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Notas de Opinión

El federalismo de Alberto Fernández

En qué consiste el proyecto de ley de “capitales alternas” del Presidente y cómo se inscribe en la historia argentina

Columna publicada originalmente en Todo Noticias

Este último miércoles, el presidente Alberto Fernández envió al Congreso un proyecto de ley para declarar “capitales alternas” a 24 ciudades, una por cada provincia que conforman la Argentina, a excepción de Buenos Aires que contará con dos en los distritos de La Matanza y General Pueyrredón (Mar del Plata).

Las ciudades fueron elegidas en acuerdo “con los gobiernos y legisladores de cada provincia”, con el objetivo de “profundizar la implementación de políticas de descentralización y federalización, acercar la gestión y los asuntos de gobierno a todo el territorio nacional”.

La propuesta había sido uno de los ejes de su campaña electoral, cuando después de las PASO expresara: “crear en cada provincia una capital alterna de la Argentina y obligar al gobierno nacional a trasladarse una vez por mes ahí, y escuchar ‘in situ’ los problemas. Porque una cosa es ver estadísticas y otra es ver y escuchar a la gente, porque uno puede entender verdaderamente la dimensión del conflicto”. En este sentido, el artículo 2 del proyecto que ingresó a la Cámara de Senadores propone la creación del Programa Gabinete Federal, “destinado a realizar reuniones entre funcionarios nacionales, representantes de las organizaciones de la sociedad civil y autoridades locales con el fin de identificar las demandas de la comunidad y articular las medidas necesarias para su satisfacción”.

Y establece que las reuniones serán convocadas por el jefe de Gabinete y que el Ministerio del Interior será la cartera encargada de coordinarlas, con una periodicidad no mayor a 30 días, a realizarse durante los próximos dos años.

El proyecto tiene como inspiración lo realizado hace casi 21 años por el entonces gobernador de la provincia de Córdoba, Juan Manuel De la Sota, cuando en julio de 1999 eligió a la ciudad de Río Cuarto para sesionar durante dos días al mes con su gabinete, convirtiéndola mediante la Ley 8.780 en la capital alterna de la provincia. Sin embargo, durante el paso de los años esto se fue diluyendo y en la actualidad, el gobernador Juan Schiaretti apenas pasa unas pocas horas en el “Imperio del Sur”.

No es la primera vez que se intentó descentralizar el país, siendo la más recordada la propuesta del presidente radical Raúl Alfonsín que proponía trasladar la Capital, de Buenos Aires a la patagónica ciudad de Viedma, conocida como el Plan Patagonia, que además de la desburocratización, impulsaría a una de las zonas menos explotadas de la Argentina. El proyecto obtuvo la aprobación del Congreso en 1987 y se creó el Ente para la Construcción de la Nueva Capital (ENTECAP), encargado de la planificación y concreción de las obras, que contemplaban la mudanza en 12 años. Sin embargo, la hiperinflación y la salida anticipada de Alfonsín en 1989 hizo que el proyecto finalmente se archivara. Años más tarde, Raúl Alfonsín lo consideró como un gran error de su gestión, admitiendo que “me tendría que haber mudado, aunque sea en carpa a Viedma. Eso hubiera cambiado todo”.

Paradójicamente cuando en 2014 finalmente se derogó la ley propuesta por Alfonsín, también crecía la idea a finales del segundo mandato de Cristina Fernández, de sacar la Capital de Buenos Aires, pero esta vez al norte del país. Impulsada por el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, proponía a la primera ciudad fundada en el país, Santiago del Estero “porque es la madre de las ciudades, está en el corazón de la Patria, es un eje estratégico entre los dos océanos y el Mercosur, por eso encarna el sueño de un país más integrado y federal”. Añadiendo en que así se “cumplirá también el sueño del General San Martín, que quería una capital lejos del puerto, y servirá para iniciar un proceso de desconcentración del conurbano. Para ello Argentina tiene que avanzar en una nueva organización del Estado y lograr un equilibrio territorial con la creación de cien nuevas ciudades en el norte”. Una vez más y sin contar con el aval de la oposición por considerar que había otros temas estructurales más apremiantes para resolver, el proyecto quedó trunco.

Ahora bien, en un mundo tan integrado como el actual, con tecnología de la información tan sofisticada, con capacidad en tiempo real de enterarse lo que pasa literalmente en todos los rincones del planeta, suponer que el federalismo depende de estos traslados del gabinete a ciudades del interior parece, al menos, ingenuo. Lamentablemente, las prácticas unitarias han degradado la institucionalidad federal en nuestro sistema institucional, tornando al federalismo en una mera expresión de deseos.

