Coronavirus

Bolsonaro, acorralado por el coronavirus: por qué quedó aislado y cada vez más débil

El presidente de Brasil es duramente cuestionado por sus ciudadanos, ministros y gobernadores frente a la postura pública que ha decidido tomar con respecto a la pandemia.

domingo 5 de abril de 2020 - 12:55 pm

Brasil se convirtió en el país latinoamericano más afectado por la pandemia de coronavirus, con 10.278 casos confirmados y 431 muertos. A pesar de ello, Jair Bolsonaro es el único líder mundial de primera línea que continúa relativizando la gravedad del COVID-19.

Ningún otro mandatario del G20 cuestiona las medidas de distanciamiento social. Algunos optaron por restricciones más severas que otros, pero todos coinciden en que son necesarias para contener la propagación del virus. Incluso Donald Trump, que también había minimizado su impacto sanitario, terminó admitiendo que era un guerra.

Entre las polémicas declaraciones del mandatario brasileño, a principios de marzo había afirmado que en caso de estar contagiado por el virus no se vería afectado, debido a sus antecedentes como atleta. “A lo sumo una gripezinha o un resfriadinho”, dijo.

El 15 de marzo se produjo una manifestación en su apoyo y Bolsonaro terminó sumándose. Mientras el ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, y todos los especialistas en salud pedían distanciamiento social, el Presidente arengaba a la gente y repartía apretones de mano para todos lados.

El 29 de marzo salió a pasear por los alrededores de Brasilia. En el distrito de Ceilandia, habló con un vendedor de churrascos. “Yo defiendo que trabajes, que todo el mundo trabaje. A veces, remedio de más se convierte en veneno”, le dijo, mientras crecía el número de personas que se amontonaban para verlo.

Un sondeo de Datafolha realizado en los primeros días de abril registró que el 39% de los brasileños desaprueban el modo en que está lidiando con la pandemia, seis puntos más que en marzo. Solo el 33% lo apoya, una caída mensual de dos puntos. Al mismo tiempo, la aprobación de la gestión de Mandetta saltó de 21 a 76 por ciento.

Sin embargo, la pérdida de respaldo popular es sólo una de las dimensiones en las que se está debilitando el gobierno. Incluso los principales sectores del poder ya se han manifestado en contra de las medidas adoptadas por el presidente brasilero.

El Congreso, que es el centro de control de la política brasileña, expresó un claro rechazo a su abordaje de la pandemia. No solo manifestaron su reprobación Rodrigo Maia y Davi Alcolumbre, presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado, del partido DEM, sino los líderes de las bancadas oficialistas en cada cámara: Eduardo Gomes y Fernando Bezerra. Hasta los ministros de su gabinete cuestionan sus decisiones y se diferencian en privado y en público

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