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Notas de Opinión

Justo José de Urquiza, un personaje singular

Es de esperar que la batalla cultural en marcha en pos de las ideas liberales logre cuanto antes sus frutos no solo para hacer honor a los Alberdi y Urquiza sino sobre todo para bien de todos quienes moran en la nación argentina

Columna publicada originalmente en Infobae.

Estas líneas pretenden ilustrar al mundo lo que puede hacerse en cualquier nación donde se han estrangulado todas las libertades si hay las suficientes convicciones para derrotar al autoritarismo. De entrada, dado que Urquiza terminó con la tiranía rosista, es del caso reiterar que cuando un gobierno se arroga la suma del poder público da un golpe a las instituciones libres y por tanto es necesario un contragolpe a los efectos de ejercer el derecho inalienable a la resistencia inserto en todos los documentos republicanos desde John Locke en adelante y continuando por la clara definición en la Declaración de la Independencia estadounidense que reza así: “Cuando cualquier forma de gobierno es destructiva a esos fines [la preservación de las libertades] es el derecho de la gente el alterar o abolirlo y establecer un nuevo gobierno”. Y esto naturalmente va también para los casos en los que el nuevo gobierno ha resultado muchísimo peor que el anterior como sucedió, por ejemplo, con el castro-comunismo en su contragolpe a Batista.

En otras ocasiones he escrito en detalle sobre Rosas pero ahora me circunscribo a la declaración oficial del propio tirano que ilustra y resume el asunto a través de una ley sancionada por la Junta de Representantes el 26 de septiembre de 1851 luego del pronunciamiento de Urquiza, el primero de mayo del mismo año: “Todos los fondos de la Provincia, las fortunas, vidas, fama y porvenir de los Representantes de ella y de sus comitentes, quedan sin limitación ni reserva alguna a disposición de S.E., hasta dos años después de terminada gloriosamente la guerra contra el loco, traidor, salvaje unitario Urquiza”. (citado por Juan González Calderón en El general Urquiza y la organización nacional).

Tal como había escrito Juan Bautista Alberdi en cuanto a que la independencia de España mutó para ser colonos de los propios gobiernos denominados patrios, lo cual continuó en medio de reiterados fracasos de organización nacional a través de pactos incumplidos, constituciones fallidas y declaraciones inconducentes en el contexto de caudillos que una y otra vez obstaculizaban el establecimiento del estado de derecho. Todo esto sin solución de continuidad hasta la Constitución liberal de 1853-60 que permitió que los argentinos se ubicaran a la vanguardia de los países civilizados hasta el golpe fascista del 30 y con mucho mayor ímpetu a raíz del golpe del 43 que sumió al país en desventuras varias que perduran hasta el presente.

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Hay mucha bibliografía vinculada al rol emancipador de Urquiza en la historia argentina pero cabe subrayar especialmente la de Isidoro Ruiz Moreno Vida de Urquiza, Ramón Cárcano Urquiza y Alberdi. Intimidades de una política, Beatriz Bosch Urquiza y su tiempo, la antes mencionada obra de González Calderón, de José María Zuviría Los constituyentes de 1853, de Amancio Alcorta Las garantías constitucionales y de José María Sarobe El general Urquiza. La campaña de Caseros.

Como señalan los autores citados, la organización nacional fue posible merced a las ideas de Alberdi y a la ejecución de Urquiza. Ambos se profesaban gran admiración. En correspondencia del primero al segundo que se reproduce en la obra de Cárcano aquél le rinde homenaje al escribir sobre “nuestra perpetua gratitud, por la heroicidad sin ejemplo con que ha sabido restablecer la libertad de la patria, anonadada por tantos años”, oportunidad en la que le envía las Bases sobre lo cual comenta: “He consagrado muchas noches a la redacción del libro, sobre las bases de la organización política para nuestro país, que tengo el honor de someter al excelente buen sentido de V.E.” (correspondencia fechada en Valparaíso el 30 de mayo de 1852). A esta misiva Urquiza le responde a Alberdi en los siguientes términos: “Su bien pensado libro es a mi juicio un medio de cooperación importantísimo. No ha podido ser escrito ni publicado en mejor oportunidad”. Y más adelante concluye: “A su ilustrado criterio no se lo ocultará que en esta empresa deben encontrarse grandes obstáculos […] Después de haber vencido una tiranía poderosa, todos los demás me parecen menores.” (Palermo de San Benito, julio 22 de 1852).

