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Notas de Opinión

¿Es posible cumplir con la promesa de cerrar la grieta?

Macri lo había prometido pero hizo lo contrario. Alberto Fernández lo insinuó aunque habla de “tierra arrasada”

Columna publicada originalmente en Todo Noticias

Una de las varias promesas de campaña del presidente Alberto Fernández es la de poner fin a la profunda grieta que divide a la sociedad argentina.

“Se terminaron el nosotros y el ellos”, declaraba el día de la elección, en octubre pasado. Se trata de un enorme desafío que también prometió el expresidente Mauricio Macri y no solo no cumplió, sino que alimentó retomando el discurso amigo-enemigo, imperante en los años del kirchnerismo.

Pero ¿qué significa cerrar la grieta para el gobierno del Frente de Todos? Porque existen fuerzas contrapuestas entre los intentos de buscar el equilibrio en algunos temas tanto del ámbito internacional como doméstico, detallados en nuestra columna anterior, y las contradicciones que uno ve en el gobierno actual. En efecto, por un lado, encontramos múltiples gestos por parte del presidente Fernández para instalar (o al menos, tratar de hacerlo) una narrativa posgrietista, evidenciada en el uso del término solidaridad, en la emergencia o en las urgencias derivadas de la profunda crisis que atraviesa el país. Que no solo tiñe lo discursivo, sino que da nombre a las principales medidas de su gobierno, como, por ejemplo, la megaley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva o el Impuesto Para una Argentina Inclusiva y Solidaria (PAIS), aplicado a la compra de moneda extranjera para la promoción y financiamiento de la inclusión social.

También está presente en el Consenso Fiscal firmado con los gobernadores que suspende “hasta el 31 de diciembre de 2020” la rebaja de Ingresos Brutos y otros impuestos distorsivos (como el impuesto inmobiliario y sellos) y en el espíritu de la eventual conformación del Consejo Económico y Social (CES) como ámbito de negociación de políticas entre empresarios, gobierno y sindicatos, cuya autoridad será nombrada por el Senado y su mandato trascenderá el cambio de gobierno.

El posgrietismo fue desde siempre una de las banderas de Fernández, con el objetivo, de alguna manera, de capturar el acotado apoyo, pero apoyo al fin, que tuvo Roberto Lavagna. Se observa en las reuniones que el gobierno nacional mantuvo con líderes territoriales cambiemistas, como es el caso del intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela; el intendente de Lanús, Néstor Grindetti, que ratifican la buena predisposición para trabajar en conjunto, superando las diferencias o en la futura visita al gobernador de Jujuy, Gerardo Morales. Así como también en la reciente visita del gobernador de la provincia de Córdoba, Juan Schiaretti al ministro del Interior, Wado de Pedro, como un intento de cerrar la larga brecha existente entre el kirchnerismo y la provincia más esquiva.

El plan antigrieta de Fernández también está presente en la convocatoria por parte de un equipo de la Jefatura de Gabinete a dirigentes, intelectuales, empresarios y referentes del campo que no simpatizan con el kirchnerismo, para, en palabras del coordinador de ese equipo, Fernando “Chino” Navarro, el secretario de Relaciones Políticas y Parlamentarias, “tratar de ver en qué puntos hay mayor coincidencia y buscar temas para establecer políticas de Estado a futuro”, estratégicas y de largo plazo como lo son la reactivación de la economía, la erradicación de la pobreza y el hambre, la generación de empleo y las relaciones con los países de la región.

Sin embargo, al mismo tiempo, hay señales de que el propio gobierno está propiciando o agrandando la grieta. Básicamente porque el diagnóstico de “tierra arrasada” es incompatible con el del relato del “acuerdo o consenso” y “superar las diferencias”, con el gran desafío de unir a los argentinos.

El discurso del “desastre heredado” de la administración macrista, el “no hicieron nada” en la obra pública, es un gesto muy contundente, porque si había algo para mostrar era ahí, en la obra pública, y no hace más que alimentar la grieta, porque, al menos, un 41% no cree o no está de acuerdo con este relato. El gobierno nacional buscaría con esta dinámica de diferenciación, justificar medidas más duras, un ajuste evidente, postergar demandas salariales y contener críticas de sectores más radicalizados, “a lo Grabois”, poniendo como excusa la hipótesis de “tierra arrasada”.

