Salud

¿Se te reseca la piel después de bañarte? Estas son las causas

Cómo hacer para que reciba la humectación que necesita

domingo 24 de mayo de 2020 - 7:28 am

Parecería imposible que la piel no quede humectada después de una ducha, pero esto no sólo es posible, sino que es un problema común.

Cuando esta resequedad en la piel y comezón es constante se le llama xerosis y puede ir acompañada de otros síntomas como:

– Piel opaca o rojiza (irritada).

– Sensibilidad al tacto.

– Piel agrietada.

– Dolor al exponer tu piel al sol o al frío.

– Aparición de heridas pequeñas e inexplicables.

– Cualquiera de estos malestares amerita una visita al dermatólogo.

¿Por qué bañarse no hidrata la piel? La piel es una barrera que protege nuestros órganos internos de algunos agentes externos como el sol, la contaminación y virus y bacterias. Por lo que debe ser selectiva en qué deja entrar y qué no.

Como el agua puede contener sustancias nocivas que la superficie cutánea no puede eliminar, la piel no permite que pase a sus capas internas, por lo que nunca la aprovecha para hidratarse.

Por tanto, la manera más eficiente de hacer que le llegue agua es bebiendo 2 litros de este líquido todos los días. Así, la sangre se encargará de llevar agua a cada célula del organismo.

Además, estas son cinco situaciones que pueden dañarla durante el baño:

1. Mala calidad del agua

A veces viene de mantos acuíferos llenos de minerales, muchos de ellos son sales naturales que pueden resecar tu piel. Lo mejor es usar un filtro en la canilla para reducir la cantidad de minerales a los que se expone tu piel a causa de esa “agua dura”, como también se le conoce.

2. Cambios de temperatura repentinos

El hábito de bañarse con agua muy caliente pro un largo rato, además de ser un crimen contra la ecología, es dañino. El calor dilata los vasos sanguíneos, por lo que te sentirás limpio por un tiempo pero, cuando salgas de la ducha tu piel sufrirá un cambio de temperatura repentino, lo que hará que se estrechen los vasos sanguíneos y quede reseca y sin brillo.

3. Te refregás de más

Si usamos la misma fuerza para enjabonar nuestro rostro que las piernas, lo más probable es que terminemos por irritar la piel. Dale su tiempo cada parte de tu cuerpo. Usá esponjas suaves y no rígidas que, lejos de exfoliarte, te irritan.

4. El jabón

Parecen todos iguales, pero los componentes son cruciales. Lo que para unos puede ser benéfico para su higiene corporal, para otros puede tapar los poros y evitar que la piel elimine las toxinas de forma correcta. Eso da pie a una inflamación que impide el paso correcto de nutrientes.

5. Crema después de bañarte

El agua tibia abre los poros, lo que ayuda a la piel a absorber nutrientes. Después de secarte perfectamente, usá crema corporal, en especial en tus piernas, brazos y rostro. Lo ideal es que tu dermatólogo te recomiende la mejor para tu tipo de piel y necesidades.

Las cremas con ingredientes naturales ayudan a la piel a recuperar sus reservas de aceites esenciales, por lo que el efecto de hidratación es más profundo y duradero.

Fuente: Salud y medicinas

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