Es una realidad que no hemos podido romper esa trampa que lleva muchísimo tiempo y que no puede ser superada tan fácilmente, simplemente llevando regularmente al interior del país al gabinete (que, por cierto, casi no se reúne en Buenos Aires; si el presidente considera que no sirven esa clase de reuniones, ¿para que desplazar a todos el gobierno a sitios tan distantes?).

La elección de invocar la afirmación de Juan Bautista Alberdi en el proyecto enviado por el presidente, acerca de que “en el símbolo o escudo de armas argentinas aparece la misma idea, representada por dos manos entrelazadas formando un solo nudo sin consolidarse: emblema de la unión combinada con la independencia”, no solo denota un reconocimiento a las identidades de cada provincia y la coordinación de éstas con el Gobierno Nacional, sino que puede ser leído como un discurso “postgrietista”.

Dado que la figura de Alberdi no contaba con la simpatía de los sectores kirchneristas que preferían reivindicar a otras figuras antagónicas como la de Juan Manuel de Rosas, como ocurrió durante el último gobierno de Cristina. Pero recordemos que también el propio Alberdi cometió ciertas contradicciones en el formato que él mismo propuso (la “república posible”), que le otorga al presidente una infinidad de recursos que en la práctica debilita a los estados provinciales y lo vuelve una figura unitaria.

Es muy bienvenida esta iniciativa si se complementa con un proceso real de mejora del federalismo, incluyendo la coparticipación y un plan estratégico de infraestructura, para integrar efectivamente al país. Si queda solamente acotado a la retórica del federalismo, estaremos en presencia de otra oportunidad perdida. Asimismo, vale la pena preguntarse si no existen mecanismos más efectivos para fomentar el debate de la ciudadanía sobre los temas de interés público.

En principio, el fomento a la democracia deliberativa y el fortalecimiento de los partidos políticos como órganos fundamentales para seleccionar, ordenar y canalizar las demandas de la sociedad constituyen una alternativa muchísimo más relevante que la impulsa el gobierno. En efecto, alimentar de abajo hacia arriba la participación y creatividad de la sociedad civil parece mucho más adecuado y austero que estos viajes relámpago de burócratas que promueve el Poder Ejecutivo.

Notas de Opinión

Cómo se gestó la renuncia de Martín Guzmán

El ministro de Economía anunció su salida a través de su cuenta de Twitter, cuando Cristina Kirchner encabezaba un acto en Ensenada.

Totalmente sorpresiva la renuncia de Martín Guzmán porque no pensaba hacerlo, por lo menos, hasta mañana porque tenía previsto viajar a Francia el martes próximo y tenía todo preparado para ese viaje. En consecuencia, estuvo trabajando hasta ayer a la noche.

Por esta razón, la renuncia está precipitada. Y como dice el texto: “Con la profunda convicción y la confianza en mi visión sobre cuál es el camino que debe seguir la Argentina, seguiré trabajando y actuando por una Patria más justa, libre y soberana”.

El ministro hasta el día de ayer, por lo menos, no pensaba renunciar y por eso es inesperada en este contexto. Por supuesto que hace bastante tiempo que se viene hablando de la renuncia de Guzmán y estaba pedida por Cristina Kirchner hace bastante tiempo.

Sabemos que la propia vicepresidenta, en los últimos contactos que tuvo con Carlos Malconian, manifestó que con la renuncia de Matías Kulfas no alcanzaba y que tenía que haber una renovación total del equipo económico. Cristina venía presionando por esta salida hace bastante tiempo.

También se sabía que los resultados de la política económica no fueron los deseados con inflación y dólar alto en los últimos tiempos. Todo un marco para la salida del ministro de Economía.

Pero Alberto Fernández el miércoles a la noche hizo declaraciones haciendo una ratificación muy fuerte de Guzmán. Es decir, que la decisión de salir del Gobierno se estaba madurando, pero se precipitó en las últimas 12 horas, entre la tarde de ayer y el mediodía de hoy.

Una de las cuestiones que pudo haber precipitado la salida de Guzmán es que le había pedido al Presidente el desplazamiento de los funcionarios del área energética que dependen de la vicepresidenta. Y aparentemente, Fernández no habría aceptado. Así que puede haber sido uno de los motivos que precipitaron su salida. Es lo que se está especulando ahora.

