Coronavirus

El exitoso modelo uruguayo para el control del coronavirus sin cuarentena obligatoria

El Gobierno de Luis Lacalle Pou medió entre la economía y el cuidado de la población, pero descansó en la responsabilidad de los individuos, y en la recaudación a través de sus políticos y los privados

lunes 18 de mayo de 2020 - 12:46 pm

En Uruguay el coronavirus logró ser controlado sin la necesidad de apelar a la cuarentena obligatoria como sí hicieron muchas de las regiones aledañas. En el Gobierno de Lacalle Pou se descansó en la responsabilidad de la población, y en la ayuda económica de los propios políticos y de los privados.

“Para nosotros la libertad del individuo es muy importante, el presidente nunca quiso tomar una medida que no tuviera en cuenta ese aspecto fundamental que es nuestra filosofía de vida”, explicó a Infobae la vicepresidenta de Uruguay Beatriz Argimón. “Nos sentimos muy cómodos con un mensaje que nos comprometía porque sabíamos que la libertad tiene como límite el cuidado del resto de la sociedad”.

“Es fácil decir que no trabajen, pero hay que estar ahí. Estamos tratando de que los motores de la economía anden para que los uruguayos puedan salir adelante”, dijo por su parte Lacalle Pou a principios de mayo.

El país está usando un nuevo enfoque incluso para recaudar los fondos necesarios para la respuesta al brote. Uruguay, un país de tres millones de habitantes, aprovechó su relación con los bancos regionales de desarrollo pidiendo prestados US$1.400 millones en líneas de crédito de bajo costo para financiar las medidas contra el Covid-19 sin depender de los volátiles mercados de bonos, como lo hacen sus pares regionales.

Paralelamente, el gobierno creó un “Fondo Coronavirus” para el que ministros y legisladores y otros funcionarios públicos rabajaran un 20 % su salario para hacer frente a la enfermedad de la COVID-19. La medida, aprobada con la votación unánime de la Cámara de Diputados, recaudó hasta ahora 12 millones de dólares.

Al mismo tiempo se desató la solidaridad de los privados: el agro donó 100 millones de dólares, las marcas de comida alimentos para canastas, distribuidas gracias a miles de voluntarios.

El gobierno planea gastar USD 400 millones y canalizar más de USD 2.600 millones en préstamos a empresas para mitigar las consecuencias para la sociedad de la pandemia. Lacalle Pou, quien comenzó su mandato de cinco años el 1 de marzo, está lidiando con la mayor desaceleración de su país desde que una crisis financiera regional provocó que la economía se desplomara en 2002. El Ejecutivo heredó además un alto déficit fiscal y altos niveles de gasto público.

En mayo, el país comenzó su regreso a la normalidad. A principios de mes reabrieron las oficinas de la administración pública para atender a los ciudadanos y las escuelas rurales, mientras en las próximas horas podría darse el anuncio de una vuelta paulatina de toda la actividad escolar, incluso en las grandes ciudades.

Se reanudaron además algunas actividades comerciales, que se ha dejado en mano de los propietarios, y 400 obreros volvieron al trabajo a modo de experimento para comprobar cómo reacciona el sector de la construcción.

El presidente uruguayo ha defendido que, “si se toman los recaudos, si se aplica el distanciamiento social y se usa tapaboca, salir no está desaconsejado”. “Cuando pasa el tiempo, la gente empieza a sufrir las consecuencias del aislamiento”, sostuvo.

Así, adelantó que en las próximas semanas se producirán “más aperturas”. “Ya ahí, esperamos el buen uso de la libertad por parte de los uruguayos”, apostilló.

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