Salud

Once motivos por los que siempre estás cansado

Prestale atención a ciertos hábitos para saber si influyen negativamente en tu organismo

miércoles 26 de febrero de 2020 - 7:29 am

Si estás cansado todo el tiempo, todos los días, esto puede ser la punta del iceberg de alguna patología que hay que atender. Estos pueden ser algunos de los factores que se esconden detrás:

1. Dormís poco

Suele ser la causa más fácil. En cuanto a quienes se quedan con dispositivos electrónicos, la luz azul que emiten inhibe la producción de melatonina, la hormona que naturalmente producimos para dormir y que empieza a actuar a medida que la luz declina. Si sigue habiendo luz, el cerebro interpreta que es de día y no hay que dormir. Cuando nos metemos en la cama, que ya de por sí es más tarde de lo debido, el sueño tarda en aparecer.

2. Exceso de estrés

Cuando es crónico, aparece cansancio, fatiga, desgano, irritabilidad y sensación de bloqueo mental. Revisá cómo organizás tu agenda, tu propia autoexigencia (a lo mejor no podés ser perfeccionista con todo) y asumí que tal vez tenés dependencia de la aprobación de los demás (vienen amigos a cenar a casa y, en vez de encargar, cocinás para que digan lo buen cocinero que sos).

Si la situación empieza a debilitarte demasiado o hay síntomas de ansiedad o depresión, buscá un psicólogo o un psiquiatra por si hay que abordar con tratamiento farmacológico.

3. Sos sedentario

No es malo pasarse un fin de semana sin hacer nada en particular, básicamente quedarte puertas adentro. El problema es cuando esa es la pauta habitual, ya que el sedentarismo altera el patrón de sueño.

Tras hacer cualquier tipo de actividad física hay un cansancio saludable que va a ayudar a conciliar el sueño y a dormir mejor. Cuanto más cansado estás, mejor vas a descansar. Cuando no hay actividad física de ningún tipo, los músculos se debilitan y la salud cardiovascular empeora. Por eso cualquier pequeño esfuerzo te cuesta horrores.

4. Anemia

Consiste en un déficit de hierro, un mineral imprescindible para la formación de la hemoglobina encargada de llevar oxígeno a las células del cuerpo, incluido el cerebro.

Si escasea lo vas a notar como agotamiento, dolor de cabeza, mareos o somnolencia. No siempre se debe a un bajo consumo de alimentos como la carne. Puede haber otras razones, como que se pierdan más hierro y glóbulos rojos de los que crea el cuerpo (menstruaciones muy abundantes o algunos deportes con alta destrucción de hematíes, como los ultramaratones) o que el cuerpo no pueda absorber bien el hierro que se consume por una enfermedad celíaca o enfermedad de Crohn.

Si ves que tu dieta no tiene defectos, pero te sentís agotado, es mejor consultarlo con el médico. De paso evitá mezclar en la misma comida alimentos con hierro y taninos (vino, café, chocolate), ya que dificultad su absorción. O, al menos, esperá 60-90 minutos para tomarlo.

5. Falta de vitamina B12

Solemos echarle la culpa al hierro, pero no siempre es cosa suya. Para que el cuerpo fabrique glóbulos rojos hace falta vitamina B12. Se encuentra en niveles aceptables en todos los alimentos de procedencia animal, pero si sos vegano sí o sí debés suplementarte.

Con un análisis de sangre podemos contar las células sanguíneas y medir el tamaño de los glóbulos rojos. Si son muy grandes o hay pocos la causa de la anemia podría ser falta de vitamina B12, aunque hay que descartar otras causas.

6. Apnea del sueño

Dormís tus ocho horas diarias, pero te levantás cansado y te tirás el resto del día medio zombie. Preguntale a tu pareja si roncás por la noche o si, de pronto, dejás de respirar más de lo normal. Podrías tener apnea del sueño, que disminuye la efectividad de las horas dormidas.

7. Demasiada empatía

Tomarse los problemas ajenos como propios o involucrarse demasiado en cuestiones que exigen decisiones delicadas, pero que no están en nuestro poder, puede llegar a agotar.

Quienes constituyen personalidades demasiado empáticas son, a su vez, personas muy influenciables. Esto provoca un profundo agotamiento, más cuando casi siempre ocupan la posición de cuidadores o escuchadores. Esta fatiga por compasión provoca cansancio físico y emocional, y puede derivar en un riesgo a desconectarse emocionalmente de sí mismos, asumiendo los problemas de los demás como propios.

8. Problemas con el gluten

Tanto la enfermedad celiaca como la intolerancia al gluten pueden provocar dolores de cabeza o de las articulaciones y cansancio. En el caso de la celiaquía puede aparecer incluso anemia.

9. Sufrís astenia (disminución de la fuerza muscular)

Bostezos, cansancio, irritabilidad, inapetencia… Los cambios de estación causan una disminución de la betaendorfina, que es la hormona que produce bienestar en el organismo. Es una patología leve que dura entre una semana y quince días, más o menos lo que tarda el organismo en adaptarse a los días más largos de sol y a las nuevas temperaturas.

10. Hipotiroidismo

Comés bien, saludable y equilibrado. Puede que incluso hayas ganado algo de peso. Podría ser hipotiroidismo: tu glándula tiroides tiene dificultades para fabricar sus hormonas (la más importante es la tiroxina) y tu metabolismo no funciona bien.

Son frecuentes  síntomas muy inespecíficos como cansancio, depresión, disminución de la memoria, piel seca, caída del cabello.

Puede ser porque tomás poco yodo con la dieta (leche, pescado y sal yodada). Pero también puede haber un proceso autoinmune e, incluso, algún tumor. Consultalo con el médico para salir de la duda.

11. Entrenás demasiado

Puede que el programa de entrenamiento sea demasiado exigente para tu nivel o que duermas poco y no termines de recuperarte.

Fuente: Conbienestar

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