Salud

Seis causas frecuentes del dolor de rodillas

Cuáles son algunas de las consultas más comunes por molestias en estas articulaciones

jueves 23 de enero de 2020 - 7:30 am

Estos son algunos de los casos que los especialistas ven a diario en sus consultas sobre dolores de rodilla, situaciones cotidianas que condicionan la calidad de vida, que varían en cada etapa etaria y para las que muchas veces hay remedios eficaces.

1- El dolor de crecer demasiado rápido

Hay chicos y adolescentes que sufren dolor localizado en la cara anterior de la articulación. Suele aparecer cuando están sentados, al estirar las piernas para ponerse más cómodos o al levantarse. Las escaleras se vuelven un tormento, especialmente bajarlas, y, habitualmente, los estudios de resonancia magnética no detectan problema alguno.

Muchas veces también está presente un brote de crecimiento próximo al momento en que empezó el dolor, junto con un hábito inadecuado –por ejemplo, malas posturas como sentarse doblando demasiado las rodillas o un abuso en deportes intensos, con descansos mal planificados e insuficientes.

El problema está en que crecen rápido en altura, pero tienen un desarrollo muscular más lento, lo que provoca una vulnerabilidad. El típico adolescente que dio el estirón, al que corrigen continuamente para que se enderece, refleja un insuficiente tono muscular de la espalda para su nueva altura.

Los dolores tienden a desaparecer cuando cesa el estímulo que los produjo o cuando mejora su estado muscular. El reposo y la fisioterapia son las bases del tratamiento.

2- Una dolorosa factura por sobreexigencia

Suele pasarles a los jóvenes que preparan en poco tiempo pruebas físicas extremas, y que recurren a rutinas exigentes de entrenamiento que son autodiseñadas, con todos los errores que eso puede acarrear.

3- Del sedentarismo al ‘running’, pasando por la consulta

Las articulaciones de las personas que no hacen correctamente la transición a una vida activa pueden sufrir bastante.

El daño en el cartílago puede estar presente de manera silenciosa, y a veces padecen algún grado de desalineamiento de miembros inferiores, que no les hace aptos para cualquier deporte, sobre todo los más exigentes.

Por otra parte está el sobrepeso, uno de los factores de riesgo que mayor impacto tiene en la cadera, la rodilla y el tobillo: acelera la degeneración del cartílago -el de la rótula se lleva la palma- y la aparición de artrosis. Una resonancia magnética diagnostica los daños del menisco y edemas óseos, que son señal de que se cargaron un peso superior al que puede soportar el cuerpo.

En esos casos, recomiendan reposo, fisioterapia y una vuelta sosegada a la actividad física. También es aconsejable perder peso a través de la dieta y practicar deportes que tengan menos impacto que el running para cuando se tenga el peso adecuado y una forma física suficiente. Correr siendo obeso no es la mejor forma de perder peso.

4- Los problemas de ‘trabajar’ la rodilla demasiado

Es el caso de mecánicos, plomeros, albañiles y otros profesionales que suelen trabajar de rodillas y en cuclillas, o que manejan mucho peso todos los días. Los especialistas también los consideran “abusadores de rodilla”.

Es típico la rotura meniscal degenerativa, una condición natural asociada al envejecimiento articular que, en condiciones de carga más livianas, pasaría desapercibida clínicamente y que, aunque se observa en una resonancia magnética, no se opera si no da síntomas.

Sea cual sea la edad y el trabajo, la manera de vestir los pies también influye. El uso de un calzado adecuado a las necesidades puede reducir notablemente los dolores articulares. En el caso de quienes padecen un desequilibrio en los ejes femorotibiales, se recomienda colocar cuñas en los zapatos para evitar o enlentecer el dolor y la degeneración articular, y corregir así el desequilibrio que evitaría una cirugía.

5- Artrosis

La artrosis va cercando las rodillas hasta que los cambios metabólicos aparejados al envejecimiento se traducen en una dolorosa reducción del espesor del cartílago. También empeora su textura y la capacidad de transmitir las cargas se deteriora.

A medida que la enfermedad progresa, la articulación se deforma y ensancha en un intento de aumentar la superficie para disminuir la presión, lo que hace perder movilidad y provoca crujidos.

Los pacientes se quejan de entumecimiento matutino, que mejora según “calienta” en pocos minutos, y de dolor con sobrecargas leves o moderadas. Suele haber etapas sin síntomas que alternan con otras muy molestas, con crisis de dolor e inflamación.

Sus recomendaciones para sobrellevar la artrosis, previa consulta con el especialista, son mantener hábitos de vida saludables como no ganar peso, hacer actividad física regular que no genere dolor, recurrir a la fisioterapia y tomar antiinflamatorios durante el tiempo indispensable cuando se presente una crisis.

A veces, las infiltraciones ayudan puntualmente. En etapas finales de la enfermedad, y si el tratamiento conservador fracasó, la prótesis es el tratamiento definitivo. Además, una dieta adecuada con aporte suficiente de nutrientes, minerales y vitaminas, ejercicio diario adecuado a sus capacidades y controles médicos periódicos son hábitos a tener en cuenta.

6- Artritis, de la inflamación a la prótesis

La artritis reumatoide es el paradigma de las enfermedades inflamatorias que afectan simultáneamente a muchos órganos, además de las articulaciones. Se definen por un problema de autoinmunidad que, si no se trata adecuadamente, puede destruir rápidamente la articulación.

Quienes la padecen constituyen el foco de atención de la reumatología. Cursan con dolor, inflamación y entumecimiento que tarda mucho tiempo en mejorar con el calentamiento, una vez que se pone en marcha. Con los nuevos tratamientos, se controlan muy bien.

La creciente necesidad de permanecer activos y con buena calidad de vida hasta edades avanzadas motiva la implantación de prótesis entre los más mayores cuando fracasa el tratamiento conservador y la rodilla está desgastada.

Fuente: Conbienestar

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