¿Es eficaz un discurso posgrietista en un contexto donde el propio gobierno está fomentando esta brecha? ¿Se trata de algo transitorio para contener las fuerzas disidentes o las críticas dentro del propio espacio? ¿O seguirá esta ambigüedad por más tiempo? Porque si se trata de la primera opción y es algo simplemente coyuntural todavía hay posibilidad de recuperar terreno de cara a las elecciones de 2021. Pero si por el contrario la ambigüedad continua, puede generar costos políticos electorales al propio Alberto Fernández por no haber cumplido, sino todo lo contrario, con su promesa de campaña.

El gran interrogante es si el presidente quiere cerrar la grieta o la necesita curiosamente viva para acotar el impacto que en su electorado puede tener este fuerte ajuste que está implementando para poder, por ejemplo, reestructurar la deuda que tiene con los acreedores, locales y externos. Veremos cómo se va desarrollando a lo largo del tiempo esta disyuntiva, en principio contradictoria.

Notas de Opinión

Cómo se gestó la renuncia de Martín Guzmán

El ministro de Economía anunció su salida a través de su cuenta de Twitter, cuando Cristina Kirchner encabezaba un acto en Ensenada.

Totalmente sorpresiva la renuncia de Martín Guzmán porque no pensaba hacerlo, por lo menos, hasta mañana porque tenía previsto viajar a Francia el martes próximo y tenía todo preparado para ese viaje. En consecuencia, estuvo trabajando hasta ayer a la noche.

Por esta razón, la renuncia está precipitada. Y como dice el texto: “Con la profunda convicción y la confianza en mi visión sobre cuál es el camino que debe seguir la Argentina, seguiré trabajando y actuando por una Patria más justa, libre y soberana”.

El ministro hasta el día de ayer, por lo menos, no pensaba renunciar y por eso es inesperada en este contexto. Por supuesto que hace bastante tiempo que se viene hablando de la renuncia de Guzmán y estaba pedida por Cristina Kirchner hace bastante tiempo.

Sabemos que la propia vicepresidenta, en los últimos contactos que tuvo con Carlos Malconian, manifestó que con la renuncia de Matías Kulfas no alcanzaba y que tenía que haber una renovación total del equipo económico. Cristina venía presionando por esta salida hace bastante tiempo.

También se sabía que los resultados de la política económica no fueron los deseados con inflación y dólar alto en los últimos tiempos. Todo un marco para la salida del ministro de Economía.

Pero Alberto Fernández el miércoles a la noche hizo declaraciones haciendo una ratificación muy fuerte de Guzmán. Es decir, que la decisión de salir del Gobierno se estaba madurando, pero se precipitó en las últimas 12 horas, entre la tarde de ayer y el mediodía de hoy.

Una de las cuestiones que pudo haber precipitado la salida de Guzmán es que le había pedido al Presidente el desplazamiento de los funcionarios del área energética que dependen de la vicepresidenta. Y aparentemente, Fernández no habría aceptado. Así que puede haber sido uno de los motivos que precipitaron su salida. Es lo que se está especulando ahora.

También se está evaluando en la Quinta de Olivos su reemplazante. A lo largo de este tiempo se especularon muchos nombres. Pero los que se manejan en este momento son: la secretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Cecilia Todesca, y los economistas, Marcos Lavagna y Emmanuel Álvarez Agis.

En este momento, Guzmán se encuentra en el ministerio de Economía con todo su equipo y podemos confirmar que van a renunciar todos: el secretario de Hacienda, el secretario de Finanzas y el resto de los funcionarios que Guzmán había colocado en distintos puntos de la administración pública.

 

Columna publicada originalmente en TN.

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Notas de Opinión

La Cámpora amenaza y Alberto Fernández dicta una clase escolar de peronismo

El Presidente se puso a explicar en la CGT quién fue Perón y esquivó una respuesta directa a Cristina. El camporismo había dicho que se acabó la moderación. ¿Y qué viene?

