Psicología

Fobia escolar: qué hacer cuando los chicos tienen miedo de ir a clases

Qué sucede en el niño y cómo actuar desde el hogar y el colegio

jueves 27 de febrero de 2020 - 7:27 am

Los nervios o ansiedad por la expectativa de ir a la escuela son síntomas que se mezclan con problemas de concentración, llanto y un estado de ánimo que está por el suelo. Si esto se sostiene en el tiempo, lo mejor será consultar y descartar la fobia escolar.

Este es un típico trastorno de ansiedad y en ocasiones, se debe a otras cosas como conflictos o problemas de aprendizaje.

Los chicos con fobias suelen ser inseguros y tener baja autoestima, además, normalmente están sobreprotegidos debido a determinados problemas o a que todavía no tuvieron tiempo de desarrollar sus propias capacidades porque los adultos suplieron esas tareas en su lugar.

En la mayoría de las veces, puede llevar a comportamientos relacionados con la necesidad y acción de evitar. El no ir a la escuela disminuye los niveles de ansiedad generando un alivio en el corto plazo, pero a largo plazo, la evitación sostiene el trastorno. Hay que lograr romper este circuito.

En general, la fobia escolar está ligada a ciertas circunstancia de la vida cotidiana que no saben resolver y que intentan evitar porque les provocan malestar. En muchos de estos casos, no dejar de ir al colegio, pero manifiestan su descontento con desgano y miedo. Los papás deben mostrar su comprensión, brindarles apoyo, cariño y acompañándolos sin exigir.

Exponerlos a ir a la escuela gradualmente, con ciertos parámetros y pautas previas, para que puedan confirmar que lo temido no sucede. Es importante trabajar en conjunto con la escuela, atentos a las observaciones y datos que puedan aportar, y poniéndolos al tanto de las características del tratamiento para que puedan sostener al paciente, cada uno desde su rol.

En ocasiones, se muestran negativos ante la ayuda que un especialista puede llegar a brindarles, esto se debe a que muchos padres los presionan inculcándoles que el colegio es una obligación. Este pensamiento erróneo hace que estén malhumorados y con sensación de rechazo, por eso hay que convencerlos de que la escuela es beneficiosa y muy positiva para ellos.

Tienen que ofrecerles herramientas para superar el temor, por ejemplo, realizando actividades que no guarden relación con la colegio. Dejar que pueda llamar a sus papás si siente angustia durante las clases, ofrecerle la posibilidad de que, en ocasiones de máxima necesidad, pueda ser retirado antes de que termine la jornada, son algunas de las opciones que pueden contribuir. Estas adaptaciones se deberán ir reajustando dinámicamente en función de la evolución de cada caso.

Fuente: Conbienestar

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