Alimentación

Qué diferencia hay entre los azúcares añadidos y los naturales

Por qué deberíamos limitar los primeros y qué efectos tienen en nuestro organismo

domingo 26 de enero de 2020 - 7:30 am

Químicamente, los azúcares de las frutas y los que tienen los dulces son los mismos; sin embargo, los efectos que causan en la salud son en su totalidad distintos.

El cuerpo procesa de manera distinta el azúcar natural de las frutas porque la fibra minimiza el impacto en los niveles de glucosa en la sangre. Cuando los expertos dicen que deberías limitar el consumo de azúcar, se refieren a azúcares añadidos (los pastelitos, dulces, cereales, jugos de frutas, salsa de tomate,  sodas, etcétera).

Son los azúcares añadidos los que se relacionan con un mayor riesgo de sufrir caries y enfermedades crónicas y, por eso, nos aconsejan que no superemos un 10 % de nuestra ingesta calórica a partir de ellos. Sin embargo, la OMS aclara que sus recomendaciones no se aplican a los azúcares naturales.

Son muchos los alimentos que naturalmente presentan azúcar en su composición o que son fuente de nutrientes que, tras ser asimilados, se transforman en azúcares en nuestro organismo.

La gran mayoría, exceptuando las carnes por ejemplo, tienen azúcares naturales en su composición. Por otro lado, hay infinidad de productos industriales a los que se le añade azúcar durante el procesamiento con la finalidad de acentuar el sabor, incrementar el aporte energético o lograr otras propiedades en el resultado final. Las galletas, algunos snacks, golosinas u otras, contienen azúcares, pues de por sí no son naturales sino procesados.

Cuando hablamos de azúcares simples, tales como glucosa, fructosa o semejantes, de forma aislada tienen igual efecto en el organismo, ya que son el sustrato energético por excelencia para el cuerpo. Pero los azúcares como tal no se presentan de forma aislada, sino que vienen en conjunto con otros nutrientes como parte de un alimento.

La diferencia principal está en el proceso que da origen a glucosa en el organismo, que depende en gran medida de los demás componentes del alimento o producto en cuestión. Así, un refresco no tiene fibra, vitaminas ni minerales de importancia para el cuerpo y, por ser líquido, fácilmente se digiere, por lo que su azúcar llega a la sangre también con facilidad.

Una hortaliza, en cambio, ofrecerá micronutrientes saludables, fibra y un porcentaje de hidratos complejos que tardan más en digerirse para llegar a ser glucosa. Por lo tanto, este alimento natural que también contiene azúcares sacia más, es más nutritivo y no tiene un alto índice glucémico.

La fruta ayuda a cuidar el cuerpo, contribuye a mover y estimular el tránsito intestinal, es muy rica en agua y fibra, no tiene almidones densos ni grasas, y su tiempo estimado de digestión es de unos 20 minutos. Sus azúcares no son dañinas. Y recordá: la mermelada, el jugo de fruta y las frutas en lata no son frutas.

Fuente: Mejor con salud

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