Después de Caseros, se le encomendó a Bernardo de Irigoyen el contacto con gobernadores vía el Protocolo de Palermo que convocó a la reunión en San Nicolás donde se estableció el célebre acuerdo para sancionar una carta constitucional en Santa Fe (artículo 11 del Acuerdo de San Nicolás).

Uno de los obstáculos que se presentaron fue la reiterada tensión entre Buenos Aires y las provincias del interior principal aunque no exclusivamente por el pretendido monopolio comercial de los porteños que se manifestaron a través de las dos batallas de Cepeda, la segunda de las cuales, en 1859, se tradujo en el Pacto de San José de Flores y la consiguiente reforma constitucional de 1860 y la primera de 1820 resultó contundente a pesar de su corta duración (se conoció como la “batalla de los diez minutos” por la brevedad del combate), tuvo lugar también por el desconocimiento de Buenos Aires respecto al interior la cual se tradujo en la disolución del Directorio y el Congreso Nacional. Luego de Pavón finalmente privó la paz y se dio cumplimiento a los pactos preexistentes que menciona la Constitución de 1853 (Pacto Federal, Pacto de Pilar, Pacto Benegas y Tratado del Cuadrilátero, tal como apunta Francisco Arriola en Historia de las instituciones políticas y sociales argentinas y americanas).

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El eje central del gobierno libre es la protección de los derechos individuales, es decir la libertad civil. Como escribe Amancio Alcorta en la obra citada: “La confusión de la libertad política y de la libertad civil y la preponderancia de la primera han producido graves perturbaciones en el orden social, porque ello ha importado la confusión del fin con el medio”. Beatriz Bosch -también en el libro de esta autora- cita un pensamiento clave de Urquiza: “El respeto a la persona y a la propiedad, base fundamental para la felicidad de la patria”.

Antes de proseguir con Urquiza, resumo lo que he consignado en otra oportunidad al efecto de ilustrar la catadura moral de Rosas en opinión de distinguidas personalidades. Estimo necesaria esta reiteración como consecuencia de las repetidas falsedades y muy recientes apologías inauditas de la tiranía. Bartolomé Mitre destaca que fundó “una de las más bárbaras y poderosas tiranías de todos los tiempos” (en Historia de Belgrano). Esteban Echeverría: “Su voz es de espanto, venganza y exterminio (en Poderes extraordinarios acordados a Rosas). Domingo Faustino Sarmiento: “Hoy todos esos caudillejos del interior, degradados, envilecidos, tiemblan de desagradarlo y no respiran sin su consentimiento [el de Rosas]” (en Facundo). Félix Frías escribió: “Rosas se proponía por medio de espectáculos sangrientos enseñar la obediencia al pueblo de Buenos Aires (en La gloria del tirano Rosas). Juan Bautista Alberdi: “Los decretos de Rosas contienen el catecismo del arte de someter despóticamente y enseñar a obedecer con sangre” (en La República Argentina 37 años después de su Revolución de Mayo). Por su parte, José Manuel Estrada afirmó: “Ahogó la revolución liberal con la escoria colonial” (en La política liberal bajo la tiranía de Rosas). José Hernández: “Veinte años dominó Rosas esta tierra […] veinte años tiranizó, despotizó y ensangrentó al país” (en Discurso en la Legislatura de Buenos Aires). José de San Martín relata en una misiva: “Tú conoces mis sentimientos y por consiguiente yo no puedo aprobar la conducta del general Rosas cuando veo una persecución contra los hombres más honrados de nuestro país” (en Carta a Gregorio Gómez, septiembre 21 de 1839) y Paul Groussac concluye: “Lo que distinguía a Rosas de sus congéneres, era la cobardía, y también la crueldad gratuita” (en La divisa punzó).

