Cecilia Tear

Cecilia Tear: “Fabricar vinos en Mendoza es una bendición”

La productora de vinos boutique en la provincia cuyana cuenta los secretos sobre cómo comenzó su vínculo con el procesamiento de uvas

jueves 16 de enero de 2020 - 1:20 pm

“Trabajar en la provincia de Mendoza es una bendición cuando es el lugar que elegiste desde chica y el terreno donde tus padres y abuelos se formaron”, comienza contando Cecilia Tear, una empresaria vitivinícola que abrió hace más de una década una bodega escondida.

Lo curioso es que sin su guía es casi imposible llegar a la bodega que inauguró, y que se encuentra unida al casco de estancia de la casa familiar donde nació.

De joven, en los Andes mendocinos

“Sé que suena a un proyecto muy loco y, de hecho, recién en los últimos meses decidí empezar a contar un poco la historia de la bodega a partir de un extranjero que, con su pareja, me conocieron en un puestito que a veces pongo en la ruta para comercializar los vinos. Los conocí ahí y después de charlar los invité a la bodega. Y, al terminar el encuentro y la guiada por la bodega, él me preguntó si podía publicar un artículo contando la experiencia. Y ahí recién me di cuenta que era momento de abrir la pequeña bodega a nuevas personas”, agrega Cecilia Tear.

Junto a su hermana, María, otra apasionada por los vinos

La bodega está unida al casco de la estancia y Cecilia por el momento no quiere mostrar imágenes porque asegura que “perdería magia” ante quien la desee visitar por primera vez. Les prometemos que no va a haber arrepentidos: la calidez de la madera, los sabores de los vinos y la luz del atardecer entrando por las ventanas hacen de la visita una experiencia inolvidable para todos los amantes de los vinos.

En uno de sus viajes para conocer nuevos sabores

“Si bien empecé haciendo vino desde chica, ya que mi abuelo y mi padre estuvieron vinculados a la industria vitivinícola mendocina desde siempre, yo decidí hacer algo más boutique, que me permitiera divertirme, pero conservar a producción como un hobby más que como un trabajo. Y al poco tiempo muchos amigos me incentivaron a hacer algo más profesional, ya que les gustaban muchos los sabores que se estaban generando en las producciones pequeñas que estaba haciendo. Y fue así como, poco a poco, empecé a animarme y terminó en todo esto”, explica, mientras abre los brazos y señala los barriles de roble que conservan los diferentes tipos de vino producidos por ella y su equipo.

En uno de sus viajes por Mendoza

Tear se apoya en el equipo que la acompañó desde pequeña: “Son como mis hermanos. Nos criamos juntos y decidieron acompañarme en esta aventura. Somos cerca de siete personas trabajando enfocadísimos en generar no sólo un buen vino sino un vino que te marque, que te deje pensando en él una vez que lo terminás de tomar”.

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