Crimen en Villa Gesell

El padre de Fernando Báez Sosa aseguró que “ningún familiar de los rugbiers” lo llamó

Un hombre de confianza de Burlando viajará el jueves a Villa Gesell y se presentará en la Fiscalía de Verónica Zamboni para constituirse como particular damnificado en representación de los padres de Báez Sosa

miércoles 22 de enero de 2020 - 10:31 pm

El padre de Fernando Báez Sosa, el joven asesinado el sábado a la madrugada en Villa Gesell, habló este miércoles con los periodistas que hacían guardia en la puerta de su casa y reconoció que ningún familiar de los jóvenes que asesinaron a su hijo se comunicaron con él en ningún momento.

Con la voz entrecortada, Silvino afirmó: “Nadie de la familia de los rugbiers nos llamo”, dijo y agregó: “No le guardo rencor a nadie, espero que la justicia haga su trabajo y que paguen los culpables. Que se demuestre que en Argentina hay justicia”.

El hombre primero le agradeció al abogado Fernando Burlando, quien a partir de ahora se encargará de llevar el proceso legal, y luego agregó: “Esperamos la pena máxima para los culpables de lo que le hicieron a mi hijo. Creemos en Dios y en que Fernando nos dará la fuerza para salir adelante. Nos cuesta mucho, es difícil, vemos sus cosas, su cama, su ropa. Nos duele”.

Al mismo tiempo relató cómo pasa estas horas junto a su mujer: “Estamos muertos en vida. No sé cuando termine esto que será de mi vida”. Más tarde pidió justicia: “No quiero que la muerte de mi hijo sea en vano. Se necesita más seguridad en los boliches. Lo que le pasó a mi hijo es muy cruel”.

Esta tarde se conoció que el abogado que los representará será Fernando Burlando y para eso designó a Fabián Améndola, integrante de su estudio, quien se mostró de acuerdo con la carátula de la causa y consideró que la calificación legal debería estar agravada por “alevosía” porque “a Fernando lo mataron a traición”

Durante la tarde se conoció una convocatoria que organizaron los amigos y la familia de Fernando para este jueves a las 18 en la puerta del edificio donde vivía, en Avenida Pueyrredón 1879 (Recoleta), para una sentada pacífica en reclamo de justicia, mientras que la novia del joven, Julieta Rossi, empapeló el barrio de Recoleta con el mismo pedido.

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