Opinión

Un monoambiente en Once, el patrimonio de Cristina

Héctor Gambini

Editor del diario Clarín

Un juez sobreseyó a la ex presidenta por “insolvencia fraudulenta” una semana antes de que asumiera como vicepresidenta de Alberto

miércoles 29 de enero de 2020 - 10:51 am

Columna publicada originalmente en Clarín

Un monoambiente en Monserrat, 23 metros cuadrados, 50 años de antigüedad y una leyenda inquietante: “Necesita mejoras”. Pero también un monoambiente en Constitución, 29 metros, sin leyendas inquietantes, aunque la foto no invita a tirarse de cabeza a la inmobiliaria. Otro monoambiente en Once, 28 metros. Se ve normal. Habría que verlo. Éste podría ser.

Todos cuestan 50.000 dólares, el patrimonio que acaba de declarar bajo juramento la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner.

También podríamos hacer la cuenta en otros bienes. Un bolso Louis Vuitton gama media, por ejemplo -de los que le gusta usar a la vicepresidenta-, vale 6.579 dólares. Todo su patrimonio le alcanzaría para comprarse siete de esos y ya está. Quedaría en bancarrota.

Cristina declaró 3,7 millones de pesos pero, de ellos, 2,6 millones son “créditos” de la AFIP por Retenciones Ganancias 2019 y saldo a favor Ganancias y Bienes Personales 2018. Es decir, dinero que puede usar a cuenta para pagar futuros impuestos pero del que no dispone para gastar cash.

¿De dónde cobrarán los abogados que la representan en la decena de causas que aún debe afrontar ante la Justicia?

Cristina no tiene propiedades (ni le alcanza el efectivo para comprar una, como ya hemos visto) ni acciones: en 2016 les donó todos sus bienes a sus hijos. En ese momento declaró que lo hizo “en partes iguales”.

Florencia dijo que de allí provenían los cinco millones de dólares que la justicia le encontró en una caja de seguridad. Sólo efectivo.

Su hermano, el diputado Máximo Kirchner, declaró el año pasado 143 millones de pesos al 31 de diciembre de 2018. En ese momento, 3,7 millones de dólares. ¿Entonces Máximo recibió menos herencia que Florencia?

Las cuentas son confusas, porque en esa suma estaban incluidos 28 inmuebles a valor fiscal (menos de la mitad de su valor real), dos vehículos y las acciones de Hotesur (dueña del hotel Alto Calafate), Los Sauces (la inmobiliaria que tuvo como principales inquilinos a Lázaro Báez y Cristóbal López) y otras empresas familiares, además de 2,3 millones de dólares más en efectivo.

Tras las donaciones a sus hijos, Cristina tiene ahora declarado bajo juramento un patrimonio diez veces menor al del ministro de Turismo y dirigente de San Lorenzo, Matías Lammens, que con 36,6 millones de pesos quedó al tope entre los “ricos” del gabinete.

La ex presidenta había sido denunciada por insolvencia fraudulenta después de la cesión de bienes a Máximo y Florencia, pero el juez federal Luis Rodríguez la sobreseyó una semana antes de que asumiera como vicepresidenta de Alberto Fernández.

El mismo juez había quedado en la mira cuando sobreseyó por enriquecimiento ilícito a Carlos Liuzzi, mano derecha de Carlos Zannini durante el gobierno de Cristina: entró con un patrimonio de 190.000 pesos y se fue con departamentos de lujo en Puerto Madero, campos en Mendoza y acciones en varias empresas. Rodríguez le dictó el sobreseimiento aunque un perito oficial había opinado que Liuzzi no podía justificar su crecimiento patrimonial.

Si esa causa llegara a reactivarse, habría que ver qué opinan los abogados del Estado, conducidos ahora por Zannini, el otrora jefe de Liuzzi.

La declaración jurada de Cristina, en tanto, quedará bajo la lupa del nuevo titular de la Oficina Anticorrupción, Félix Crous.

Se trata de un ex fiscal de Justicia Legítima que responde a… Cristina.

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