Salud

Por qué se origina el pie plano

jueves 2 de abril de 2020 - 7:09 am

El pie plano es una deformación que puede ser consecuencia de un desarrollo anormal congénito. Normalmente, los pies humanos tienen un arco elevado a lo largo del borde interior de la planta. Este arco se desarrolla entre los tres y diez años de edad. Su falta se denomina “pie plano”.

Es recurrente en la infancia, pero en general desaparece al crecer. El más común es el pie plano flexible, cuando el arco es visible en el aire pero desaparece cuando está de pie. Con frecuencia lo causan ligamentos articulares sueltos y casi siempre se corrige con el crecimiento.

No se requiere tratamiento, pero a veces se usan zapatos con soportes bajo el arco para corregir la deformidad. El pie plano rígido es más raro en los niños; aquí el arco es plano sin importar la posición. Lo provoca una anormalidad en las articulaciones del pie y espasmos en los músculos adyacentes, pero puede ser consecuencia de un desarrollo anormal congénito. Hay zapatos especiales para corregir las anormalidades, y en casos graves se requiere una cirugía.

Respecto a los adultos, alrededor del 20% lo padece. Puede aparecer en esta etapa cuando la forma de los pies es naturalmente plana y existen ligamentos flojos en otras articulaciones. Puede ser hereditario.

Se desarrolla tardíamente por un tendón roto o una lesión, pero también por una osteoartritis en las articulaciones del pie. Puede causar el desplazamiento pronunciado de los pies hacia dentro. Esto aumenta la presión en esa zona y las pantorrillas y origina problemas músculo-esqueléticos.

Los pies son los cimientos y toda la estructura va a estar afectada. Una repercusión es el cansancio, porque lleva una carga de desgaste energético mucho más alta, costando más esfuerzo caminar.

También puede darse pesadez de piernas, por problemas de retorno de circulación o por tensión muscular en el gemelo, pantorrilla, zona interna de la pierna.

Otro aspecto muy importante es que, al caer el pie hacia dentro, saca la rodilla de su eje de trabajo. Una rodilla es una bisagra, y si no va recta va a rozar, y si roza se gasta. Por último, en la espalda también podemos notar las consecuencias, pues se tiende a ir más echado hacia delante.

El tratamiento puede ser ejercicios de estiramientos y potenciación, o un par de zapatos con soportes para los arcos; los mayores pueden usar zapatos diseñados para ajustarse a sus pies. El traumatólogo tal vez recomiende otra estrategia.

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