El Cuervo Larroque, que es La Cámpora y es Cristina, porque piensa como ella o dice cosas que son las que ella piensa, corrió al Presidente de la primera línea de los memes con su casi insuperable “la economía crece mucho”. Fernández es así. Tiene un impulso incontenible a sacar conclusiones sin datos o sin datos suficientes. Pero igual hay que animarse a decir que el país sufre una crisis de crecimiento.

¿Y qué dijo Larroque? Que se acabó “la fase de la moderación”. Se supone que lo dijo por Fernández. La Cámpora y el cristinismo han tenido que soportar la etapa de la moderación. No tenían más remedio. Pero advierten: ya no más. Dicen: gobernar es enfrentar el poder económico y Cristina es la única que puede hacerlo.

De paso, cargan de nuevo contra el presidente que no llama ni se sienta con la vice, que en cambio va y llama y se sienta con Melconian, que también dice que Guzmán no va más. Después hay quienes tienen la esperanza, o sólo la declaran, de que la política tiene posibilidades de ponerse de acuerdo.

El miércoles Fernández ve en la tapa de Página 12 la internación de Milagro Sala y suspende todo para ir a verla. Al volver, pasa por C5N y denuncia como si nada que “nos quieren dar un golpe de mercado”. No explica cómo es que entran juntos un golpe del mercado, que se supone una medida defensiva del sector financiero, con una crisis de crecimiento. Es una explicación de alguien que no puede explicar. Lo culpa a Macri, por supuesto aunque si hay algo que pone nervioso a todo el mundo, y no sólo a los mercados, son amenazas como la de Larroque. O que el gobierno sean dos gobiernos y que una parte sacuda cada vez más fuerte al árbol para que Guzman se caiga.

Había empezado mal Fernández esa entrevista por televisión. No bien llegó al estudio, le dice a una de las periodistas:

-Puedo tutearte? Porque tratarte de usted no me sale. Te conozco hace muchos años, los conozco a todos hace muchos años, no se sientan ofendidos si los tuteo.

-No, por favor.

Y dirigiéndose a otra periodista:

-Hola, Nora. No te había visto. ¿Cómo andás?

-Irina, me llamo Irina.

-Irina, perdón, Irina. Nora es la socia, perdón. Este… claro, claro, claro. Este… te decía. Eh …. ¿qué te decía?

Alberto Fernández el miércoles por la noche en los estudios de C5N. Allí recogió el discurso del golpe de mercado.

Fernández está en problemas y apareció Scioli, ahora flamante ministro, para decir que estamos en “una etapa de reindustrialización fenomenal”. Scioli y Fernández comparten esa rarísima versión de la economía que el riesgo país, por hablar sólo de un dato nada más, se empeña en deshacer. El 1° de junio: 1. 914 puntos. 30 de junio: 2.428 puntos. Habría que considerarlo un éxito como el inmoderado dólar que también crece a destajo. Dólar blue 1° de junio, vendedor: $ 206. El 30 de junio: $ 239. Otro éxito: depreciación de apenas $ 33, sólo un 16%. Pesce, el jefe del Central, desenterado de que “la economía tiene una crisis de crecimiento” ,va y pone cepo sobre cepo para evitar “una devaluación brusca”. ¿Un 16% en un mes no será brusco?

También apareció el canciller Cafiero, esforzándose por quedar bien con Fernández y declarar que “lo paró en seco” a Boris Johnson. Fue al revés: Johnson lo paró en seco a Fernández al recordarle que la guerra de Malvinas “terminó hace 40 años”. Fernández improvisó un reclamo de soberanía en un pasillo. Está claro que Malvinas no es un tema para improvisar y que Cafiero, queriendo ayudar, la embarró un poco más.

