Opinión

El papa Francisco pide por los presos

jueves 2 de abril de 2020 - 1:56 pm

Columna publicada originalmente en Infobae

 

Al lado de las personas presas

Cuando este cronista estuvo preso, perseguido, juzgado y condenado por la “no justicia”, recibía cada llamada del entonces Arzobispo de Buenos Aires Cardenal Jorge Mario Bergoglio como una caricia al corazón. Su consuelo y escucha de pastor tenían por toda razón la misericordia y le ayudaron al pobre a descubrir el bien que hay en todo mal y el mal como corrupción del bien. Ya en libertad lo vio reunirse un Jueves Santo con los que se encontraban recluidos en la cárcel del Hospital Borda y salir hondamente conmovido después de abrazar y lavar los pies a quienes no solo habían perdido la libertad deambulatoria sino también la razón. Hoy esa misericordia la exhibe y predica al mundo entero. Siguiendo el gesto de Nuestro Señor Jesucristo, quien después de la última cena le lavó los pies a sus discípulos, Bergoglio suele lavarle los pies a presos y presas. Abajándose a la condición de esclavo.

En estos días de Cuaresma y coronavirus, en sus homilías, el papa Francisco nos pidió a todos una mirada especial hacia ellos.

“En modo especial rezamos -dijo el Papa- por los presos, por nuestros hermanos y hermanas recluidos en las cárceles, ellos están sufriendo y tenemos que estar cerca de ellos a través de la oración. Para que el Señor los ayude y les dé consuelo en este momento difícil”, dijo el 11 de marzo y el jueves 19 también en la capilla de la Casa Santa Marta reiteró: “Rezamos hoy por los hermanos y las hermanas que están en cárcel: sufren tanto por la incertidumbre de lo que pasará dentro de la cárcel, y también, pensando en sus familias, cómo están, si alguno está enfermo, si falta algo”.

La Comisión Provincial por la Memoria

La Comisión Provincial por la Memoria es un organismo público autónomo y autárquico y lleva realizada una importantísima labor en favor de la vigencia de los derechos humanos en general y especialmente en las cárceles.

En diciembre pasado hizo un balance dirigido a las nuevas autoridades en el que puso de relieve el estado deplorable y explosivo de las cárceles de la provincia donde hay 46.500 presos. Un exceso del 130%. Un 80% de jóvenes, por delitos, mayoritariamente contra la propiedad (robo y hurto) y tenencia simple de estupefacientes, excarcelables excepto la existencia de antecedentes penales que la policía se encarga de armar para la estadística. Con pobres y morenos. Después viene el hacinamiento y maltrato. Y para colmo, la amenaza del coronavirus.

Nota al ministro de Justicia provincial Julio Alak

La Comisión Provincial por la Memoria, ante el coronavirus, en una nueva nota dirigida al responsable del área reproduce muchos de los aspectos ya informados en el balance al que se hace referencia en los párrafos anteriores y reclama entre otras medidas: a) permitir que los internos tengan teléfonos celulares para comunicarse con sus familiares ; b) el suministro suficiente de alimentación tomando en consideración que la cuarentena impide las visitas y en consecuencia la entrega de elementos necesarios para la subsistencia; c) el suministro de material y medios para mantener la higiene de los espacios donde se lleva a cabo la detención, que resulta -afirma la Comisión-insuficiente y a veces inexistente; d) se arbitren las medidas para el control sanitario de los agentes penitenciarios que ingresan a las unidades (control de la temperatura y declaración jurada del estado de salud, por ejemplo) circunstancia elemental para mantener el aislamiento con el exterior lo que pone en riesgo la salud de la población; e) se realicen los actos urgentes a fin de lograr que parte de la población sea beneficiada con la conmutación de penas y gestiones a fin de que el poder judicial facilite en forma rápida las excarcelaciones en los casos de delitos menores contra la propiedad y en especial en los casos de tenencia simple de estupefacientes aún cuando se registraran antecedentes penales; f) se otorgue la prisión domiciliaria a todos aquellos que padezcan enfermedades graves.

La reducción drástica de la superpoblación es un factor clave para poder mantener la distancia entre preso y preso, requerimiento de cumplimiento imposible cuando dos o tres o mas internos comparten una celda individual de 2×4.

La recepción de encomiendas dirigidas a las personas internadas así como la tenencia y utilización de celulares habrían sido a estas horas autorizadas formalmente por el gobierno provincial.

Las medidas de prevención internas requieren de medidas de control externo

Los reclamos de la CPM que preside el doctor Roberto Cipriano García no sólo están legitimados por la autoridad práctica y moral de este cuerpo, sino que son de toda necesidad y urgencia.

Sin embargo, y lo siguiente corre por cuenta del suscripto, no es verdad que los guardiacárceles, en circunstancias de pandemia, como la actual, saben qué hay que hacer y no es verdad que la administración de las transacciones y suministros de elementos básicos para la población y agentes debe estar en manos de las actuales autoridades como en tiempos normales.

La administración de la salud dentro de las cárceles y mientras no sea superado el mal de la pandemia debe estar a cargo del Ministerio de Salud y los médicos y personal paramédico del SPB tienen que subordinarse a él, siendo aconsejable la designación de una máxima autoridad médica con conocimientos en infectología para organizar un sistema eficiente de prevención y control.

La administración de la compra y provisión de suministros para alimentación e higiene de los internos y agentes debería ser intervenida por el Ministerio de Economía quedando a cargo de las compras de alimentos, elementos de higiene y demás requerimientos del área de salud para cubrir las necesidades diarias de los 46.500 internos/as y de los más de 50.000 agentes.

Para prevenir la enfermedad es preciso también prevenir la corrupción y los estallidos sociales.

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