Opinión

El coronavirus y el solo sé que no se nada de Sócrates

Marcos Mazzocco

Especialista en Oratoria y Comunicación. Orador internacional y escritor de discursos (logógrafo)

"Podemos ahogarnos en un mar de información, pero no podemos vivir sin comunicación", sostiene Marcos Mazzocco

miércoles 25 de marzo de 2020 - 6:46 pm

Columna publicada originalmente en El Cronista

Lo que sí sabemos es que poco sabemos acerca de este virus, de su impacto, de sus futuras consecuencias en la salud, en la economía y en la vida de cada uno de los 7.530 millones de habitantes de esta gran aldea global.

Quienes trabajamos en empresas o para empresas, sí sabemos que:

-No podemos ir a trabajar a la oficina.

-No tenemos fecha cierta de regreso.

-Tenemos que tele trabajar.

Tenemos que equilibrar el trabajo con las funciones escolares de nuestros hijos, las necesidades de salud de nuestros padres y las sociales de amigos, familiares, hermanos…

Por primera vez en 25 siglos y desde aquella frase de Don Sócrates, sabemos que no sabemos o, con suerte, sabemos que poco sabemos.

La ausencia de información angustia y el exceso de información también. A veces no sabemos si prender la TV o apagarla…

…No sabemos si mirar TW o darlo de baja. WUP es un reguero de memes, bromas y audios sin fuentes confiables.

….Confusión y angustia. Una combinación riesgosa…

En una era marcada por la información, lo que hoy sobra es la incertidumbre…

Y la incertidumbre mezclada con medios de comunicación digital son una mezcla explosiva, porque la comunicación digital no alcanza para relacionar…

… somos homo sapiens porque somos homo relatio. Nuestra vida se construyó alrededor de un fogón. Ahí donde las familias de la aldea se congregaban a compartir anécdotas de la caza del día o de las nuevas técnicas para el hilado…

Podemos ahogarnos en un mar de información, pero no podemos vivir sin comunicación.

Hoy tenemos dos epidemias, la del coronavirus y la infodemia que rodea al COVID 19. La infodemia es la sobreabundancia de información y puede incrementar la angustia o la tristeza.

¿Qué hacer? Todos sabemos o experimentamos los beneficios de la comunicación humana, esa direccional y cara a cara. El Face to face que nos alimenta, el tête-à-tête que nos hace interactuar, nos divierte, nos entretiene, nos enseña, nos perdona, nos hace crecer.

¿Cómo hacerlo si no puedo salir? ¿Cómo hacerlo si vivo sólo? ¿Cómo hacerlo si sólo vivo con mi pareja? ¿Cómo hacerlo si mis padres o amigos quedaron lejos?

Llevamos tan sólo 5 días de cuarentena, poco más de 100 horas, pero a medida que pasen los días, las sensaciones de agobio, estrés, negatividad, indiferencia o sobre preocupación pueden brotar y / o incrementarse.

La primera solución parece ser la tecnología, pero cuidado, es un riesgo que puede transformarse en parte del problema. No sólo por la sobre información, sino por la ausencia de calidez y humanidad que los medios digitales exhiben.

El genio McLuhan clasificó a los medios en fríos y calientes. ¿Es momento de elegir TV o redes sociales todo el día? Aquel genio planteó también que “el medio es el mensaje”, al decir que el medio de comunicación que elegimos define gran parte de su contenido y de su resultado.

La digitalización de la información es y fue necesaria, pero, ¿es posible digitalizar las relaciones? ¿Cómo podemos, entonces, quienes trabajamos, estudiamos, salimos todos los días, generar humanidad si no nos podemos ver?

¿Cómo podemos hacer para no caer en simples “envíos de información” a nuestros colegas, amigos, compañeros y clientes laborales?

No hay las recetas mágicas, pero sí hay algunas acciones que pueden ser efectivas:

-Cambiá el canal de comunicación. Stop al mail. Stop al WUP. Usá el teléfono; el fijo, el celular, escuchemos la voz del otro.

-Intercambia temas laborales y personales. No sólo planillas de Excel o presentaciones de power point.

-Leé sobre papel. El poder del libro es formidable. Otorga más que información, otorga sentimiento, su textura, su olor, no están en una pantalla.

-Compartí intereses con los demás.

-Mirá fotos de viajes, de amigos, de familiares. Si son viejas, mejor.

-Si te animas, habla de lo que sentís. De la incertidumbre, de la angustia, de la preocupación. Exterioriza tus sentimientos. Si es por teléfono, mejor.

-Si vas a una pantalla, menos TV, más cine.

-No priorices el texto o los audios de wup. Es preferible una comunicación con lenguaje gestual incluido. Skype o algún formato de audio – video.

-Cociná. Hacé manualidades. Todas las actividades que invitan a la actividad motriz son relajantes. (Jardinería, bordado, pintura, costura, cocina, lo que sea con tus manos)

-Hacé actividad física. Invitá a tus aparatos neuromusculares a reactivarse. (Podés moverte en un metro cuadrado)

-Escribí en un diario personal. Escribí un cuaderno. Escribí. Llevá a papel. Si tienes pensamientos negativos, descártalos. O al menos no los alimentes.

-No mates el tiempo inútilmente, genera vaciedad y fastidio. Aprovéchalo. Disfruta de lo que estés haciendo y si no te nutre, dejalo.

-Respeta tus emociones, llora si tenés ganas. Reí si lo deseas. Enójate en la justa medida.

-Aprendé a hacer respiración, meditación o yoga.

-Hacé gimnasia mental. (Sopa de letras, crucigramas, carreras de mente)

-Jugá.

-Planifica soñando. No sólo en un Project o en un Excel. Soñá.

-No te aísles. Hay poco o nulo contacto físico, pero la distancia puede acortarse o anularse. Llamá a quien debas y agradece, pedí perdón, felicita.

-Usa la tecnología para expandir tus fronteras cognitivas y emocionales, aprendiendo algo nuevo o soñando a dónde viajarás en un tiempo…

No podemos ir a un bar, a la casa de amigos, a la casa de los viejos. Pero busquemos caminos intermedios. Si digitalizamos toda nuestra vida laboral y social corremos el riesgo de incrementar las emociones negativas.

Y debemos estar saludables para lo que venga, saludables del cuerpo y de la mente…

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