Opinión

El libro que influye a Fernández en la negociación de la deuda con el FMI

Román Lejtman

Periodista

El presidente avala una estrategia de su ministro Martín Guzmán, que está influido por un académico inglés que cuestiona las premisas históricas, políticas e ideológicas que siempre recomiendan honrar la deuda con el Fondo Monetario Internacional

sábado 15 de febrero de 2020 - 9:53 am

Columna publicada originalmente en Infobae

 

Un libro de historia económica recorre como un fantasma los despachos más poderosos de la Casa Rosada: Why no Default? The political economy of sovereign debt (¿Por qué no dejar de pagar?, la política económica de la deuda soberana), es un trabajo académico escrito por Jerome Ross que ha influido en la estrategia que Martín Guzmán presentó a Alberto Fernández para negociar la deuda externa con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Ross es profesor de la universidad London School of Economics (LSE) y Why no Default es su tesis de doctorado que imaginó mientras estudiaba Economía del Desarrollo en Londres (cátedra de Robert Wade) y la economía mundial se desplomaba por la crisis financiera del 2008.

“Analizo el papel de la deuda como un mecanismo muy importante de extracción de riqueza del Sur Global por parte del Norte Global”, comentó Ross cuando le preguntaron el eje académico de su best seller entre los funcionarios más importantes de Balcarce 50 y el Palacio de Hacienda.

Roos es profesor y su escritura fluye aunque trate asuntos complejos que implican tablas, historia de la economía y el inasible mundo de las finanzas. El libro tiene cinco partes (la parte IV se llama “El Gran Default: Argentina”), veinte capítulos (donde se destacan el 12, “La excepción que prueba la regla”, el 14, “Ascenso y caída de la Patria Financiera” y el 15, “incluso durante un default se puede hacer dinero”) y una conclusión con un título paradigmático: “Shaking off the burden” (sacudite esa carga), en obvia referencia a la deuda externa.

Why no Default? pone en jaque categorías básicas que regulan el ejercicio del poder en las democracias occidentales del siglo XXI. Roos sostiene que el concepto de unidad política de Estado evolucionó -desde la Paz de Westfalia a nuestros días- y que esa unidad no tiene que responder únicamente a la denominada clase dominante. En este sentido, el profesor del London School afirma que la decisión basada en costo-beneficio tiene que tener en perspectiva a toda la sociedad y no sólo a aquellos sectores que pertenecen al establishment la nacional.

“No hay un interés nacional único: están las elites o la clase dominante, y especialmente aquellos sectores que están muy ligados a las finanzas o manejan negocios que dependen del crédito. Estos siempre tendrán un interés en que se pague la deuda soberana. Para ellos el costo que podría tener el incumplimiento es muy alto, ya sea porque tienen entre sus activos deuda del gobierno, o porque temen que un incumplimiento conlleve consecuencias económicas dañinas para sus intereses”, explicó Roos cuando presentó su libro.

Y añadió: “También tenemos a la clase trabajadora, que puede verse mucho más negativamente afectada por las medidas de austeridad, las privatizaciones, los aumentos de impuestos y todas las reformas neoliberales que conlleva cumplir con la deuda. Estos últimos eventualmente podrían volcarse a favor de que se deje de pagar la deuda pública, ante la perspectiva de que la austeridad profundice el deterioro de sus condiciones de vida.

La dialéctica de Ross -que influye en el discurso político de Cristina Fernández de Kirchner, Axel Kicillof y Guzman- pretende enterrar una lógica de poder multilateral que se escribió en la Casa Blanca y ya es un dogma de fe en el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El profesor de economía afirma que el silogismo “hay que pagar porque sino tu reputación como Estado estará afectada para pedir nuevos créditos a los mercados globales”, es una falacia construida en el sistema financiero para mantener las asimetrías entre el prestamista de última instancia (FMI) y los países emergentes y deudores (Argentina y Grecia, en sus casos doctorales).

“Bajo el primer gobierno de (Néstor) Kirchner, el realineamiento de las fuerzas políticas y sociales combinadas con una crucial transformación de la estructura internacional de la política y la economía, le dieron a Kirchner una excepcional capacidad de maniobra”, describe Roos en la página 212 de Why no Default?.

Estas consideraciones de Roos, tras analizar los roles que tuvieron Fernando de la Rúa y Domingo Cavallo en el estallido de la Convertibilidad y la finalización del Momento Unipolar de Estados Unidos, son clave para suponer hacia adónde se dirige Guzman con su estrategia de negociación de la deuda externa.

El ministro de Economía analiza que el respaldo de Europa a Alberto Fernández (Ángela Merkel, Emmanuel Macron, Pedro Sánchez y Giuseppe Conte), la crisis de la oposición -con Mauricio Macri mejorando su pádel- y el peronismo en el poder puede permitir una negociación dura con los bonistas extranjeros y el Fondo Monetario Internacional.

Esta es la exégesis cruda de Guzman a lo que plantea Roos en su libro Why no Default?

“Durante la Gran Depresión de 1930, virtualmente todos los deudores en Europa y en América Latina suspendieron sus pagos de sus deudas externas. Hoy, por contraste, esa declaración de moratoria internacional, es extremadamente inusual: aún en la crisis de la Eurozona que alcanzó un clima dramático entre 2010 y 2015”, sostiene Roos en la introducción de su libro académico.

Desde esta perspectiva, y basado en las explicaciones teóricas y empíricas de Ross, el ministro de Economía propone una estrategia de negociación que se asienta en quita de interés y postergación del pago de capitales para los bonistas extranjeros y un roll-over hasta 2023 para toda la deuda que contrajo Macri con el FMI.

Alberto Fernández coincide con la estrategia de Guzmán, y de hecho argumentó a su favor en las sucesivas audiencias que protagonizó junto a Francisco, Macron, Felipe VI, Merkel, Sánchez, Conte y Sergio Mattarella. Sin embargo, y a diferencia de lo que propone Roos, el Presidente no está seducido por la idea de ejecutar un default como método de resolución del dilema de la deuda externa heredado de Macri.

Aún más: tampoco considera una táctica efectiva amenazar con una quita unilateral a la deuda del FMI como propuso CFK durante su exposición en la Feria del Libro de la Habana. “Es su pensamiento, no el mío”, dijo Alberto Fernández cuando le preguntaron acerca de las opiniones de la vicepresidente que sorprendieron en Washington y en la Casa Rosada.

El presidente coincide con las críticas al sistema internacional que plantea Ross en su tesis doctoral. Pero el título elegido, “Por que no dejar de pagar”, aún está afuera de la estrategia que diseñó frente al FMI y los bonistas con legislación extranjera. Ross ya sedujo a Guzmán -que calla en público- y a Cristina Fernández, que mueve sus piezas en su propio tablero político.

Alberto Fernández lo sabe: por ahora eligió la diplomacia palaciega y las frases de ocasión.

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