Psicología

Cómo afecta el acoso a la salud mental

Cuáles son las formas y consecuencias de estas acciones

sábado 7 de marzo de 2020 - 7:57 am

La Organización Internacional del Trabajo identifica el acoso sexual como una manifestación de la discriminación de género y como una forma específica de violencia contra las mujeres. Es una acción que provoca que la persona atacada se sienta ofendida, humillada e intimidada.

Representa una violación de los derechos fundamentales y constituye un problema de salud y seguridad. Puede manifestarse por medio de diferentes modalidades que pueden o no ser evidentes:

– Físicas: Pueden manifestarse a través de diversas formas de contacto como tocamientos, roces o palmaditas, llegando en casos más extremos hasta la violación y la coacción.

– Verbales: Aparecen principalmente en forma de insinuaciones sexuales, comentarios obscenos, “coqueteo”, etc.

– No verbales: Algunos ejemplos serían la exhibición de material (fotografías, videos, escritos) de carácter sexual, gestos o miradas.

Esta gran variedad de expresiones suele ser ambigua y poco eficiente cuando se trata de delimitar procedimientos legales correspondientes a denuncias o demandas.

Ya sea por el contexto de violencia, el sexismo institucional o porque nos lo han enseñado así, algunos de estas acciones se ven como gestos comunes y corrientes, cuando son violentos y, en ocasiones, actos criminales o delictivos.

Las mujeres que han sufrido acoso u hostigamiento sexual pueden presentar las siguientes dificultades:

– Baja autoestima: La integridad se ve afectada a raíz de las agresiones y las humillaciones. Además, son frecuentes los sentimientos de ira, frustración y rabia que nacen a partir de pensar que son “personas que no tienen valor”.

– Descenso de la motivación: Esta falta de impulso, promovida por el miedo a que se repitan las agresiones y humillaciones, desemboca en ausentismo o incluso genera temor de realizar actividades cotidianas como salir de casa.

– Consecuencias en la salud mental: Estrés, ansiedad, fobias, ataques de pánico o depresión, son las patologías psicológicas más frecuentes presentadas por las víctimas de acoso.

– Trastornos de sueño: Se presenta insomnio o dificultad para conciliar el sueño o la calidad del mismo, debido al miedo o temor que genera el hostigamiento.

– Enfermedades físicas: Estar en constante preocupación puede generar dolores estomacales, gastritis, problemas cutáneos, fatiga, enfermedades respiratorias, entre otras.

El entorno de la víctima también se ve afectado: el miedo, la frustración y el enojo pueden dañar notablemente las relaciones sociales, sentimentales y familiares que sostiene.

Si considerás que estás en una situación de peligro o vulnerabilidad, constáselo a alguien de confianza, rodeate de personas con las que te sientas segura y pedí ayuda profesional, legal y psicológica. La persona que es sufre de acoso u hostigamiento nunca es la culpable o responsable de éste; el acosador es quien está haciendo algo mal.

Fuente: Vix

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