Opinión

Volvió el 1 a 1… un peso, un centavo de dólar

Hernán Silvano Lima

Analista financiero. Chartered Financial Analyst (CFA) y Actuario (UBA).

martes 14 de abril de 2020 - 11:43 am

En el día de ayer tanto el dólar MEP (también conocido como dólar bolsa) cómo el dólar CCL (dólar contado con liquidación) rompieron la barrera psicológica de los 100 pesos. Por un lado, el primero saltó 7% para cerrar en $101,09 por dólar, mientras que el último tuvo una fuerte sube del orden del 8% para alcanzar un valor de $ 102,21 por dólar. Claramente este valor representa una gran diferencia si lo comparamos tanto con el dólar mayorista (A3500) y dólar PAIS (A3500 + 30%). En lo que va del mes del dólar MEP aumentó un 15%.

Este gran salto en la cotización logró que la brecha versus el dólar A3500 ascendiera al 54%, mientras que con relación al dólar PAIS, la brecha quedó en 19%.

En estos casos, no existe restricción alguna en cuanto a la cantidad de dólares que se pueden comprar vía alguna de estas dos vías.

Para adquirir dólar MEP el individuo debe tener una cuenta comitente abierta en una sociedad de bolsa y luego comprar un bono en pesos (AY24) e inmediatamente vender ese mismo bono en dólares (AY24D). La división del precio en pesos por el precio en dólares arroja como resultado un tipo de cambio implícito por cada operación.

La operación para operar CCL, también conocido como dólar fuga, requiere comprar el mismo bono en pesos (AY24), pero en este caso lo vamos a vender contra dólares, pero en este caso es la especie AY24C. Por lo general, este tipo de cambio es un poco mayor debido a que incluye el costo de tener el dinero fuera del país otorgando una mayor seguridad jurídica.

Claramente existen varios factores que explican este récord en la divisa bursátil.

En primer lugar, se puede mencionar la fuerte baja en la tasa de plazos fijos provocada por una caída en la tasa de política monetaria (Tasa de Leliq). Apenas asumió el nuevo gobierno, la tasa de Leliq se encontraba en 63%. Actualmente el guarismo es de 38%, exhibiendo un descenso de 2200 puntos básicos o pbs. Por consiguiente, esta caída se traslado a la tasa de plazos fijos que pagan los bancos a personas físicas como jurídicas, arrastrando las tasas a valores promedio del 23%.

Si asumimos que la inflación anual del año va a alcanzar el 40% (según datos del REM), el rendimiento real de un plazo fijo es del -12%. Lógicamente, con el fuerte sesgo que tiene la sociedad argentina a demandar divisas, este rendimiento negativo tuvo como efecto una mayor demanda de dólares. Esto pudo haber generado que parte de los plazos fijos no se renueven y ese dinero se haya podido volcar a la compra de dólares.

Por otro lado, la llegada del coronavirus Covid-19 y la consiguiente cuarentena le puso un freno a la actividad económica que de por sí ya venía golpeada hace dos años. Esta baja en la actividad se traduce en planes de ayuda económica por parte del Estado a los diversos sectores económicos, siendo los más vulnerables el sector más alcanzado por estos nuevos beneficios.

Como la pandemia afecta a todo el mundo (y además el riesgo país argentino se encuentra cerca de los 3.900 pbs), el mercado de deuda externo se encuentra cerrado. En consecuencia, al gobierno no le queda otra alternativa que buscar emitir dentro del mercado local o aumentar la emisión monetaria. Las colocaciones del gobierno dentro del mercado local no se caracterizan por ofrecer tasas competitivas, por lo que muchos inversores o empresas le escapan. Si a esto le sumamos la emisión monetaria (alrededor del 30% en marzo) para financiar el aumento del déficit fiscal podemos creer que la inflación va a aumentar. A su vez, esta emisión de pesos genera un exceso de pesos, porque una vez que la demanda de pesos para pagar sueldos (por ejemplo) es cubierta, el remanente de pesos es el que se vuelca al dólar.

En conclusión, un mix entre descenso de tasas en pesos (logrando tasas negativas) que genera un desarme de posiciones en pesos, y el exceso de pesos en disponibilidad impulsó la demanda de dólares a través de un mercado que no presenta restricciones.

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