Ciencia

Por qué nos gustan las canciones tristes

Cuáles son los motivos que nos llevan a escuchar estos temas cuando estamos mal

jueves 13 de febrero de 2020 - 7:02 am

¿Sos de esas personas que acompañan un momento sensible con canciones tristes? Quizás no te hayas puesto a pensar por qué tenemos esta conducta que hasta pareciera masoquista.

Investigadores de la Universidad de Berkley reclutaron a 233 voluntarios a los que dividieron en dos grupos. A los integrantes del primero les pidieron asignar el tipo de música que preferirían escuchar después de una situación específica. Al segundo que eligiera entre un amigo empático o uno bromista que ayudara a olvidar el malestar. Las situaciones incluían:

– Perder alguien cercano

– Encontrar un insecto en la comida

– Ver objetos desagradables

– Perder una prueba o competencia importante

– Avergonzarse por una mala decisión o comportamiento

– Reprobar un examen o prueba de ascenso

La mayoría de los participantes optó por la música triste para acompañar la pérdida de un ser querido (ya sea fin de una amistad, relación amorosa, mudanza, muerte, etc.) y por el amigo generoso.

Aunque el estudio no se enfocó en las razones de esta preferencia, se sabe que la música tiene un efecto analgésico. Expertos de la Universidad de Manchester en Reino Unido concluyeron que la música a más de 90 decibelios (más o menos el volumen de una aspiradora trabajado), provoca que el sacculus, estructura del oído interno, estimule la producción de endorfinas, hormonas que juegan un papel relevante en la regulación del dolor.

Resulta casi contradictorio el hecho de que podamos “disfrutar” sintiendo precisamente emociones tristes. Esta premisa fue la que les llevó a un equipo de psicólogos, músicos, filósofos y neurólogos de la Universidad de Tokio a realizar una serie de estudios cuyas conclusiones se detallan a continuación.

Es necesario diferenciar la emoción sentida de la emoción percibida o indirecta. La música, tiene la cualidad de hacernos percibir emociones de este último tipo: conectamos con ellas pero no las sufrimos. Es decir, no las sentimos con la misma intensidad que cuando la propia vida nos golpea con algo inesperado.

Las canciones tristes tienen la curiosa cualidad de conectarnos con las emociones más profundas para después salir indemnes de ellas. Y emergemos con una sensación de bienestar.

Este tipo de música es una vacuna para las dificultades de la vida. Nos permite tomar contacto con nuestro yo emocional de un modo más seguro y hermoso.

Fuente: Silvia Olmedo / La mente es maravillosa

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