Gobierno y cristinismo arman una frívola comedia de actos y contraactos, como los homenajes a Perón. Para refutar a Cristina, Fernández en la CGT se puso en exegeta de Perón, como si fuera peronista de la primera hora. Se inventó una vida que no tuvo y dictó una clase escolar de peronismo. Lamentable. El presidente y la vice hace largos dos años y medio que están en el gobierno. Ahora hablará Cristina: el contrapunto continuará. Pero va quedando para entrecasa, sólo para peronistas. Fernández podrá irse pensando en que tendrá su busto en La Rosada y sintiendo que se dio el gran gusto. Muchos de quienes creyeron en él sentirán una enorme desilusión.

 

Columna publicada originalmente en Clarín.

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Notas de Opinión

Dólar vs inflación desde que asumió Alberto Fernández

El dólar salió volando y superó los $250, medido a través del Contado con Liquidación. ¿Cómo viene el dólar vs. la inflación? ¿Qué medidas tomó el Banco Central? ¿A dónde puede llegar? Quedate hasta el final que te cuento todo.

Las últimas semanas fueron muy conflictivas en lo económico. Frente a esto, el gobierno no tuvo otra alternativa que apretar aún más el cepo. Algo interesante para destacar es que el dólar sigue atrasado si uno lo comparara con la evolución de la base monetaria.

A pesar de la suba reciente, ¿el dólar le viene ganando a la inflación en este año? Por el momento no, aunque todo parece que ocurrirá pronto.

Desde que asumió Alberto Fernández, ¿cómo fue esa carrera entre el dólar “libre” y la inflación?
Si analizamos el acumulado desde que asumió Alberto Fernández, el dólar subió aproximadamente un 240%. En cambio, la inflación totalizó un 178%, teniendo en cuenta la estimación de junio.

En este gráfico se puede observar claramente la dinámica del 2022. La distancia entre ambos se fue acortando en la medida en que el dólar iba cayendo y la inflación se aceleraba. Sin embargo, en las últimas semanas se puede ver cómo la línea verde (dólar) tomó impulso y sacó ventaja nuevamente.

Medidas del Banco Central

Ante la imposibilidad de engrosar las reservas internacionales y en el marco de altos costos de importación de energía, el BCRA no tuvo otro remedio que tomar medidas drásticas. Como es costumbre, se sumaron nuevas restricciones y prohibiciones.

Básicamente, el objetivo es que las empresas financien sus importaciones con dólares propios, de manera de “cuidar” los pocos dólares que tiene el país. Se busca evitar que las empresas importen de manera especulativa, aprovechando el valor del dólar oficial, que vale menos de la mitad que los dólares “libres”.

Se trata de un nuevo cepo, medida venerada por el oficialismo. Obviamente, tuvo consecuencias inmediatas: como prácticamente nadie pudo acceder al dólar oficial para importar, el BCRA pudo acumular más reservas. Compró USD 150M el martes 28 y USD 580M el miércoles 29, lo que implica un récord desde 2016.

¿Es para festejar? Claramente no, ya que aplicaron un “torniquete”, en el que casi nadie puede acceder al dólar oficial. Pan para hoy, hambre para mañana. Sin duda, este nuevo cepo tendrá consecuencias negativas en lo económico, más allá de que, en lo inmediato, el BCRA pueda recomponer sus reservas.

¿Qué sucedió en los mercados libres, luego de esta medida? El riesgo país marcó un nuevo récord y el precio del dólar se disparó.

¿Puede calmarse el dólar? Es una posibilidad, claro está. Podría tomarse una pausa en el corto plazo, pero luego seguirá subiendo. Tan solo basta con ver las cifras de inflación y emisión.

Vale remarcar el siguiente dato: en junio el BCRA emitió $825.000M, lo que implica mayor inflación futura y dólar al alza asegurado. Además, el stock de pasivos remunerados (principalmente Leliq) superó los $6 billones, por lo que tendrá que devengar casi $4 billones de intereses anuales. Linda bola de nieve, ¿no?

¿A cuánto podría llegar? Como mínimo, y para igualar la inflación de este año, el dólar Contado con Liquidación podría llegar a los $275 en el corto plazo. Y para fin de año debería superar los $300 fácilmente, si tenemos en cuenta la inflación proyectada.

El panorama es aterrador desde todos los frentes: el económico, el financiero y el político. El dólar se está recalentando y están todos los condimentos dados para que siga volando.

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