Coronavirus

Uruguay: quién es la diseñadora que contrajo coronavirus en Europa y no cumplió la cuarentena

Carmela Hontou llegó de España y antes de ser diagnosticada fue a una casamiento con 500 personas en Carrasco. Sus amigas expresaron su indignación en distintos audios de Whatsapp que se viralizaron.

domingo 15 de marzo de 2020 - 9:11 am

Frente a la nueva pandemia que tiene en vilo a todo el mundo, resulta extremadamente necesario acatar las medidas dispuestas por cada país y a nivel global para frenar la propagación del virus y evitar así nuevos contagios. Entre las obligaciones, se encuentra la de permanecer al menos 14 días en sus hogares al arribar desde el exterior o zonas que han sido infectadas. Éste no fue el caso de Carmela Hontou.

Carmela Hontou, una diseñadora de modas uruguaya, volvió de España el 7 de marzo y sin cumplir con la cuarentena decidió viajar a Montevideo y asistir a un casamiento en Carrasco, evento que contó con más de 500 invitados.

Hontou había viajado en enero a Milán, pero luego regresó a Uruguay y en febrero (cuando el coronavirus ya era un tema instalado en Europa) volvió a viajar ya que tenía agendado un encuentro con diseñadores italianos.

Al no poder llegar a Italia, se quedó en Madrid hasta el 7 de marzo, cuando regresó a Montevideo para asistir a la boda del hijo de una gran amiga.

Distintos audios de Whatsapp se viralizaron por parte de algunos asistentes al casamiento que no dejaron de expresar su indignación frente a lo que sería un escándalo nacional y que en las últimas horas está trascendiendo las fronteras: “Una de las de coronavirus es Carmela Hontou, la íntima amiga de Marta. Llegó de Europa y se fue al casamiento, así que contagió a un pueblo. Estoy histérica“, se escucha.

Este audio no fue el único que se viralizó: “Estoy tan, pero tan indignada“. Los mensajes en contra de la falta de responsabilidad de Hontou se multiplican y el escándalo crece minuto a minuto. También trascendió que el mismo día de la boda almorzó con su madre, una mujer de 84 años.

La empresaria de 57 años trabaja desde hace más de treinta en la moda, especializada en cuero y piel, tiene un local con su ropa en la calle 29 en Punta del Este y otro con sus diseños (y los zapatos de la marca argentina Guido) en Pocitos, Montevideo.

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