Psicología

Videollamadas y ansiedad: cómo influyen en el estado de ánimo

Qué ocurre cuando las telecomunicaciones generan un estado de estrés en las personas

sábado 30 de mayo de 2020 - 7:25 am

Desde que inició el aislamiento por el coronavirus, la forma de comunicarse ha facilitado la vida familiar y laboral, aunque hay quienes piensan lo contrario.

Odian tener que arreglarse para hablar frente a la pantalla con los compañeros de trabajo, porque la mayor parte del día en casa usa ropa informal, no me peinan o maquillan. No les gusta como sale su rostro en la pantalla, se angustian por no saber en qué momento hablar o limitarse a escuchar a los demás. Sumado a los problemas técnicos que puedan surgir.

El énfasis en las señales faciales y la capacidad de verse a uno mismo durante las videoconferencias son factores que suelen provocar estrés. A diferencia de lo que ocurre en la vida real, el hecho de que aparezcan momentos de silencio durante las videoconferencias genera ansiedad y la necesidad de “llenar” esos vacíos momentáneos.

El simple hecho de saber que a una hora concreta uno había quedado en conectarse ya puede generar ansiedad anticipatoria. Hay quienes afirman que incluso se sienten mal de decir que ya quieren colgar porque ya no están hablando de nada interesante o porque están cansados y quieren dedicar tiempo a ellos mismos.

Por si fuera poco, parecen estar afectando el valor de la comunicación no verbal; al centrarse en rostros, se pierden detalles de posturas o movimientos corporales indispensables para comprender los mensajes.

Psicólogos aseguran que esta disonancia es emocionalmente agotadora, pues todo el mensaje que recibimos depende exclusivamente de la información verbal.

Hay que tratar de verle el lado positivo, como lo es enlazar a familiares y amigos sin importar qué tan lejos se encuentren. Si bien los entornos nuevos provocan inseguridades sociales, sobre todo en personas introvertidas o poco aficionadas a compartir imágenes y sonidos del sitio donde viven, han favorecido el bienestar social en tiempos de aislamiento.

Para cualquiera que se resista a usarlas, podrían tomarlas como una oportunidad para aprender a manejar nuevas aplicaciones o maneras de comunicarse e incluso, para superar emociones negativas que han venido arrastrando por largo tiempo.

Lo ideal es fijar horarios de desconexión y dedicar más tiempo a otras actividades personales, como hacer ejercicio, leer o meditar. También hay que entender que el hecho de estar en casa no significa que haya que estar conectados todo el día ni estar disponibles todo el tiempo, es importante proteger los espacios que dedicamos a nosotros, sin sentimientos de culpa.

Fuente: Salud y medicinas

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