También se está evaluando en la Quinta de Olivos su reemplazante. A lo largo de este tiempo se especularon muchos nombres. Pero los que se manejan en este momento son: la secretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Cecilia Todesca, y los economistas, Marcos Lavagna y Emmanuel Álvarez Agis.

En este momento, Guzmán se encuentra en el ministerio de Economía con todo su equipo y podemos confirmar que van a renunciar todos: el secretario de Hacienda, el secretario de Finanzas y el resto de los funcionarios que Guzmán había colocado en distintos puntos de la administración pública.

 

Columna publicada originalmente en TN.

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Notas de Opinión

La Cámpora amenaza y Alberto Fernández dicta una clase escolar de peronismo

El Presidente se puso a explicar en la CGT quién fue Perón y esquivó una respuesta directa a Cristina. El camporismo había dicho que se acabó la moderación. ¿Y qué viene?

El Cuervo Larroque, que es La Cámpora y es Cristina, porque piensa como ella o dice cosas que son las que ella piensa, corrió al Presidente de la primera línea de los memes con su casi insuperable “la economía crece mucho”. Fernández es así. Tiene un impulso incontenible a sacar conclusiones sin datos o sin datos suficientes. Pero igual hay que animarse a decir que el país sufre una crisis de crecimiento.

¿Y qué dijo Larroque? Que se acabó “la fase de la moderación”. Se supone que lo dijo por Fernández. La Cámpora y el cristinismo han tenido que soportar la etapa de la moderación. No tenían más remedio. Pero advierten: ya no más. Dicen: gobernar es enfrentar el poder económico y Cristina es la única que puede hacerlo.

De paso, cargan de nuevo contra el presidente que no llama ni se sienta con la vice, que en cambio va y llama y se sienta con Melconian, que también dice que Guzmán no va más. Después hay quienes tienen la esperanza, o sólo la declaran, de que la política tiene posibilidades de ponerse de acuerdo.

El miércoles Fernández ve en la tapa de Página 12 la internación de Milagro Sala y suspende todo para ir a verla. Al volver, pasa por C5N y denuncia como si nada que “nos quieren dar un golpe de mercado”. No explica cómo es que entran juntos un golpe del mercado, que se supone una medida defensiva del sector financiero, con una crisis de crecimiento. Es una explicación de alguien que no puede explicar. Lo culpa a Macri, por supuesto aunque si hay algo que pone nervioso a todo el mundo, y no sólo a los mercados, son amenazas como la de Larroque. O que el gobierno sean dos gobiernos y que una parte sacuda cada vez más fuerte al árbol para que Guzman se caiga.

Había empezado mal Fernández esa entrevista por televisión. No bien llegó al estudio, le dice a una de las periodistas:

-Puedo tutearte? Porque tratarte de usted no me sale. Te conozco hace muchos años, los conozco a todos hace muchos años, no se sientan ofendidos si los tuteo.

-No, por favor.

Y dirigiéndose a otra periodista:

-Hola, Nora. No te había visto. ¿Cómo andás?

-Irina, me llamo Irina.

-Irina, perdón, Irina. Nora es la socia, perdón. Este… claro, claro, claro. Este… te decía. Eh …. ¿qué te decía?

Alberto Fernández el miércoles por la noche en los estudios de C5N. Allí recogió el discurso del golpe de mercado.

Fernández está en problemas y apareció Scioli, ahora flamante ministro, para decir que estamos en “una etapa de reindustrialización fenomenal”. Scioli y Fernández comparten esa rarísima versión de la economía que el riesgo país, por hablar sólo de un dato nada más, se empeña en deshacer. El 1° de junio: 1. 914 puntos. 30 de junio: 2.428 puntos. Habría que considerarlo un éxito como el inmoderado dólar que también crece a destajo. Dólar blue 1° de junio, vendedor: $ 206. El 30 de junio: $ 239. Otro éxito: depreciación de apenas $ 33, sólo un 16%. Pesce, el jefe del Central, desenterado de que “la economía tiene una crisis de crecimiento” ,va y pone cepo sobre cepo para evitar “una devaluación brusca”. ¿Un 16% en un mes no será brusco?

También apareció el canciller Cafiero, esforzándose por quedar bien con Fernández y declarar que “lo paró en seco” a Boris Johnson. Fue al revés: Johnson lo paró en seco a Fernández al recordarle que la guerra de Malvinas “terminó hace 40 años”. Fernández improvisó un reclamo de soberanía en un pasillo. Está claro que Malvinas no es un tema para improvisar y que Cafiero, queriendo ayudar, la embarró un poco más.

