Salud

Cómo distinguir la tos seca de la húmeda

Qué síntomas caracterizan a cada una de ellas

miércoles 25 de marzo de 2020 - 7:47 am

Es responsabilidad de cada uno vigilar sus propios síntomas. La labor puede suscitar dudas porque algunas de las señales de la infección pueden originarse a consecuencia de los resfriados, gripes y alergia, que también se dan en esta época del año.

La tos, en general, puede ser seca o productiva. Solo la seca, típica de las infecciones virales, se cita como síntoma común del nuevo coronavirus. Saber diferenciar este tipo (y el resto de los signos) no debería considerarse suficiente para hacer un diagnóstico a no ser que uno sea un profesional sanitario, pero la información puede tranquilizar a quien experimente algún episodio aislado. Y mantener la calma también es necesario en el contexto de cuarentena actual.

La característica que más se aprecia en la tos seca es que no produce expectoración. Es decir, no llega acompañada de moco. Es irritativa y a menudo provoca dolor en la garganta o en el pecho. Puede estar causada por la infección de un virus o de una bacteria, lo que implica que tenerla tampoco es un síntoma inequívoco de infección por coronavirus, y también por agentes externos como el humo de los cigarrillos. De hecho, es común en los fumadores, lo que es una pista útil para distinguirla.

Una de las consecuencias es que hace que descansar por la noche sea bastante difícil. Eso provoca un cansancio generalizado, que, junto a la fiebre, también es un síntoma común del coronavirus, aunque por causas distintas. También puede ser la señal de un caso de gripe, pero no es un síntoma infalible de esta enfermedad. Según la evolución, la tos de la gripe puede pasar de seca a productiva (lo que demuestra que hacer un buen diagnóstico no es sencillo).

La característica más clara de la tos productiva, que es típica de infecciones como la que provoca el resfriado, es que arroja moco. El esputo suele formarse debido al aumento de las secreciones bronquiales, cuya acumulación desencadena el reflejo necesario para expulsarlo. Sus características suelen variar en función de la causa, así como de la evolución de la enfermedad. Cuando aparece de manera repentina por un resfriado o una gripe, por lo general desaparece después de tres semanas.

Fuente: El país

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