Alimentación

Por qué no debemos consumir en exceso alimentos ultraprocesados

Los efectos negativos en nuestra salud de este tipo de comidas

martes 19 de mayo de 2020 - 7:18 am

Durante las últimas décadas, la industria alimentaria ha entrado en nuestros hogares para facilitarnos las tareas a la hora de la comida. La falta de tiempo, que son fáciles de hacer y que son sabrosos, son los principales motivos por los que recurrimos a los ultraprocesados.

Estos han pasado por procesos industriales de forma sintética o a partir de sustancias de otros alimentos, y que a menudo tienen largas listas de ingredientes en el etiquetado, incluidos conservantes, edulcorantes o potenciadores del color y sabor. En este grupo se incluyen: carnes procesadas como salchichas y hamburguesas, cereales para el desayuno o barras de cereales, salsas, sopas instantáneas, bebidas gaseosas azucaradas, nuggets de pollo, pasteles, chocolate, helados, galletas, pan producido en masa, muchas comidas listas para calentar.

La mayoría de estos productos presentan en su composición varias de las siguientes características:

Alto contenido en calorías: normalmente son calorías vacías, es decir muchas calorías y poca cantidad de nutrientes.

Grasas hidrogenadas o trans: son grasas que genera la industria alimentaria, principalmente para abaratar el producto y hacerlo más apetitoso.

Azúcar: suelen llevar azúcar añadido, que no solo está presente en la repostería sino que también se encuentra en salsas, productos cárnicos, etc.

Sal: hace que el producto dure más tiempo, así como que sea más hiperpalatable.

Harinas y aceites refinados: se someten a un proceso industrial, en los cuales les extraen las vitaminas y minerales.

Aditivos: como conservantes, edulcorantes, potenciadores del sabor, etc.

1. Sobrepeso y obesidad

Uno de los principales problemas es el aumento de la grasa corporal, lo que lleva a padecer sobrepeso u obesidad.

2. Enfermedad cardiovascular

El aumento de peso provoca un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, tales como hipertensión, ateriosclerosis, infarto de miocardio o accidentes cerebrovasculares.

Además, el consumo excesivo de sal aumenta la probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares. Así mismo sucede con el glutamato monosódico, un aditivo que potencia el sabor. Una ingesta excesiva de este favorecería el aumento de peso, estrés oxidativo, defectos de la memoria y epilepsia.

3. Diabetes Mellitus tipo 2

Si los consumimos de manera habitual, normalmente ricos en azúcares, podemos volvernos diabéticos. El mecanismo se explica porque si nos tomamos, por ejemplo, unos 200 gramos de azúcar diarios, la insulina se dispara y la glucosa no puede entrar en las células. Se crea una alteración a nivel metabólico que puede traducirse en resistencia a la insulina.

4. Colesterol alto

Nuestros niveles de colesterol sanguíneo podrían elevarse, y no solo por consumir la grasa presente en este tipo de productos como se cree, sino también por el azúcar. La resistencia a la insulina implica que la célula no pueda abrirse a ella, por lo tanto la glucosa empieza a acumularse en las arterias.

El resultado sería niveles altos de glucosa en la sangre, como consecuencia hipertensión, aumento de triglicéridos, disminución del colesterol HDL y aumento del LDL.

5. Cáncer

El número de casos de cáncer relacionados con la alimentación es inversamente proporcional a la reducción del consumo de comidas como las frutas, verduras, legumbres y frutos secos. Cuanto menos sano comamos más probabilidades tendremos de desarrollarlo.

Fuente: Mejor con salud

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