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De la barra de Boca a la mesa chica de AFA: la historia detrás de Maximiliano Levy

El nuevo Prosecretario Ejecutivo por el ascenso estuvo 88 días preso por cubrir a uno de los líderes de La 12, es Presidente de Almirante Brown y ahora tendrá un importante cargo bajo el ala de Tapia

miércoles 20 de mayo de 2020 - 6:41 pm

Por Gonzalo Fonsalido (@GonFonsalido)

Claudio Tapia fue reelecto ayer como presidente de AFA y una vez finalizada la reunión virtual se dieron a conocer los cargos que tendrá la nueva conducción, que trabajará a la par con la flamante Liga Profesional de fútbol, organización que reemplazará a lo que era la “Superliga”.

El nuevo entramado, a diferencia de lo que venía ocurriendo, no va a tener vicepresidencias escalonadas, sino que contará con seis vicepresidencias en las que aparecen los nombres de Jorge Ameal (Boca), Hugo Moyano (Independiente), Marcelo Tinelli (San Lorenzo), Rodolfo D’Onofrio (River). A ellos se le suman Marcelo Achile (Def. de Belgrano) y Guillermo Raed (Mitre de Santiago) que representan al ascenso y al fútbol del interior respectivamente.

Apenas por debajo de esos nombres, casi en el mismo escalón que el del Secretario general Víctor Blanco (Racing) y el del Secretario ejecutivo, Nicolás Russo (Lanús), surge un nombre que llamó la atención de varios: Maximiliano Levy, nuevo Prosecretario Ejecutivo por el ascenso desde su cargo de presidente de Almirante Brown.

Pero la historia del flamante Prosecretario Ejecutivo por el ascenso, que fue el propulsor de la modificación del estatuto que crea la Liga Profesional en reemplazo de la Superliga, tiene varios capítulos detrás, algunos de ellos bastante oscuros.

En enero de 2019 Maximiliano Levy asumió como presidente de La Fragata sin más vínculos con el fútbol que los que marcaban sus antecedentes judiciales: en 2013 pasó 88 días preso en el Penal de Ezeiza por el encubrimiento de Maximiliano Mazzaro, entonces líder de La 12, acusado de asesinar a Ernesto Cirino.

Más atrás en el tiempo, Levy no solo fue barrabrava de Boca, sino que se transformó también en el primer presidente que no podía ingresar a los estadios por un pedido directo de APreViDe.

En aquel 2013, año en la que estuvo envuelto en la causa por encubrir a Mazzaro, participó en otro episodio judicial: a fines de agosto él y su abogado defendieron a La 12 cuando un operativo policial desbarató la cueva donde una de las facciones de la barra movía dinero, luego de que la Justicia le cortará ingresos por la reventa de entradas.

Además, antes de ser la máxima autoridad de Almirante Brown y siendo casi una utopía la posibilidad de ocupar un lugar en la AFA, Levy fue señalado como el hombre que durante años blanqueó dinero negro de la hinchada de Boca y también se lo vinculó a los de concesionarios de autos de alta gama que se le facilitaban a jugadores del Xeneize.

Luego de estos episodios, años después volvió a escena en la final de la Libertadores del 2018 cuando estuvo infiltrado en el Monumental para seguir la revancha el 24 de noviembre de ese año, que luego fue suspendida por los incidentes de carácter público que tuvieron lugar en el micro de Boca, lo que derivó que el partido decisivo se juegue en Madrid.

En ese año volvió a Almirante Brown y fue líder de la barra del popular club del ascenso. En enero del 2019 ganó las elecciones presidenciales del club, y a partir de ese momento su faceta dirigencial fue creciendo y su amistad con Pablo Toviggino (mano derecha de Tapia y nuevo tesorero de AFA) le permitió sentarse en la mesa chica de la nueva dirección del fútbol argentino.

En diálogo con La NaciónLevy reconoció que su nombramiento generó polémica y aclaró: “Yo demostré que no soy eso que pintan en los medios, que siempre está acompañado de distintas frutillitas que van decorando algo que realmente fue una cosa que me pasó en la vida que no me marcó. Sí me dejó un mote de algo que nunca fui. Jamás en mi vida me paré arriba de un paravalancha”.

Y agregó: “Yo nunca voy a esconder mis amistades, menos las de toda la vida. Yo tenía una amistad con Mazzaro, después cada uno sabe a lo que se dedica en la vida. Y creo que Chiqui supo separar todo eso y ver mi trabajo y mi voluntad de mejorar algo”.

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