Fuera de juego

El apodo con el que Gallardo bautizó a Mascherano en River: “Me hacía bullying”

El "Jefecito" se reencontrará con el "Muñeco" después de 14 años cuando se enfrentaron en la Copa Libertadores de 2006. Esta vez, igual, lo harán cada uno desde su lugar. Desde las 21.45, en el estadio Jorge Luis Hirschi

domingo 23 de febrero de 2020 - 8:49 am

Esta noche desde las 21.45, River se enfrenta a Estudiantes, un partido que concretará el reencuentro entre Javier Mascherano y Marcelo Gallardo, que compartieron plantel en 2003; aunque esta vez ya no lo harán como jugadores.

Cuando el “Jefecito” llegó a River el 3 de agosto de ese año, el “Muñeco” se encargo de apadrinarlo, tanto a él como a otros juveniles como: Gastón la “Gata” Fernández, “Lucho” González y “Cobija” Fernández. “Hicimos una gran relación, nos invitaba a comer a su casa a varios chicos (los tres nombrados); recuerdo a su padre haciendo asados”, decía Mascherano en una entrevista para El Gráfico.

En la misma entrevista “Masche” retomó una vieja “espina”. Es que fue el ex 10 de River el que le puso su primer apodo como futbolista profesional, antes del “Jefecito”. Sucedió en aquellos años felices de los primeros flirteos con la Primera División. “En la concentración, la Gata Fernández y yo vivíamos en la pieza que compartían Gallardo y Marcelo Salas. Me decía Piraña y me jodía en las prácticas. Me pedía que no le respirara en la nuca porque imaginate que yo, con 20 años, lo seguía hasta abajo de la cama. Marcelo me hizo bullying todos esos años, esa es la verdad”, confesó.

Mascherano ya se enfrentó al Millonario. En octavos de final de la Copa Libertadores 2006, con la casaca del Corinthians, terminó expulsado por doble amarilla. Y el segundo acrílico lo fabricó… El mismísimo Gallardo. “Marcelo estuvo astuto, exageró la caída. Eso me trajo complicaciones en Brasil, decían que me había autoexpulsado a propósito”, confesó entonces. Luego se dio el cara a cara en la final del Mundial de Clubes en 2015, cuando el Barcelona (con dos goles de Suárez y uno de Messi) se impuso por 3 a 0.

Pero el vuelo que lo trajo de regreso a la Argentina lo depositó en La Plata y no en su primer hogar. “En los últimos tiempos no hablé con gente de River y no creo que ninguna de las partes deba forzarlo. Dos o tres veces hablé con Francescoli y D’Onofrio para volver, pero fue cuando estaba en Barcelona y yo creía que no era el momento porque mis proyectos eran otros. Ahora los planes del club y los míos son distintos. Mi afecto por River siempre va a estar porque es la institución que me formó como jugador, pero en el momento en que decido volver, las condiciones están dadas para hacerlo a Estudiantes, que me dio la posibilidad y me venía hablando hace mucho tiempo. Somos profesionales y nos vamos adaptando a diferentes circunstancias”, se explayó en una entrevista con Infobae para argumentar el cambio de residencia.

“Hay momentos, simplemente eso. No hay nada raro. Tengo una muy buena relación con Javier, que vuelva al fútbol argentino es bueno”, le dio la bienvenida Gallardo, sin rencores por la decisión de su ex compañero. En el abrazo que seguramente se prodigarán sobre el césped quedarán atesorados todos los buenos recuerdos de aquel Mascherano de River.

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