Psicología

Cómo influye la cuarentena en los más pequeños

La importancia de mantener ciertos hábitos en los bebés durante esta etapa

domingo 31 de mayo de 2020 - 7:22 am

La cuarentena obligó a cambiar los hábitos de las personas y los bebés no están exentos a ello. Por empezar, la exposición a la luz solar directa o indirecta resulta esencial para mantener una buena salud, especialmente en los niños. Así aseguramos una adecuada producción de Vitamina D, que interviene en el desarrollo de los huesos y en la función del sistema inmune.

Es importante respetar el ciclo día-noche, favoreciendo las actividades matutinas con el máximo de luz natural posible. El descanso nocturno conviene hacerlo en ambientes con mínimos de luz y ruido, para que se regule el reloj biológico, especialmente en las primeras etapas de la vida.

Otro aspecto es que necesitan un aprendizaje continuo. En esta etapa aprenden a comer, a moverse, a hablar, a relacionarse y a formar su personalidad. Es importante considerar estos aspectos para que se creen buenos hábitos de salud como comer solos, comportarse bien, o lavarse las manos o los dientes.

Quedándonos en casa podemos caer en la tentación de relajarnos y que los permanezcan pasivos o con un aprendizaje mucho más ralentizado, aburridos. Incluso crear un ambiente de desorden con pautas descontroladas en el sueño, en los horarios de comidas, o en la forma de ser del niño con episodios de impaciencia o irritabilidad.

Para compensar estos posibles efectos negativos podemos seguir unas recomendaciones:

Los recién nacidos o menores de 3 meses pueden dormir cerca de alguna ventana que tenga luz, de forma que al menos las manos y la cara puedan recibirla. Lo que sí se debe considerar, al igual que en los de edades más avanzadas, es que, especialmente en la siesta y durante la noche, deben estar en un espacio sin ruidos y mantener una rutina en los horarios de la comida y el descanso.

En los de más de 6 meses es importante dedicarles tiempo para realizar una estimulación psicomotriz adecuada. Los hermanos pueden hacerles reír, enseñarles objetos para que los agarren, o dejar que gateen detrás de ellos. Eso sí, manteniendo la higiene de todos los miembros de la familia y de la vivienda.

En los que ya manejan objetos, se pueden trabajar los trazos, aprender a agarrar cubiertos, incorporar nuevas palabras u onomatopeyas aprovechando los sonidos que se escuchan por la ventana.

También podemos aprovechar para diversificar la alimentación y dedicar más tiempo a probar nuevos alimentos o texturas. Estar en casa no debe ser excusa para sustituir la alimentación más saludable por la más apetecible u ofreciéndola fuera de los horarios de las comidas. En estos días tendemos a preparar más dulces caseros o a picar entre comidas. Esto debería estar controlado, también en los niños que están adquiriendo hábitos.

Se deben respetar las horas de sueño y una rutina adecuada. Este periodo no debe implicar que, al tener un horario más flexible, tengamos que ceder en el momento de acostarse o en el número de horas de sueño.

Quizás los que más noten las limitaciones de este aislamiento sean los mayores de un año. En este caso, debemos buscar otras opciones. Por ejemplo, bailar con música infantil, enseñarles a saltar, subir o bajar escalones, o realizar ejercicios en el suelo, como movimientos de bicicleta con los pies. La actividad física debe ser supervisada por un adulto para evitar caídas o traumatismos

Hay que hacer especial mención al cuidado extremo para evitar los accidentes domésticos. Conviene controlar los accesos a productos de limpieza o medicamentos y cuidar también que no se metan piezas pequeñas de juegos por orificios nasales, oído o boca.

Fuente: La Bioguía

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