Judiciales

El trastorno que podría sacar a Rodrigo Eguillor de la cárcel

Un informe oficial habla de “facultades mentales” que “no encuadran dentro de los parámetros normales”. Su abogado pelea para que lo lleven a una clínica privada; y podrías ser calificado de "inimputable"

miércoles 5 de febrero de 2020 - 11:17 am

Rodrigo Eguillor, quien en noviembre del 2018 fue enviado a un tribunal oral por la violación de una joven en un balcón de San Telmo y que al momento se encuentra preso en el penal de Ezeiza, podría recuperar su libertad.

Su paso por la cárcel de Marcos Paz fue más que conflictivo. Desde peleas con otros internos hasta el destrozo de un inodoro, se vio obligado a tomar una actitud más calmada luego de caer en una depresión, algo característico de los que llegan por primera vez a prisión.

Luego fue enviado al PRISMA, el hospital psiquiátrico del penal de Ezeiza, donde sigue hasta hoy, junto a ladrones detenidos que pelean para salir de su adicción al paco, o junto a “El Pity” Alvarez.

En octubre del año pasado, fuentes cercanas a su encierro decían que el problema que poseía “no era psiquiátrico”, sino que se trataba de “su personalidad”. Ese mismo mes el Cuerpo Médico Forense dijo todo lo contrario.

Un informe elaborado por especialistas con fecha del 2 de octubre de 2019 aseguró que “las facultades mentales de Rodrigo Eguillor… no encuadran dentro de los parámetros considerados como normales desde la perspectiva médico-legal; presenta una aflicción psíquica compatible con un trastorno”.

El informe aseguró que Eguillor presentaba un riesgo para sí mismo y para terceros. Un informe posterior del mismo Cuerpo Médico aseguró que ese riesgo había desaparecido al aceptar “un tratamiento psiquiátrico/psicológico”. El riesgo para otros se fue, sin embargo el trastorno persistía.

Fuentes cercanas a Eguillor hablan de una “inimputabilidad sobreviniente”. Sin embargo, el fallo de Casación no confirma la posibilidad. Su entorno comenta que el joven está fuertemente medicado en un cuarto del PRISMA, que le preguntan y responde monosílabos, “boludeces”. Conserva, curiosamente, su pelo largo.

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