Volvamos entonces a Urquiza ya habiendo calibrado telegráficamente el significado y la trascendencia de haber derrotado a la tiranía. En este sentido Ruiz Moreno pronunció las siguientes palabras con motivo de la presentación de su mencionado libro que caracterizan muy bien el espíritu de Urquiza: “Encontrándose con todo el poder a la mano, decide hacer lo contrario a lo que estaban acostumbrados a hacer sus poderosos aliados y rivales. Urquiza, dueño de la situación luego de derrotar a Rosas en Caseros, decide autolimitarse y organizar constitucionalmente el país, en beneficio de la incipiente nación que se hallaba fatigada luego de largos y cruentos años de guerra civil”.

También Isidoro Ruiz Moreno cita en esa obra palabras de Urquiza que resultan sumamente ilustrativas. “Si alguna gloria he apetecido es la de ofrecer a mi patria un monumento sublime de instituciones liberales, levantado sobre los escombros de la tiranía […] Mi programa es la Constitución, mi programa es la fraternidad, es la paz, es la religiosidad en el cumplimiento de los compromisos nacionales, es el respeto a los derechos de los ciudadanos, a los derechos de los pueblos, es la protección al extranjero. Que no haya proscriptos, que el extranjero halle la seguridad y protección de nuestras leyes, un asilo tan querido como su patrio hogar […] Yo reuní los miembros dispersos de la gran familia argentina, acometiendo con resolución y fe la difícil empresa de ensayar el ejercicio de la libertad y de las instituciones más adelantadas del mundo, allí donde sólo había imperado la dictadura y el absolutismo”.

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Juan González Calderón en el libro mencionado concluye: “Urquiza tiene en su haber el pronunciamiento de 1851 contra la dictadura, la batalla redentora de Monte Caseros, el Acuerdo de San Nicolás, la promulgación de nuestra Constitución federal, la primera presidencia constitucional con el histórico gobierno de la Confederación, la reincorporación de Buenos Aires en virtud de la batalla decisiva de Cepeda y, por fin, el sacrificio de su vida en aras de la unidad nacional y la paz interna”.

Estos hechos ilustrados por Urquiza con la célebre colocación de su sable bajo el texto constitucional como señal de subordinación de la fuerza al derecho parió una prosperidad y bienestar notables desde la promulgación de esa Constitución liberal hasta que irrumpieron los antes mencionados acontecimientos que inauguraron el populismo argentino del que aun no hemos podido zafar. En aquel período de esplendor los salarios e ingresos en términos reales del peón rural y del obrero de la incipiente industria eran superiores a los de Suiza, Alemania, Francia, Italia y España. Competíamos abiertamente con Estados Unidos en la atracción de los inmigrantes a nuestras playas y se duplicaban cada diez años. Es de esperar que la batalla cultural en marcha en pos de las ideas liberales logre cuanto antes sus frutos no solo para hacer honor a los Alberdi y Urquiza sino sobre todo para bien de todos quienes moran en la nación argentina.

Notas de Opinión

Lo utópico de pretender crecer entre dictaduras y el pasado

Responsabilizar a otros por resultados que solo se explican por la propia torpeza implica que la distancia que separa la realidad actual de una Argentina sin inflación, con menos pobreza, mayor crecimiento y mejores empleos es definitivamente infinita

Columna publicada originalmente en Infobae

Estos días ha quedado al descubierto –una vez más– la enorme precariedad en la que está inmersa la República Argentina. Nuestro Presidente volvió a mostrar su indiferencia a las dictaduras que dominan Venezuela, Cuba y Nicaragua, el Papa Francisco mostró su malestar por la situación social enmarcada en la responsabilidad de los distintos gobiernos y el oficialismo que todo lo justificó –nuevamente– en torno a Mauricio Macri y su supuesta responsabilidad en todo lo que nos pasa.

