Salud

Tampones: algunas dudas y mitos respecto a su uso

Si nunca usaste uno y querés probar, esta guía puede serte de utilidad

lunes 23 de marzo de 2020 - 7:43 am

Para las mujeres que llevan usando el tampón mucho tiempo cada vez que tienen la menstruación, su método de uso pasa a ser algo automático, pero lo cierto es que todas han tenido dudas la primera vez.

Si no lo has usado nunca, lo más normal es que te sientas insegura a la hora de hacerlo, la manera de colocarlo, las horas que se puede utilizar y los riesgos que conlleva el uso.

Colocado en la boca de la vagina, absorbe el flujo de sangre. Existen varios tamaños en función del volumen de flujo –pequeño, regular y súper–, pero lo más recomendable es que utilices el de menor tamaño por varias razones. Las primeras veces, evitarás el miedo a que te haga daño. Además, el nivel de absorción es menor, por lo que tendrás que cambiarlo más a menudo que los de mayor nivel de absorción. Así prevenís posibles infecciones.

Si tu mayor miedo es que se quede dentro de tu vagina y no lo puedas sacar, no debés preocuparte, ya que el cordón que tiene en la base es lo suficientemente largo como para que puedas sacarlo después de haberlo usado. Lo único que tenés que hacer es introducirlo hasta que la pieza de algodón quede dentro de tu vagina. Cuando todavía no estés acostumbrada, será necesario que te relajes. De esta manera será más sencillo introducirlo.

Si bien es cierto que muchas prefieren los tampones con aplicador por lo fácil que es utilizarlos, otras los prefieren sin porque generan menos residuos y su precio, además, suele ser algo más bajo. Los aplicadores son piezas de plástico o cartón que envuelven el tampón y que cuentan con otra pieza del mismo material que, al ser empujada con el dedo, lo introduce dentro de la vagina sin necesidad de utilizar un dedo. Una vez el tampón esté dentro, solo hay que retirar el aplicador y tirarlo a la basura, nunca por el inodoro. Los tampones sin aplicador deben introducirse en la vagina usando el dedo índice, de manera que la pieza de algodón quede dentro al completo.

Después de haberlo usado, retirar el tampón tirando de la cuerda de tela que cuelga de él. No debés tirar el tampón por el inodoro, ya que no se disuelve. Lo más recomendable es que lo envuelvas en papel higiénico y lo tires a la basura. Siempre que te vayas a cambiar o poner uno, lavate bien las manos.

Existen muchos mitos en torno al uso:

– No existe una edad mínima para empezar a usar tampones ni es necesario haber tenido relaciones sexuales previamente.

– Los tampones no se pueden perder dentro de la vagina, ya que el cérvix, la pared que se encuentra al final de este órgano, solo permite el paso de sangre y semen.

– Si no entra dentro de tu vagina no es a causa del himen y tampoco se puede perder la virginidad con un tampón. De hecho, la virginidad es un concepto cultural y el himen es, sencillamente, en un conjunto de pliegues de tejido mucoso que en muy pocos casos cubren la totalidad de la apertura vaginal.

– Podés ir al baño mientras tenés un tampón puesto sin que sea necesario cambiarlo cada vez que vayas.

– Una vez que esté puesto, no notarás que es así. Por ello, si sentís molestias es porque, probablemente esté mal colocado. En ese caso, retiralo y volvé a intentar ponerte otro, esta vez, más relajada.

La recomendación general es cambiarlo cada 4-8 horas y, sobre todo, que el nivel de absorción sea acorde a la cantidad de flujo de cada día. Aun así, es preferible que uses los de menor absorción y lo cambies cada 4 horas, lo que ayudará a evitar posibles infecciones. Es recomendable que evites dormir con uno puesto y que en, en su lugar, uses toallitas o una copa menstrual.

Es preferible que uses los de mínima absorción, ya que cuanto más alto es el nivel de absorción, más resecan el interior de la vagina y, por tanto, más escasa es la mucosa vaginal. Esta sequedad hace posible que nos provoquemos pequeños desgarros y heridas microscópicas por las que las bacterias pueden llegar al torrente sanguíneo.

Los síntomas de esta enfermedad son fiebre alta, el dolor muscular, mareos, sensación de debilidad y cansancio, dolor de garganta, desmayos y erupciones cutáneas. Si padecés alguno de estos síntomas y estás usando tampones, quitatelo de inmediato y acudí al médico. De todos modos, son productos muy seguros y, de hecho, esta enfermedad es muy poco común.

Fuente: En Femenino

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