración de designar con posibilidades de éxito al sucesor de Alberto F. en 2023, sea quien fuere, se ha visto afectada –no se sabe aún si ya sin remedio– por este traspié. Y también la capacidad de presión, y con ella su intento por mantener una trinchera que aleje cualquier nuevo operativo judicial, que podría afectar principalmente a su hija Florencia. De esto se trata. Lo demás son cuentos chinos. (Gracias Máximo).

1. Palabra que proviene del idioma inglés: que ejerce hegemonía. Personaje o país que es poderoso, fuerte y que puede ejercer dominio sobre los demás. Líder que controla a los otros. Quien se reserva el dominio

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Entrevistas Nexofin

Entrevista a Sofía Barruti: cambio de vida, manejo de fuentes y la importancia de las redes

En diálogo con Nexofin, la periodista y columnista de internacionales de C5N recuerda sus primeros trabajos por fuera del medio, el paso por la Universidad Pompeu Fabra en Barcelona, detalla las rutinas que la pandemia le modificó y analiza la política exterior del Gobierno

Sofía Barruti es uno de los nuevos nombres que orbitan la cobertura de política internacional en los medios de comunicación. Sin embargo, su carrera comenzó en 2012, cuando decidió cambiar los libros de Derecho por la carrera de Comunicación en la Universidad Católica Argentina (UCA).

Desde ese momento, trabajó en varios medios, entre otros, el diario La Nación, Página/12, iProfesional, Infobae, LN+ y Crónica TV.

Otro punto a destacar en su carrera profesional fue su paso por la Universidad Pompeu Fabra (UPF), en Barcelona, donde cursó un postgrado en SEO y Social Media. Desde allí, hizo las veces de cronista para TN y A24.

Consultada por sus aprendizajes en España, la joven comunicadora explica: “De mi postgrado me llevo la diversidad cultural, la interconexión y la importancia de las redes en un mundo donde lo digital prevalece y el periodismo tiene que seguir muy de cerca ese mismo camino”.

Durante los últimos meses del 2020, la licenciada en Comunicación Periodística cambió su vida: regresó del Viejo Continente para sumarse a C5N.

“Volví con la convicción de que uno siempre logra reconectar con su pasión y la fortuna de reinsertarme laboralmente inmediatamente”, comenta Barruti a NEXOFIN.

Actualmente se la puede ver de lunes a viernes como cronista en la calle; y también está presente en el programa Argentina en vivo – Fin de semana (domingos de 9 a 13).

En diálogo con Nexofin, la periodista y columnista de internacionales de C5N recuerda sus primeros trabajos por fuera del medio, detalla las rutinas que la pandemia le modificó y analiza la política exterior del Gobierno.

Nexofin (N): ¿Cuándo y cómo comienza tu vida con el periodismo?

Sofía Barruti (SB): Siempre amé escribir. Pero mi carrera empezó en 2012 cuando decidí cambiar la abogacía por el periodismo.

Empecé un curso de pre ingreso en la UCA y ahí descubrí que era la carrera para mí.

N: ¿Cuáles fueron tus primeros trabajos por fuera del medio?

Tuve dos trabajos, antes de mi primera experiencia como pasante de periodismo. Uno como babysitter y otro haciendo pochoclos en un teatro. Sí, pochoclera!

N: ¿Y qué recuerdos tenés de tu posgrado en la Universitat Pompeu Fabra, Barcelona?

De mi postgrado en la Pompeu Fabra me llevo la diversidad cultural, la interconexión y la importancia de las redes en un mundo en donde lo digital prevalece y el periodismo tiene que seguir muy de cerca ese mismo camino.

N: ¿Cómo fue el cambio al llegar desde tus coberturas en Europa a C5N en 2020?

Una montaña rusa de emociones! Me fui con la convicción de tomarme un descanso de la tele pero en todo momento el periodismo volvió.

Desde un pedido de independentismo que inundó las calles de Catalunya hasta una pandemia que nos sorprendió a todos.

Volví con la convicción de que uno siempre logra reconectar con su pasión y la fortuna de reinsertarme laboralmente inmediatamente.

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N: A la hora de obtener información, ¿comunicar en donde trabajas te ha dificultado el acceso a alguna fuente?

Durante mi corta carrera trabajé en medios con distinto color político y, depende de dónde estés, más trabajosas se vuelven algunas fuentes.

Pero creo que mostrar la propia objetividad es lo que termina permitiendo acceder a la mayoría.

N: ¿Cómo llevás el vínculo redes sociales personales/periodismo?

Yo soy una sola. Y mi laburo es gran parte, pero no mi vida entera. Creo que muchas veces se pone el ojo en el periodista sobre qué y cómo debe comunicar incluso en sus redes.

Considero que uno puede ser profesional y mostrar ese costado y también otro más personal sin que eso sea motivo de disonancia.

N: Hablemos de lo personal, ¿qué rutinas te ha trastocado la pandemia del coronavirus?

La pandemia cambió toda mi vida. Desde la decisión de quedarme en España a transitarla ahí, hasta mi visión sobre la cosas.

Hoy en día mi realidad es totalmente distinta que en marzo del 2020 porque en mi vida cambió todo: el país en el que vivo, lo que hago todos los días, vivir con amigas y ahora vivir sola. Todo.

N: ¿Y en tu forma de trabajo?

Mi trabajo antes era independiente y remoto. Ahora es presencial y en relación de dependencia.

N: Pasemos a la actualidad, ¿cómo ves la comunicación internacional del Gobierno?

Pienso que no se puede concebir al mundo sin globalización. La pandemia nos demostró que hoy más que nunca lo que pasa afuera -por más que se vea cómo algo muy lejano- nos repercute directamente y puede tener consecuencias irreversibles para todas las naciones.

Y el gobierno de turno, sea cual fuere, no debe ignorar eso, ni en su comunicación ni tampoco en la gestión.

N: A 20 años del ataque a las Torres Gemelas, ¿qué recuerdos tenés de ese día?

Tenía 8 años y no dimensionaba todavía lo que implicaba eso. Solo sé que con mi hermana creíamos que era el fin del mundo. Y en ese sentido tan equivocadas no estábamos.

Porque aun siendo chicas entendimos que el mundo como lo conocimos después de ese día no volvería a ser el mismo.

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N: ¿Cuáles son las cosas que más y menos te gustan de la política local?

Las alianzas impensadas me resultan interesantes de analizar así como las jugadas de ajedrez.

Creo que lo más interesante en la política son los consensos y pactos y lo menos es el odio como motor.

N: Vamos con un pequeño ping-pong, ¿un político del exterior que te gustaría entrevistar?

Angela Merkel.

N: ¿La mejor noticia/primicia que diste?

El primer vuelo con las vacunas contra el COVID.

N: ¿Tu lugar en el mundo?

Barcelona.

N: ¿Una actividad cuando no trabajas?

Entrenar.

N: ¿Frase de cabecera?

Mereces lo que sueñas.

N: Para cerrar en un concepto, ¿Sofía Barruti es…?

Una persona con ganas de sacarse todas las dudas.

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