El presidente Alberto Fernández no parece estar dispuesto a condenar dictaduras, y las razones por las que no lo hace son algo difíciles de entender.

Tal vez hayan sido por cuestiones ideológicas, de negocios o por mera incapacidad de gestión. Lo cierto es que alinearse a dictaduras es alinearse también a autoritarismos que implican el no respeto por la ley y la carencia de seguridad jurídica, elementos claves para promover inversiones y crecimiento que como consecuencia generen mejores salarios.

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Nadie en su sano juicio puede creer que defendiendo estos regímenes se logra la integración regional o mejoras en la calidad de vida de la gente.

Luego de bastante tiempo el Papa Francisco ha sido lapidario con la realidad Argentina: estos días ha expresado indicando que el país se encuentra atravesado por un 52% de pobreza.

El Sumo Pontífice acusó a la “administración del país” de llevarnos a semejante catástrofe social. El Papa entiende que a los índices de pobreza oficiales se le debe adicionar los pobres que no lo son simplemente por recibir ayuda social por parte del Estado.

Las declaraciones generaron una rápida reacción del oficialismo: la Portavoz de la Nación, Gabriela Cerruti, expresó su conformidad con el Santo Padre entendiendo que éste se refería apenas a lo ocurrido durante la presidencia de Macri. Los números no parecen dar cuenta de ello.

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Fernández asumió con una inflación interanual de 53,8%: luego de tres años de gestión ésta se incrementó en 41 puntos para ubicarse según la última medición –correspondiente al año 2022– en 94,8 por ciento.

Prácticamente la presidencia de Fernández hasta aquí casi que ha duplicado los índices de inflación heredados de la era Macri. En estos primeros tres años de gobierno la inflación general acumula un 300,3%; el rubro “Alimentos y bebidas” por su parte acumula incrementos en el orden del 316,4%. Los números son impresionantes.

Tampoco ha sido favorable la evolución de la pobreza. Tanto el indicador de la pobreza como el de la indigencia han empeorado desde el año 2019: hoy hay más pobres y más indigentes que en el momento en el que el ex presidente Macri dejó atrás el sillón de Rivadavia.

El empleo tampoco demuestra puntos a favor para el oficialismo. El empleo privado se destruyó por la cuarentena eterna y aún no logra recuperar su pico máximo obtenido en abril del 2018. El salario real también ha caído estrepitosamente.

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Lo único que ha ganado espacio en la gestión del presidente Alberto Fernández ha sido el empleo público: en un país que pide a gritos una reducción del gasto del Estado se sigue haciendo política partidaria repartiendo puestos públicos a lo largo y ancho del país.

El endeudamiento –a pesar de las críticas al ex Presidente Macri– parece tampoco ser un punto a destacar de la actual gestión: desde el 10 de diciembre de 2019 la Argentina se ha endeudado a una velocidad inusitada.

El Tesoro Nacional ya ha tomado hasta aquí más deuda que el gobierno anterior: eso sí, en bastante menos tiempo. Todo esto sin contabilizar el descalabro que han hecho en el BCRA donde han multiplicado por diez los pasivos monetarios desde el inicio del mandato de Fernández.

El acto reduccionista de responsabilizar a otros por resultados que solo se explican por la propia torpeza implica que la distancia que separa la realidad actual de una Argentina sin inflación, con menos pobreza, mayor crecimiento y mejores empleos es definitivamente infinita. Mientras la política siga mirando en el futuro únicamente el pasado, la decadencia será entonces nuestro único destino.

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Entrevistas Nexofin

Entrevista a Mayra García: sus inicios, periodismo político y el vínculo con el poder

En diálogo con Nexofin, la periodista de IP Noticias, El Nueve y Jefa de Política en Noticias Argentinas (NA) comparte su entrada al medio, detalla su rutina de trabajo y opina sobre el panorama electoral 2023

“Una información real y con valor periodístico tiene que publicarse, más allá de la incomodidad que pueda generar. El periodismo no nace para ser amigo del poder”, comparte Mayra García sobre su sello de trabajo.

