Muerte del fiscal Nisman

Lagomarsino en problemas: una nueva pista en el caso Nisman y 23 llamados de un espía

La aparición de un espía instalado todo el día cerca de la casa de Lagomarsino el día en que Nisman muere y los llamados con la cúpula de la ex SIDE abrieron una nueva pista en el caso por la muerte del fiscal

viernes 17 de enero de 2020 - 12:35 pm

Una nueva pista en la causa que investiga la muerte del fiscal Alberto Nisman fue sumada al expediente en las últimas semanas, a casi cinco años de la aparición sin vida del titular de la Unidad Fiscal que investigaba el atentado a la AMIA.

La pista surgió a partir de un entrecruzamiento telefónico hecho por la Policía Federal y publicado este viernes por Clarín. Allí se explica que, el día de la muerte del fiscal, un agente de la Dirección General de Reunión Interior de la ex SIDE se comunicó una veintena de veces con la cúpula de la organización desde un sitio muy cercano a la casa del agente informático Diego Lagomarsino. Más precisamente, mantuvo 27 conversaciones desde un Nextel que se conectó a una antena ubicada a una cuadra de la casa del hombre que le entregó el arma a Nisman, en Martínez.

Lo llamativo es que ese funcionario de la Dirección General de Reunión Interior de la ex SIDE nunca estuvo antes allí, en ese punto de Martínez.

El agente, de quien no se reveló la identidad, mantuvo ese día del 2015 38 comunicaciones de radio por Nextel, 27 de ellas desde el barrio de Lagomarsino. Comenzó a las 10.10 y siguió hasta las 16.59. A esa hora lo llaman desde una antena que corresponde a la zona de Puerto Madero donde está el departamento de Nisman.

Tras ese llamado queda en silencio dos horas y luego aparece en otras localidades del conurbano: Tres de Febrero y San Martín. Allí se comunica 11 veces más con sus mismos interlocutores: altos funcionarios de la Secretaría de Inteligencia del Estado. Pero vuelve al barrio de Lagomarsino cerca de las diez de la noche. En dos minutos (22.07 y 22.08) emite tres comunicaciones más y recibe una.

Luego de esta última apaga su teléfono, pero no se sabe a qué hora abandona la zona y termina su día de trabajo.

Cuando el espía de Martínez se desconecta, los custodios de Nisman están llegando a Puerto Madero para subir al departamento del fiscal con un cerrajero que va a abrir la puerta para que entren Niz, Sara Garfunkel -la madre de Nisman- y Marta Chagas, una amiga de ella.

De acuerdo a las diferentes localizaciones de su teléfono a las que accedió Clarín, el aparato del espía de Martínez se activa allí un rato antes de que los custodios de Nisman lleguen por la mañana a Puerto Madero -aunque pudo estar en la zona desde más temprano-, se desplaza justo cuando éstos suben por primera vez a tocarle timbre al fiscal y ven que no contesta (cerca de las cinco de la tarde) y vuelve al barrio de Lagomarsino cuando los custodios ya llegan con el cerrajero y faltan minutos para que Nisman sea descubierto.

Es un juego de espejos: las comunicaciones del “nuevo” espía de Martínez parecen acompañar el ritmo de la búsqueda en Puerto Madero. La especulación, también, es que ese día ese agente tuvo la orden de custodiar los movimientos de Lagomarsino, pero ese día el especialista informático había viajado a Pilar a un asado junto a su familia.

El Nextel de este agente -que sigue trabajando actualmente en la AFI (ex SIDE) y cuyo nombre ya está en poder de los investigadores- integraba una flota de equipos de comunicación que en la SIDE identificaban como COM. Todos estos aparatos pertenecían al área de Reunión Interior que dirigía Pocino, el espía que ese mismo día se iba comunicando con Mena mientras recibía llamados de sus agentes del grupo COM, incluyendo el que estaba tan cerca de la casa de Lagomarsino. Había más, cuyas ubicaciones aún se sigue tratando de determinar.

Pocino representaba en ese momento el ala más “leal” de la SIDE a Cristina Kirchner, aliado con el jefe del Ejército que manejaba la inteligencia paralela, César Milani. Estaba enfrentado a Antonio “Jaime” Stiuso, el hombre fuerte del organismo que el kirchnerismo había alentado desde los comienzos del gobierno de Néstor Kirchner y acababa de soltarle la mano, un mes antes de la muerte de Nisman.

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