Opinión

La economía en toque de queda

Guillermo Laborda

Periodista. Máster en Economia, investigador UCEMA y Lic. en Adm. de Empresas

El pico de la epidemia se daría en Abril y la actividad ya está paralizada, con el drama adicional de la caída de la recaudación

miércoles 25 de marzo de 2020 - 12:06 pm

Columna publicada originalmente en La Política Online

 

Un negocio de comida en un shopping de Palermo facturaba por día $300.000 pesos. Ahora sólo $7.000. Un restaurante sobre la avenida Figueroa Alcorta paso de vender 400 cubiertos diarios a 30. Así la mayoría de los sectores de consumo masivo. El coronavirus gatilló el toque de queda económico. No se mueve nada.

Alberto Fernández estuvo a punto de tomar medidas más drásticas respecto a la política sanitaria. El lema en todo el mundo es “aplanar la curva”. Hace referencia a la meta de suavizar y amesetar la curva que muestra la evolución de los nuevos casos de Coronavirus. Sin hacer nada,sin adoptar medidas, es exponencial. Lo que se juega en estos 15-30 días es mucho. Y no en materia económica.

Igualmente la cuestión sanitaria tiene ribetes de oferta y demanda. El objetivo oficial es lograr que los infectados no saturen la capacidad de atención del sistema de salud. Los desbordes pueden ser costosos. Y de nuevo, lo económico no importa. Por ello es que el gobierno apunta a bajar la demanda para usar el sistema de salud por contagios de Coronavirus y por ello las medidas anunciadas limitando transporte y movimiento de la población. Que el virus no se mueva, que no contagie. Y también, aumentar la oferta del sistema de salud, incrementando camas en terapia intensiva y respiradores. Hoy las camas mencionadas son solo 10.000 en todo el país. Y muchas ya están utilizadas. El gobierno nacional y los provinciales salieron a comprar rápidamente respiradores en los últimos siete días. Pero es imposible duplicar el stock en poco tiempo. La oferta se puede aumentar pero marginalmente. Una medida a aplicarse es utilizar se un hospital las habitaciones normales como de terapia intensiva. Y las “normales” habilitarlas en hoteles. Sindicatos ya ofrecieron sus plazas.

Otro problema es de información. Los casos de personas infectadas con coronavirus están subestimados dado que el Malbrán no da abasto. Recién a fin de mes estará descentralizado y se podrá contar con más información en tiempo real. Por ello es que habrá un salto ascendente en ese momento blanqueando la situación.

Un cálculo que utilizan en el equipo que asesora a Alberto Fernández es que el pico máximo de infectados se alcanza a los 45 días contados desde la aparición del primer caso. Eso daría, dado que el punto de inicio es el 2 de marzo, la segunda quincena de abril. El cierre total de CABA o el país, la medida extrema, toques de queda, pueden ocurrir en cualquier momento, como ya los hay en varias ciudades en Colombia, en función de los datos que se vayan recolectando.

Los mercados reflejan el toque de queda económico actual y el que se viene. YPF vale alrededor de 1.000 millones de dólares. Pero todos los precios pueden ser caros en comparación con el precio del día siguiente.

Un ministro sin plan

Martín Guzmán no tiene plan y ni siquiera soluciona la relación con acreedores. Usar reservas para pagar vencimientos en el actual contexto es insostenible. Habrá una oferta en abril. La realidad es que si efectúa una oferta con quita nominal de 10-15%, extensión de plazos por 4 años y quita en los intereses, los bonistas aceptan rápidamente.

En el interín, dos fondos buitres comenzaron el viernes a posicionarse en papeles argentinos. El escaso volumen de negocios existente hace que sea difícil para ellos acrecentar rápidamente posiciones en Argentina. Y a decir verdad, si demoran operaciones, ingresan a menores precios. En el equipo económico, insisten en que la oferta debe ser “sostenible” y con altas quitas. Surgen ya diferencias más notorias con Axel Kicillof quien reclama por la existencia de un plan concreto en lo económico.

El salto del tipo de cambio se acomoda a la fuerte emisión de pesos que se avecina para financiar el rojo fiscal. El que tiene dólares no los vende salvo que tenga que efectuar un pago ya sea salarios. El que tiene pesos sobrantes, se pasa al dólar. La brecha trepó al 40%. Las medidas anunciadas implican una suba de 2% del PBI en el rojo fiscal.

Estados Unidos en 1945 llegó a tener, en plena Segunda Guerra Mundial, un rojo fiscal del 20% de su PBI. Ahora apunta al 15%. Pero Argentina no tiene crédito ni moneda. Ni siquiera crédito disponible con el Fondo Monetario. Venezuela solicitó asistencia al FMI y le fue negada. Los países miembros, en plena crisis, no aprueban desembolsos por más razones sanitarias que se invoquen por el régimen de Maduro. Por ello es que la emisión de dinero va a ser la clave en lo que resta del año.

Lo que se viene y ya en parte fue anunciado por Alberto Fernández es el control de precios a alimentos esenciales. Y la aplicación de medidas de alivio a los sectores afectados. Francia impuso postergación en pago de servicios. Donald Trump anunció la postergación de remates hasta fines de abril. Inédito en Estados Unidos. Es lo que puede sobrevenir en la Argentina. El BCRA se apresta a reducir los encajes y direccionar créditos a diferentes sectores. El drama oficial pasa además por la recaudación impositiva que no reacciona en marzo. Pero lo más duro en ese sentido debería verse en la recaudación de abril que se informará en los primeros días de mayo. Igual para ello resta una eternidad.

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