Se preocupa en ejercer un periodismo coherente y transparente, cubriendo el segmento política para diversos medios de comunicación.

Mayra se inició en la gráfica como pasante en la agencia Noticias Argentinas (NA) en diciembre del 2005. Luego, entre 2007 y 2013, estuvo acreditada en el Congreso Nacional, lo que comenzó a acercarla al mundo de la cobertura política.

“Al igual que en el resto de las secciones, es clave entablar vínculos con las fuentes y estar en el lugar de los hechos”, explica la protagonista a NEXOFIN, en el ciclo “Charlas de WhatsApp”.

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Hoy se encuentra como Jefa de Política de la mencionada agencia de noticias, y además está presente en radio con los programas Segunda Vuelta, por FM Milenium 106.7 (Martes de 23 a 24), y Sábado a la tarde, en la AM 750 (Sábados de 17 a 19).

Ese crecimiento profesional continúa firme, ya que se la puede observar desde el 2021 en la pantalla de IP Noticias como columnista política.

En diálogo con Nexofin, la periodista de IP Noticias, El Nueve y Jefa de Política en Noticias Argentinas (NA) comparte su entrada al medio, detalla su rutina de trabajo y opina sobre el panorama electoral 2023.

Nexofin (N): ¿Cómo fue tu entrada al periodismo?

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Mayra García (MG): Empecé en gráfica, en la agencia Noticias Argentinas (NA) como pasante en diciembre de 2005.

Al principio escribí en varias secciones y poco a poco me fui inclinando por la política.

Entre 2007 y 2013 fui acreditada en el Congreso Nacional y después pasé a la edición de la sección Política.

La experiencia en radio comenzó en 2016 y la televisión en 2021.

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N: Para quienes no te conocen, ¿cuáles serían tus pilares como profesional?

Siempre intento comunicar de manera simple, coherente y dejando de lado mis preferencias personales.

Guadalupe Regalzi y Mayra García en el programa Tarde a tarde (lunes a viernes de 17 a 20) por la pantalla de IP Noticias

N: Si hablamos de la carrera, ¿qué consejo le das a las personas que siguen la parte política?

Al igual que en el resto de las secciones, es clave entablar vínculos con las fuentes y estar en el lugar de los hechos.

En épocas en que todo se maneja por WhatsApp, es clave mantener las viejas costumbres y tratar cara a cara con los protagonistas.

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Noelia Barral Grigera, Sergio Olguín, Mayra García y La Bombonera

N: Hoy estás en la pantalla de IP Noticias, en Radio AM 750 y en Segunda Vuelta por FM Milenium 106.7, ¿cómo te organizas con la rutina?

De lunes a viernes arranco la jornada en la agencia NA y después voy al canal. Los martes, sumo radio en Milenium por la noche y en la 750 estoy los sábados.

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N: ¿Algún desafío pendiente a nivel laboral o personal?

Seguir sumando experiencias y que el periodismo me lleve por lugares inesperados, como hasta ahora.

N: Sos Jefa de Política en Noticias Argentinas, ¿consideras que el periodismo debe incomodar al poder?

Una información real y con valor periodístico tiene que publicarse, más allá de la incomodidad que pueda generar.

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El periodismo no nace para ser amigo del poder.

Mayra García, Mariano Casal y Jazmín Bullorini en Segunda Vuelta (martes de 23 a 24) por FM Milenium 106.7

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N: ¿Qué tema falta hoy en la agenda argentina?

Nos falta mucho en agenda ambiental, cambio climático. Entiendo que hay cuestiones más urgentes, pero se está perdiendo tiempo valioso.

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N: Comienza un año electoral, ¿cuál es tu proyección sobre el 2023?

Un año de campaña muy fuerte y una polarización difícil de superar. Final abierto.

