Opinión

El poker ya empezó

Hernán Silvano Lima

Analista financiero. Chartered Financial Analyst (CFA) y Actuario (UBA).

viernes 8 de mayo de 2020 - 11:45 am

“No es verdad que no tenemos plan, es verdad que no lo contamos. Y no lo contamos porque estamos en plena negociación. Sería descubrir las cartas. Estamos jugando al póker y no con chicos”, explicó el Jefe de Estado, Alberto Fernández, al responder preguntas de los alumnos durante la clase magistral que brindó en el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciense PO París) allá por 5 de febrero de 2020.

El Heads Up (partida de poker entre dos personas) empezó a descifrarse a fines de abril cuando el Estado Nacional oficializó la oferta de deuda bajo legislación extranjera a los acreedores. Esta primera oferta basada en un programa de sustentabilidad de la deuda basado en el programa del FMI recibió apoyo de diversos sectores y agentes como los gobernadores, la UIA, grupo de economistas notables, el Papa y el FMI, pero no tuvo aceptación en el único grupo decisorio: el de los bonistas.

La idea no es darles a los bonistas un cheque en blanco, pero un acuerdo nunca va a surgir como resultado de una propuesta unilateral que patea la pelota al próximo gobierno y no muestra incentivos para que la actual administración ahorre. La oferta vence hoy, pero los acreedores se anticiparon y demostraron su total rechazó a la oferta presentada por el Gobierno. Igualmente, el plazo para no entrar en default vence el 22 de mayo cuando se termina el período de gracia para pagar USD 500 millones en conceptos de interés.

El ministro Guzmán mantuvo firme la postura de no extender el plazo de la oferta más allá de este viernes, pero al mismo tiempo se muestra dispuesto recién ahora a escuchar una contrapropuesta por parte de tenedores de deuda. Esto surgió luego de que el Estado divulgara una oferta realizada allá por abril por uno de los principales grupos de bonistas y expusiera al público una oferta realizada bajo un acuerdo de confidencialidad. Se dice que en el mercado la confianza es todo, y el Estado jugó esa carta queriendo dejar al grupo inversor como el malo de la película.

Claramente, no es el momento indicado para echar culpas y buscar responsables. Es menester que en este momento los jugadores empiecen su última ronda de apuestas y para el bien del país y de la ciudadanía se logré un acuerdo, básicamente porque un nuevo default sería otro golpe muy duro para una economía que ya venía golpeada y a la que ahora se le sumo el efecto de una pandemia.

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