Coronavirus

Walter Montillo rompió el silencio en medio de su duro momento personal

El mediocampista argentino, actualmente en la U de Chile, perdió a su padre y a su abuelo por culpa del coronavirus y contó cómo atraviesa estos días tan difíciles

jueves 23 de abril de 2020 - 12:37 pm

Si hay algo que caracteriza a Walter Montillo son sus gambetas. Las mismas son utilizadas para sortear adversidades tanto dentro de la cancha como fuera de ellas, las que tienen que ver con el fútbol y con la vida misma. El oriundo de Lanús jamás se achica y gambetea, supera los obstáculos y los deja en el camino, al igual que a los rivales.

El destino le jugó una mala pasada al actual mediocampista de la Universidad de Chile durante esta cuarentena: por culpa del coronavirus su papá y su abuelo perdieron la vida. Al no poder regresar a su país de origen, le tocó sufrir el momento a la distancia y en una entrevista con el diario chileno El Mercurio habló sobre su duro momento personal.

“Todos tenemos problemas familiares, que yo nunca comenté. Hace tiempo que estábamos distanciados con mi papá, cerca de seis años. El año pasado empezamos a hablarnos nuevamente, íbamos de a poco, estábamos ahí y pasó esto. Me golpeó lo de mi viejo, porque uno está lejos y no puede ayudar. Me hubiese gustado que hubiese sido de otra manera, haber arreglado todo antes, pero no tuvimos la chance. A veces la vida golpea, pero hay que seguir, ponerle el pecho. Está mi señora y mis hijos que necesitan que uno esté bien. Seguimos pasando el duelo, recordando a mi viejo en los momentos buenos y no cuando hubo problemas. Es la mejor manera de rememorarlo”, contó.

A su vez, detalló la situación de su madre: “Está aislada, pero no presenta ningún síntoma y se encuentra bien. Le van a hacer otro test y esperamos que no arroje nada, porque si sale dos veces negativo le darán el alta. La acompaño por teléfono, es lo que me queda. Está con una de mis hermanas en Buenos Aires, que vive en la misma casa, pero en la parte de arriba. Este virus es muy peligroso”.

En cuanto a la lejanía debido a la imposibilidad de volver a la Argentina, reflexionó: “Me tocó la ‘bolilla’ a mí. Desde lejos, en cuarentena, uno no puede ayudar y eso es lo que más me duele, porque a la distancia uno no puede hacer mucho. Una vez que aíslan a las personas, uno tiene que empezar a creer en los médicos y rogar que todo salga bien. Lamentablemente, con mi abuelo y mi papá no pasó, pero mi vieja está luchándola y eso me pone contento”.

Respecto de su futuro futbolístico concluyó: “Por el momento, este es el último año que voy a jugar. Luego evaluaré si estoy para seguir o para dar un paso al costado. Es una decisión familiar. Tengo 36 años y es muy difícil mantener un nivel competitivo en la posición en que juego, cuando uno se va poniendo más viejo. Me he sentido muy bien, pero antes de venir ya lo habíamos hablado con mi señora. Quiero que la U sea mi último equipo. Soy muy autocrítico: Quiero irme bien, siendo importante dentro de la cancha y ojalá siendo campeón”, cerró.

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