N: Vamos con un pequeño ping-pong, ¿virtudes y defectos?

En cuanto al trabajo, diría resolutiva y ocurrente. El defecto es la procrastinación.

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N: ¿Club de fútbol?

Boca Juniors.

N: ¿El gol que más gritaste?

Por fuera del Mundial, los goles de Martín Palermo al Real Madrid en el 2000.

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N: ¿Una canción favorita?

La que quieras, no tengo una sola. Me gusta ahora la nueva de Miley Cirus – Flowers.

N: Para cerrar en un concepto, ¿Mayra García es…?

Una persona que trabaja para ser cada día mejor.

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Notas de Opinión

El Papa Francisco también se baja del barco K

El Pontífice hizo dos críticas durísimas al Gobierno. Señaló que la pobreza es del 52% y que la inflación es “impresionante”. Está quebrado su vínculo con Alberto y ya no se habla con Cristina

Columna publicada originalmente en Infobae

El link corrió como una centella por los smartphones de la Casa Rosada. Dentro del whatsapp, el título adelantaba la gravedad de la declaración.

No era el mejor momento. La Cumbre de la CELAC había sido un fiasco y el repudio extendido a los dictadores latinoamericanos empañaba la visita de Lula. El dólar pasaba los 384 pesos y ahora esta frase inesperada del Papa Francisco.

“En el año ´55, cuando terminé mi escuela secundaria, el nivel de pobreza era del 5%. Hoy la pobreza está en el 52% ¿Qué pasó? Mala administración, malas políticas. Argentina en este momento, y no hago política, solo leo los datos: tiene una inflación impresionante”.

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No era Mauricio Macri. No era Horacio Rodríguez Larreta ni Patricia Bullrich. No era Javier Milei. Era el Papa Francisco, el mejor aliado con el que habían contado Alberto Fernández y Cristina Kirchner en el inicio de la gestión. El Pontífice les avisaba como para que entendieran: él también se bajaba del barco kirchnerista.

Te puede interesar: Dura crítica del papa Francisco a la política económica argentina: “La pobreza está en un 52%, ¿qué pasó?, mala administración, malas políticas”

El Presidente, el ministro de Economía, Sergio Massa, y la ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz, recibieron la noticia de la frase papal en silencio, como si se tratara de una muerte. A uno de ellos le terminó brotando una respuesta, desencajada y argentina. “La puta madre que los parió…”.

A medida que llegaban los detalles, la cosa se ponía peor. No se trataba de un equívoco ni de una frase dicha a las apuradas.

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El Papa Francisco le había dado un extenso reportaje, el primero que concedía desde la muerte de su antecesor alemán Benedicto XVI, a la agencia estadounidense Associated Press. No es cualquier medio. Es la cooperativa periodística que financian los diarios, las radios y los canales de TV de EE.UU. En sus oficinas de Nueva York trabajan 3.300 empleados. Uno de ellos, la experimentada periodista Nicole Winfield, fue quien se sentó frente al Pontífice. Se conocían bien. Ella tiene más de veinte años como corresponsal en Roma y en el Vaticano. Y ha sido una investigadora implacable de los abusos sexuales en la Iglesia.

El Papa habló de la homosexualidad. “No es un delito”, dijo, y la frase recorrió el planeta. Habló de la paciencia que hay que tener con China y de cómo extraña las charlas con Benedicto cuando tiene un problema. Sabe que luego de su muerte, los obispos más conservadores ya no tienen obstáculos para atacarlo.

Pero las frases del Papa que preocupan al mundo no son las que preocupan a la Casa Rosada. Francisco agitó un número en la entrevista con AP que congeló a la mayoría de los ministros. Habló de la pobreza y precisó que “está en el 52%, ¿qué paso?”.

Todos los informes estadísticos serios sobre la pobreza en la Argentina señalan que, durante el 2022, ya ha cruzado el 50%. Pero esa cifra baja algunos puntos si se consideran los planes sociales. ¿A qué se refería el Papa entonces con el 52%?

