Superliga

Ortigoza, explosivo: contó cuando lo obligaron a ir para atrás y destrozó a Cocca

El flamante refuerzo de Estudiantes de Río Cuarto destapó la olla y habló de ciertas situaciones que se dieron mientras jugaba en Rosario Central

martes 28 de enero de 2020 - 6:22 pm

Néstor Ortigoza, flamante refuerzo de Estudiantes de Río Cuarto, equipo que milita en la Primera Nacional, sacudió a todo Rosario Central con explosivas declaraciones sobre su paso por la entidad santafecina. El mediocampista tuvo palabras lapidarias contra Diego Cocca y hasta confesó que lo obligaron a ir para atrás en un partido.

Cocca es un mentiroso y una mala persona. No es un mal técnico eh, es una mala persona. Él y su preparador físico, Javier Bustos, dos malas personas. Y con eso no hay vueltas. Vos podés dejar en el banco a un jugador, tener tu estilo de juego, lo que quieras, pero ellos son malas personas”, criticó al actual DT del cuadro canalla.

En una entrevista con Clarín, reforzó: “Un día de invierno, pero invierno mal, me tocó hacer conferencia de prensa en Arroyo Seco. Al equipo le iba mal y nos mataban de todos lados. Estoy yendo a la sala de conferencia y veo al profesor Bustos agarrar el bidón de café que iba a poner para los periodistas. Lo abrió y le empezó a tirar agua fría. ‘Para que aprendan estos’, dijo. Le dije que eso no se hace”.

Por otro lado, habló del curioso episodio que vivió antes de un encuentro contra Independiente el 7 de abril de 2019: “Me golpearon la puerta de la habitación y me dijeron que no ganáramos, a mí solo. Fue un dirigente. Me dijo que no había que ganar porque nos jugábamos muchas cosas. Y era el ancho de espadas, no vino un cuatro de copas“, contó.

“Le dije ‘me parece que te equivocaste conmigo, o te tengo que pegar o te das vuelta y te vas’. Ahí bajó un cambio y me dijo ‘no, vos me entendiste mal’. Yo entendí perfecto lo que quería, pero no soy así. Yo ya había salido campeón de la Libertadores, jugado el Mundial y ya había salido campeón de la Copa Argentina“, explayó.

Y concluyó: “Salí de hablar con el dirigente, junté a mis compañeros y les dije lo que pasó. Jugamos y metí un gol de penal. Después perdimos 2-1 y se armó un quilombo bárbaro“.

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