Coronavirus

La increíble historia del argentino que quedó varado en una isla remota en Tanzania

El joven, de 31 años, venía viajando por el mundo cuando, al regresar de un safari de varios días, se enteró que por la pandemia no iba a poder regresar a la Argentina ni tampoco abandonar el país de África Oriental

miércoles 29 de abril de 2020 - 11:38 am

A causa del coronavirus, el argentino Agustín Carzoglio quedó varado en una isla paradisíaca en Tanzania junto a una compañera de viaje española y cuenta que los ciudadanos del país los miran con sospecha por creerlos portadores del virus Covid-19.

Agustín es ingeniero, tiene 31 años y quedó “atrapado” en la isla Unguja luego de participar de un safari de cinco días por la sabana africana. Cuando volvió del safari, la Organización Mundial de la Salud (OMS) había dictado que el nuevo coronavirus era una pandemia y todos sus vuelos de regreso a la Argentina se habían cancelado.

Entrevistado por La Nación, este joven cuenta cómo son sus días en Tanzania, donde asegura que le gritan “¡corona!” cuando lo ven caminando por la calle en las ciudades grandes de Tanzania.

“Yo me levanto, desayuno y vamos a la playa para despejar. En el camino no te cruzás con nadie. Estamos en una población chiquita, estamos aislados de las grandes ciudades. Cuando volvemos, compramos algunas cosas en mercados muy chicos, fruta, verdura, leche, harina. Cada uno vende lo que produce, no hay cosas elaboradas, comida hecha, nada. No hay ni pan, uno se tiene que hacer el pan, se tiene que hacer todo acá. Y después vamos a algunas de las ciudades. No mucho porque somos muy diferentes y te miran distinto, te miran como que sos el que trae el virus. Te gritan ‘¡corona!’, te gritan cosas. No pasa muy a menudo, pero en las ciudades más grande sí”, contó Agustín al matutino.

Esta es la playa paradisíaca de la isla Unguja, Tanzania, donde está varado Agustín

Agustín contó cómo fueron sus primeros días tras enterarse que no iba a poder regresar al país: “Al otro día llamé a la embajada. Acá en Tanzania no hay embajada, la más cercana está en Kenia. Llamo por Skype. Me dicen ‘te recomendamos que vuelvas cuanto antes’. En internet encuentro un vuelo vía Etiopía para el 24 o 26, que salía 2 mil dólares. Autorizo mi tarjeta y lo saco, pero el vuelo se cancela. Todas las compañías te dan vouchers. Vengo sumando vouchers”.

Y contó que decidió alquilar una casa, ya que los alojamientos turísticos iban a cerrar: “Entonces pensé que lo mejor era buscar una casa. Porque acá dijeron que se cerraban los hoteles. Paralelamente, se dicta que se cierran las fronteras en la Argentina. Consigo una casa por suerte. Empecé a sacar dinero de un cajero automático. Tengo una limitación para sacar el equivalente de 10 mil pesos argentinos por día, así que tengo que ir 11 veces al cajero en días distintos para pagar el alquiler”.

“Informé a la embajada en Kenia que estoy varado. Muy buena gente. Estamos en constante contacto, pero no pueden hacer nada. Tienen muy buena predisposición y a diario me preguntan cómo estoy. La ven que va para largo. Porque soy el único argentino en Tanzania. Estoy en una isla, lo que dificulta un poco más el tema. Y hace una semana cerraron las fronteras del país. Para volver se tienen que abrir las fronteras en Tanzania, en la Argentina, y se tiene que dar que los países donde haga escala admitan pasajeros en tránsito. Además, tiene que operar una línea comercial, porque acá no hay vuelos de repatriación. Esos vuelos solo son para grandes destinos, en África no hay. Menos en Tanzania”, comentó a La Nación.

Por último, cerró: “Por suerte tengo la cabeza fría. Estoy viajando con una chica de España que está más o menos en la misma situación que yo. Y nos viene muy bien porque nos contenemos. Creo que solo acá se tornaría en una situación muy complicada”.

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