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El Observatorio de la Deuda Social que administra la Universidad Católica Argentina es el que elabora el índice más riguroso junto con la medición oficial que hace el Indec. Ese informe calcula que la pobreza en la niñez ronda el 52%. Ese es el dato estremecedor que el Papa le transmitió al mundo. Dato que tiene un agravante. La pobreza infantil viene siempre de la mano de la desnutrición.

Daniel Arroyo: “El Papa tiene razón en todo”

“El Papa tiene razón en todo lo que dice y está apuntando al núcleo del problema argentino que es la extensión de la pobreza, sobre todo en las infancias. Ojalá que la pobreza ocupe el centro del debate en las próximas elecciones”, explica el diputado Daniel Arroyo ante la consulta de este periodista. Arroyo fue el ministro de Desarrollo Social durante la pandemia y es uno de los dirigentes que más ha investigado el tema de la pobreza. Su coincidencia con el Papa es una crítica al gobierno que integró.

La respuesta oficial a las frases del Papa no sorprendió a nadie. La vocera del Gobierno, Gabriela Cerruti, ensayó el argumento de estos tiempos en la gestión Fernández-Kirchner-Massa.

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“Yo leía recién lo que dijo (el Papa) y cuando dice que la política hizo que la economía estuviera como está, todos sabemos que es producto de los cuatro años del macrismo que estamos remontando. Porque, cuando pasa la derecha, sea Bolsonaro o Macri, lo que hace es tierra arrasada. Y el gobierno que vuelve tiene que reconstruir todo de nuevo. Argentina se despertó, y ya se puso en marcha la maquinaria para que estemos mejor”.

Es una asombrosa interpretación para un gobierno que tiene, al día de hoy y además de la pobreza infantil en el 52%, una inflación anual del 94,8% y una acumulada del 300% desde que comenzó la gestión en 2019. A once meses del final del mandato, Alberto y Cristina ya suman más inflación que la inflación total del período Macri (295,7%). “La inflación es auto construida; está en la cabeza de los argentinos”, ensayó esta semana el Presidente con pretensión psicológica, demostrando que su manejo del disparate se mantiene en contante superación.

Y un dato más que contradice la hipótesis Cerruti: las dos etapas con el índice más alto de pobreza fueron en 2002, con Eduardo Duhalde (52%) como presidente, y la actual que se aproxima en magnitud. Ambos son períodos administrados por el peronismo.

Claro que la reacción del Papa Francisco se entiende un poco más cuando se escarba en el desencuentro político entre el Jefe de la Iglesia Católica y el gobierno kirchnerista, al que respaldó en la campaña electoral de 2019 y al que acompañó con gestos inexcusables en los años siguientes. Bergoglio siempre recibió con sonrisas a Cristina, a los integrantes de La Cámpora y a la esposa del Presidente, Fabiola Yáñez. En cambio, siempre exhibió su rictus más amargo para las visitas de Macri y de su familia.

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Evidentemente, las cosas han cambiado para el Papa con la decadencia del Gobierno y el derrumbe de las cifras económicas. Hay que consignar cuatro cuestiones fundamentales.

1.- La relación del Papa Francisco con Alberto Fernández está en su peor momento. No le perdona al Presidente la sanción de la ley del Aborto. Y considera erradas dos de sus decisiones: la de haberle quitados fondos de la Coparticipación Federal a la Ciudad de Buenos Aires para dárselos a la Provincia, y la de atacar e intentar destituir a los miembros de la Corte Suprema. El Papa cree, además, que el Presidente muchas veces sobreactuó el vínculo con el Vaticano para obtener réditos políticos.

2.- También se ha deteriorado la relación del Papa Francisco con Cristina. Ya hace tiempo que no se hablan ni se encuentran.

3.- Tampoco es fraterna la relación del Papa Francisco con Sergio Massa, con quien nunca se reunió. Hay un cortocircuito de vieja data, que es el supuesto impulso político que el hoy ministro le habría dado al obispo de Zárate-Campana, Oscar Sarlinga, para que reemplazara a Bergoglio en el arzobispado de Buenos Aires. El Papa nunca se refirió públicamente a la cuestión.

