Política Internacional

Las 10 diferencias con Suecia: legisladores sin asesores y que viajan en transporte público

La comparación del Presidente del caso argentino con el sueco despertó sorpresa en los medios de Estocolmo y obliga a realizar un "juego" de diferencias entre ambos países

martes 12 de mayo de 2020 - 11:04 am

En los últimos días, una comparación del presidente, Alberto Fernández, entre las medidas tomadas por la Argentina y Suecia ante la pandemia del coronavirus generó rispideces diplomáticas, que derivaron en un comunicado de la Embajada sueca en nuestro país respondiendo al jefe de Estado.

Sin embargo, si bien las medidas tomadas por Suecia pueden ser cuestionadas por las más de 3000 muertes que allí se registraron desde que comenzó a azotar la pandemia, hay, en cambio, un cúmulo de variables que nuestro país podría tomar de ejemplo.

Veamos algunas diferencias entre Argentina y Suecia, tomadas de un reciente informe realizado por la BBC Brasil, que estuvo orientado a conocer el sistema parlamentario y los beneficios de los legisladores locales.

Parlamentarios sin beneficios

Los diputados suecos no disfrutan de beneficios adicionales como los que tienen los parlamentarios de nuestro país. Por ejemplo, no tienen presupuesto asignado para viajar en avión, ayuda para el alquiler, dietas, contratación de asesores particulares, ayuda para gastos médicos, guardería pagada para los hijos y fondos para la divulgación del mandato, entre otras cosas.

Sin autos oficiales

Así como en Argentina los ex presidentes, ministros, legisladores y hasta secretarios de segunda línea tienen asignados autos oficiales, en Suecia el único con potestad para tener un auto oficial a disposición es el primer ministro. Los autos oficiales son pocos, y tienen uso limitado.

El Parlamento posee solo tres vehículos, del modelo Volvo S80. Esta flota solo está a disposición del presidente del Parlamento y sus tres vicepresidentes para actos oficiales.

Diputados con viandas de comida

En la cantina del Parlamento, los diputados se pagan su café. No hay camareros y hay que pagar por la comida. Después de comer, cada parlamentario debe llevar su propio plato al sitio donde se recogen las bandejas, al lado de la cocina.

El Parlamento sueco también cuenta con un restaurante más formal para ocasiones especiales. Pero, en el día a día, algunos diputados se traen su propia comida, que calientan en la cocina comunitaria del Parlamento. Cada uno se lava sus platos y cubiertos.

Sin asesores propios

El economista argentino Roberto Cachanosky popularizó el apodo de “Pyme” Solanas, a modo de críticas contra el senador Fernando “Pino” Solanas, quien cuenta con 35 personas trabajando para él. De hecho Solanas llegó a quejarse por el salario superior a 200.000 pesos que percibía. En julio del 2019 llegó a decir que “un capitán no puede ganar lo mismo que un general”. Y agregó: “Está lleno de estas anomalías en la administración pública”.

En el sistema sueco, cada partido político representado en el Parlamento recibe fondos restringidos para contratar a un grupo de asistentes y asesores, que forman el llamado secretariado del partido. Y este grupo de funcionarios atiende, colectivamente, a todos los diputados de un partido.

Es decir: los parlamentarios comparten un grupo de asesores y asistentes que, entre otras actividades, preparan análisis políticos y se encargan de las relaciones con la prensa, cuenta BBC.

 

Poca diferencia salarial entre legisladores y docentes

El salario bruto de un diputado del Parlamento sueco es de 66.900 coronas suecas al mes (unos 7.200 dólares). Tras pagar los altos impuestos, el salario neto es de aproximadamente 40.000 coronas suecas (unos 4.300 dólares), lo que equivale a menos del doble de lo que gana un profesor de primaria en Suecia, cuenta el medio británico.

En Argentina, según los datos del informados por el gremio docente, en Buenos Aires el salario mínimo corresponde a $ 26.413 y en la Ciudad de Buenos Aires, $ 29.006. Mientras tanto, en 2019 los diputados nacionales tuvieron un incremento del 32% en sus sueldos, con lo cual, de acuerdo al último informe al respecto de Directorio Legislativo, el salario bruto trepó a $218.935 mensuales. Esa cifra final está compuesto por la dieta, de $198.935, y los gastos de representación, de $20.000. Sobre este monto se descuentan los correspondientes aportes e impuestos.

Esto es sin contar un monto específico para gastar en pasajes (el equivalente a 20 aéreos y 20 terrestres de un tramo determinado) que, si no lo usan, pueden recibir en efectivo. Además, y si un congresista vive a más de 100 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires percibe un plus por “desarraigo” (14,2% del total de su dieta y gastos de representación).

Desarraigo

Así como vemos que un diputado argentino cobra un 14,2% de “plus” por desarraigo, veamos lo que ocurre en Suecia. Si un diputado tiene la base electoral fuera de Estocolmo, puede solicitar el llamado “traktament”, una ayuda para los días de la semana en los que trabaja en la capital del país. Esta ayuda, exclusiva para los parlamentarios que no tienen residencia permanente en la capital, es de 110 coronas suecas (unos 12 dólares).

Los aumentos no los define el Parlamento

En medio de los esfuerzos para combatir la pandemia de Covid-19, la Cámara de Diputados recibió críticas por aprobar una resolución que otorgó un subsidio excepcional de $100.000 a cada Diputado y Diputada, más allá de la dieta que perciben por su labor en el Congreso Nacional. Bueno, esto sería imposible en Suecia, ya que los salarios de los parlamentarios los determina un comité independiente, lo mismo que el salario de los ministros, cuenta BBC.

¿Dónde y cómo viven los parlamentarios suecos?

Los departamentos de los diputados tienen un promedio de 45,6 metros cuadrados. Los que constan de una sola pieza tienen sólo 16 metros cuadrados. Del total de 197 viviendas que administra el Parlamento sueco, solo ocho tienen entre 70 y 90 metros cuadrados. Un sofá cama, una mesa, un pequeño armario, una mini cocina con un fogón, una nevera y un baño llenan el espacio de poco más de 16 metros cuadrados de uno de estos apartamentos para mandatarios, situado en la calle Monkbron.

Sin empleados domésticos

Además, son los propios parlamentarios los que cocinan y limpian la casa. Según el departamento de administración del Parlamento sueco, se hace una limpieza gratuita sólo una vez al año, durante el receso parlamentario de verano.

Departamentos sólo para los legisladores, sin su familias

Los cónyuges, familiares y afines no tienen derecho a vivir ni tan solo a pernoctar en un piso propiedad del estado sin pagar.

Aunque nos parezca extraño a los argentinos, si un familiar de un parlamentario pasa una temporada en el inmueble, el diputado tiene un plazo de un mes para pagar al erario público los días de pernoctación.

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