Entrevistas

Entrevista a Ignacio González Prieto: su increíble inicio, anécdotas de casos y un sueño pendiente

Joaquín Vega

Periodista deportivo, Licenciado en Ciencias de la Comunicación (UADE) y Redactor en Nexofin

En diálogo con Nexofin, el periodista especializado en temáticas policiales de TN y El Trece recuerda detalles de sus investigaciones, comenta cómo se inclinó a esa sección y relata una anécdota que terminaría cambiando su carrera

jueves 30 de abril de 2020 - 4:51 pm

Ignacio González Prieto es hoy uno de los nombres propios del periodismo policial en la televisión argentina. Sus primeros pasos en la comunicación datan de cuando tenía doce años en la ciudad bonaerense de Bolívar, pero su “salto” se daría con una increíble cobertura que realizó de la tragedia de Lapa, en 1999.

“Me escondí entre la basura para que la Policía Aeroportuaria no me detuviera y poder cubrir desde el interior de Aeroparque la tragedia”, recuerda “Nacho”, quien en ese momento cubría a Huracán para La Oral Deportiva y el destino le dio la oportunidad de mostrar sus armas como periodista con uno de los casos más recordados de la última década. “Cuando volví a la radio, me dijeron: ‘Pibe, vos no podés seguir haciendo deportes’. Y ahí comencé”, relata.

Actualmente, González Prieto es profesor de la Cátedra Periodismo Criminal, Policial y Judicial en la Universidad Nacional de Avellaneda y es identificado por los argentinos por su seriedad ante las cámaras y su precisión al momento de dar información.

También se ha destacado en diferentes radios (Rivadavia, Mitre y FM Uno). Trabajó con Santo Biasatti, Héctor Larrea, Antonio Carrizo, Juan Alberto Mateyko, Cherquis Bialo, Néstor Ibarra, Magdalena Ruiz Guiñazú, Antonio Castello, Jorge Ginzburg, Fernando Carnota, Eduardo Colombo, Julio Ricardo y Enrique Sacco, entre otros.

En diálogo con Nexofin, el periodista especializado en policiales de TN y El Trece recuerda detalles de sus investigaciones, cuenta cómo el destino lo terminó inclinando hacia su actual temática y comparte algunos sueños aún por cumplir.

Nexofin (N): Hagamos un repaso de tu carrera, ¿tres casos que más te gustaron cubrir?

Ignacio González Prieto (IGP): El que más me impactó fue el de Tomás Santillán, en Lincoln. Tuvo de todo, desde el punto de vista policial y judicial. Se trató de un padrastro que no aceptó un hijo propio.

Me impactó porque tuve la oportunidad de entrevistar a Adalberto Cuello en la cárcel (en ese momento, estaba en proceso la investigación). Estoy en contra de ir a entrevistar a delincuentes en la cárcel. Estaba convencido que era él y era una manera desde el periodismo de empujar para que se hiciera justicia.

Otro fue el de Ángeles Rawson; desde el primer momento dije que no era el padrastro (cosa que se afirmaba en todos lados). Pude desplegar todo el conocimiento pericial que logré estudiando en la universidad.

También el de Alberto Nisman (me metí en un terreno que tiene coletazos políticos). Lo cubrí desde el primer momento. Al ver los informes periciales, le dije a Nelson Castro que lo habían asesinado. En ese momento, me miraban como un loco.

En soledad, fui al frente con un gran respaldo de Nelson para sostener la hipótesis; el tiempo me dio la razón. A mí la política no me interesa, era una cuestión pericial.

N: ¿Y el que menos te interesó?

Por ahí los que tienen que ver con la farándula; desde el punto de vista judicial, no tienen una importancia.
Uno que critico desde la cobertura de los medios es el de Nahir Galarza. Me parecía show; se podía resolver fácil, con la pericia balística en dos minutos.

N: ¿Algún crimen que te conmovió al punto de no dejarte dormir?

El de Tomás Santillán; me generaba muchas preguntas y vueltas para analizar. El de Anahí Benítez me tuvo noches sin dormir.

Otro caso fue el de Sebastián Wagner a Micaela García; fue determinante para que se cambiara la ley. Cuando el juez Carlos Alfredo Rossi le había conmutado la pena y lo dejó en libertad, me agarré la cabeza.

N: ¿Cuál fue el caso más raro que te tocó?

Mmm… Fue en Bahía Blanca sobre el Clan Benítez; encerraban chicas y las tenían como esclavas dentro de la casa.
Cuando fui al lugar, no podía entender como se había dado todo eso. Tenía todos los condimentos de una película o novela policial. Eran personajes de cuento.

N: ¿Cómo fueron tus comienzos en el periodismo?

Siempre me cargan, porque debo de ser de los periodistas más jóvenes que hay y con más experiencia. Formo parte de una generación que se está extinguiendo.

Trabajo desde que tenía doce años. Empecé en mi pueblo de Bolívar en Radio del Libertador (muchos grandes periodistas nos formamos ahí como Paula García, Enrique Sacco, Macu Mazzuca y Martín Urruty).

Una tarde pasé en auto con mi mamá y le dije que quería trabajar en la radio. Fuimos y el dueño se sorprendió. Servía café, limpiaba baños, llevaba diarios y cubría los partidos/eventos.

Después, me vine a Buenos Aires a estudiar. Hice prácticas y tuve la fortuna de trabajar en varios lugares. Nunca dejé de trabajar y estudiar; siempre avance en esas dos líneas.

N: ¿Por qué policiales y no otra sección?

Nunca me lo imaginé; mi gran referente era Víctor Hugo Morales. Cuando llegué a Buenos Aires pensaba ser periodista deportivo.

Trabajaba en la Oral Deportiva en Radio Rivadavia, hasta que ocurrió la tragedia de LAPA. De casualidad, termine cubriéndolo. Empecé como suplente del noticiero. Seguí después con el periodismo general. Trabaje con grandes periodistas.

Cuando se fue Mauro Szeta de Canal Trece y TN, ese espacio quedó medio vacío. Ricardo Canaletti ya se dedicaba a las columnas; también estaba Florencia Etcheves. Les faltaba alguien que estuviera en lo diario.

Me lo ofrecieron y no lo podía creer. Me fui metiendo en el ambiente, hacer cursos y a estudiar Derecho, Derecho Penal, Criminología y Criminalística. Fue inesperado y sorpresivo; tuve la suerte de hacer de todo tipo de periodismo.

N: ¿Tenés algún referente en el género policial?

La verdad que no. Por ahí me gustaba el estilo de Enrique Sdrech; hacía los programas, columnas y estaba en el lugar cuando las cosas pasaban.

El periodismo cambió; quiero darle al policial y judicial un vuelo más técnico. En la televisión no se hace. Eso es lo que más me interesa.

N: ¿Una película favorita de policiales?

Ninguna. Me conecta con mi historia personal ‘Cinema Paradiso’ (1988).

N: ¿Historia más fuerte?

Sin dudas, la cobertura de LAPA. Fue el trampolín que me lanzó al periodismo general.

N: ¿Un sueño pendiente?

Me preparé toda la vida para conducir un noticiero de televisión o ser conductor de una radio AM en horario central.

Tiene que ser una persona preparada; algo que veo en los medios es que no son muchos los que siguen esa receta. Es una locura o conducta que tengo, desde lo personal.

N: Para cerrar con un simple concepto, ¿Ignacio González Prieto es…?

Un niño que nunca dejó de soñar. Tiene una disciplina absoluta en lo que hace. Me parece fundamental, en cualquier aspecto de la vida.

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