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4.- Hay dos hombres de estrecha relación con el Papa Francisco que integraron el Gobierno, y que ahora ya no están. Gustavo Beliz, quien fue asesor estratégico del Presidente. Y Martín Guzmán, que fue ministro de Economía, y a quien el Pontífice le facilitó sus vínculos amables con la directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional, la búlgara Kristalina Georgieva. Con las ausencias de Beliz y de Guzmán, el canal de diálogo entre el Papa Francisco y el gobierno kirchnerista se reduce al formal de la Secretaría de Culto, y a operadores políticos de segunda línea.

En las últimas horas, los dirigentes de Juntos por el Cambio observaron con cautela el estallido entre el Papa Francisco y el gobierno kirchnerista. La evaluación primaria es que Bergoglio intenta ubicar a la Iglesia argentina en el centro de la escena con la crítica socio económica y más despegada de la gestión en decadencia de Alberto y Cristina. “Son los primeros movimientos ante la posibilidad de un cambio en el Gobierno”, asegura uno de los pocos dirigentes opositores que mantiene relación con Roma.

Es interesante la entrevista del Papa Francisco con Associated Press. Esta vez no repitió el error de igualar la situación de Rusia y Ucrania, como lo había hecho en reportajes anteriores. El aire de justificación a la invasión rusa que transmitieron sus palabras provocó críticas durísimas de los gobiernos de la Unión Europea, y también del propio presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski.

Esta vez, el Pontífice respondió en tono amable y a veces hasta relajado sobre las cuestiones más íntimas de su vida actual. Associated Press recuerda que el año pasado el Papa debió enfrentar una operación de la rodilla y la extirpación de 33 centímetros de sus intestinos. Son intervenciones siempre complicadas para un hombre de actividad intensa y 86 años.

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“Estoy bien de salud. Por la edad que tengo, estoy normal. Puedo morir mañana, pero vamos, está controlado”, bromeó, con la dosis de ironía que lo acompañó en toda su trayectoria.

Francisco también dejó en claro que, al menos por ahora, no hay indicio alguno de que vaya a viajar a la Argentina. “Por el momento no. Estuvo programado en 2017, Chile, Argentina y Uruguay. Noviembre, ¿qué pasó?. Bachelet terminaba su mandato y yo quería ir a visitar a Michelle. Lo pasamos a diciembre, pero caer en enero a Argentina, uno no encuentra ni al perro en la calle. Hicimos Chile y Perú, y después ya no se reprogramó más”. El Papa deja toda la sensación de que el no al reencuentro con su país de nacimiento parece definitivo.

La pobreza del 52% y la inflación “impresionante” no son las únicas referencias que el Papa ofrece sobre la Argentina. De repente, matiza la entrevista con una narración novelada. La cuenta casi como una parábola, de las que abundan en los Evangelios. Pero no. Es un relato sobre los argentinos.

“Los ángeles custodios de los países se fueron a quejar a Dios y le dijeron: `Fuiste injusto con nosotros porque a cada uno nos diste una riqueza, minería, agricultura, ganadería, y a los argentinos les diste todo. Tienen todas las riquezas´. Dicen que Dios pensó un poco, y dijo: `Para equilibrar les di a los argentinos…´. Que no se enojen, es un chiste. Yo soy argentino, pero algo de verdad hay. No terminamos de llevar adelante nuestras cosas”.

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Es un chiste, dice el Papa Francisco, a las audiencias de todo el planeta. Pero él sabe perfectamente que lo suyo no es un chiste. Es una descripción descarnada de los argentinos que hace el jefe espiritual de mil quinientos millones de personas. Algo de verdad hay, admite al final, el hombre que también nació en la Argentina y que lleva en su propia piel las marcas de una tierra surcada por las contradicciones.

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