Gobierno y cristinismo arman una frívola comedia de actos y contraactos, como los homenajes a Perón. Para refutar a Cristina, Fernández en la CGT se puso en exegeta de Perón, como si fuera peronista de la primera hora. Se inventó una vida que no tuvo y dictó una clase escolar de peronismo. Lamentable. El presidente y la vice hace largos dos años y medio que están en el gobierno. Ahora hablará Cristina: el contrapunto continuará. Pero va quedando para entrecasa, sólo para peronistas. Fernández podrá irse pensando en que tendrá su busto en La Rosada y sintiendo que se dio el gran gusto. Muchos de quienes creyeron en él sentirán una enorme desilusión.

 

Columna publicada originalmente en Clarín.

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Notas de Opinión

Dólar vs inflación desde que asumió Alberto Fernández

El dólar salió volando y superó los $250, medido a través del Contado con Liquidación. ¿Cómo viene el dólar vs. la inflación? ¿Qué medidas tomó el Banco Central? ¿A dónde puede llegar? Quedate hasta el final que te cuento todo.

Las últimas semanas fueron muy conflictivas en lo económico. Frente a esto, el gobierno no tuvo otra alternativa que apretar aún más el cepo. Algo interesante para destacar es que el dólar sigue atrasado si uno lo comparara con la evolución de la base monetaria.

A pesar de la suba reciente, ¿el dólar le viene ganando a la inflación en este año? Por el momento no, aunque todo parece que ocurrirá pronto.

Desde que asumió Alberto Fernández, ¿cómo fue esa carrera entre el dólar “libre” y la inflación?
Si analizamos el acumulado desde que asumió Alberto Fernández, el dólar subió aproximadamente un 240%. En cambio, la inflación totalizó un 178%, teniendo en cuenta la estimación de junio.

En este gráfico se puede observar claramente la dinámica del 2022. La distancia entre ambos se fue acortando en la medida en que el dólar iba cayendo y la inflación se aceleraba. Sin embargo, en las últimas semanas se puede ver cómo la línea verde (dólar) tomó impulso y sacó ventaja nuevamente.

Medidas del Banco Central

Ante la imposibilidad de engrosar las reservas internacionales y en el marco de altos costos de importación de energía, el BCRA no tuvo otro remedio que tomar medidas drásticas. Como es costumbre, se sumaron nuevas restricciones y prohibiciones.

Básicamente, el objetivo es que las empresas financien sus importaciones con dólares propios, de manera de “cuidar” los pocos dólares que tiene el país. Se busca evitar que las empresas importen de manera especulativa, aprovechando el valor del dólar oficial, que vale menos de la mitad que los dólares “libres”.

Se trata de un nuevo cepo, medida venerada por el oficialismo. Obviamente, tuvo consecuencias inmediatas: como prácticamente nadie pudo acceder al dólar oficial para importar, el BCRA pudo acumular más reservas. Compró USD 150M el martes 28 y USD 580M el miércoles 29, lo que implica un récord desde 2016.

¿Es para festejar? Claramente no, ya que aplicaron un “torniquete”, en el que casi nadie puede acceder al dólar oficial. Pan para hoy, hambre para mañana. Sin duda, este nuevo cepo tendrá consecuencias negativas en lo económico, más allá de que, en lo inmediato, el BCRA pueda recomponer sus reservas.

¿Qué sucedió en los mercados libres, luego de esta medida? El riesgo país marcó un nuevo récord y el precio del dólar se disparó.

¿Puede calmarse el dólar? Es una posibilidad, claro está. Podría tomarse una pausa en el corto plazo, pero luego seguirá subiendo. Tan solo basta con ver las cifras de inflación y emisión.

Vale remarcar el siguiente dato: en junio el BCRA emitió $825.000M, lo que implica mayor inflación futura y dólar al alza asegurado. Además, el stock de pasivos remunerados (principalmente Leliq) superó los $6 billones, por lo que tendrá que devengar casi $4 billones de intereses anuales. Linda bola de nieve, ¿no?

¿A cuánto podría llegar? Como mínimo, y para igualar la inflación de este año, el dólar Contado con Liquidación podría llegar a los $275 en el corto plazo. Y para fin de año debería superar los $300 fácilmente, si tenemos en cuenta la inflación proyectada.

El panorama es aterrador desde todos los frentes: el económico, el financiero y el político. El dólar se está recalentando y están todos los condimentos dados para que siga volando.

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