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Notas de Opinión

Alberto Fernández, el equilibrista

Cumplido ya el primer mes de gestión y a modo de balance, podemos marcar que el presidente debió manejarse pendularmente entre la moderación, el pragmatismo y la intransigencia militante

Columna publicada originalmente en Todo Noticias

En su primer mes de gestión, Alberto Fernández se vio obligado a hacer un delicado equilibrio en temas que son en principio controversiales por la naturaleza de su coalición, sobre todo por la diversidad y el peso relativo de los sectores más duros, más ideológicos, más radicalizados, en particular, el kirchnerismo, encarnado en la vicepresidenta Cristina Fernández.

Venezuela

El último episodio fue el referido a la crisis de Venezuela: por un lado, el gobierno nacional repudió lo ocurrido el 5 de enero pasado cuando fuerzas chavistas impidieron el ingreso de Juan Guaidó y de varios diputados opositores a la Asamblea Nacional, con la clara intención de imponer, sin quorum, como nuevo presidente del Parlamento a Luis Parra, funcional al gobierno de Nicolás Maduro. Horas más tarde, mediante una improvisada sesión en la sede del diario El Nacional, finalmente Guaidó fue reelegido como líder de la Cámara.

Este hecho le valió no solo su agradecimiento, puntualizando que “Puede haber o no diferencias ideológicas con el presidente Fernández, pero claramente está señalando el atropello al Parlamento venezolano”, sino, además, nada menos que la felicitación por parte del gobierno de Donald Trump.

Pero, una de cal y otra de arena: al mismo tiempo, a través de un comunicado de Cancillería se le quitó las credenciales a la embajadora representante de Guaidó en Argentina, Elisa Trotta Gamus, debido a que “estaba bajo un formato de misión especial que le había otorgado la gestión anterior y no como embajadora formal”.

Lo cierto es que no había sido recibida ni por el canciller Felipe Solá ni por el presidente Fernández y, paradójicamente, con el hecho de quitarle formalmente el reconocimiento que en su momento le había dado el gobierno de Cambiemos, le otorgan más visibilidad mediática.

El mensaje es que el gobierno nacional sólo reconocerá como interlocutor válido a Juan José Valero Núñez, el actual encargado de Negocios de Nicolás Maduro. Consecuentemente, con esta decisión, la Argentina se suma a los otros países de la región, Cuba, Nicaragua y México, que consideran a Maduro como presidente legítimo de Venezuela. Son evidentes los vaivenes en busca de un equilibrio en un tema sensible donde, además, por primera vez, Argentina se desmarca del Grupo de Lima al emitir, a través del canciller Solá, un comunicado propio sobre lo sucedido en Venezuela: “recuperar el diálogo entre las fuerzas políticas de Venezuela, respetando los mecanismos institucionales… y sin pretender involucrarnos en la situación interna de otros países…”.

De todas formas, el mensaje fue crítico del régimen de Maduro (aunque sin llegar a calificarlo de “dictadura”, como sí lo hiciera el Grupo de Lima), alejándose también del kirchnerismo del pasado, que no condenaba al gobierno chavista. Alberto Fernández insiste con representar esta tercera posición, difícil de conservar y que agrega incertidumbre sobre la nueva política de inserción internacional. En este camino, el gobierno promueve a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), como órgano de coordinación en la región y espera estrechar vínculos con México, estrategia que de todas formas se ve entorpecida por el proteccionismo comercial de Argentina.

Bolivia

El tema de Venezuela no es el único, con Bolivia había ocurrido algo parecido al otorgar el estatus de refugiado al presidente Evo Morales e intentando limitar, sin éxito su participación en la política, generando un conflicto diplomático con Estados Unidos al respecto.

Apenas arribó al país, el único pedido por parte del canciller Felipe Solá fue el “compromiso de Evo Morales de no hacer declaraciones políticas en la Argentina”, deseo que rápidamente fue eclipsado por las declaraciones del Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, quien lo contradijo argumentando que, en su carácter de refugiado, “Evo Morales tiene los mismos derechos que un ciudadano argentino, con lo cual tiene libertad de expresión, de declarar, de pensar y decir lo que quiera”.

Así, con este aval, el ex mandatario Morales no tardó en instalar su búnker de campaña en Argentina e incentivar su presencia en las redes sociales, para reactivar su poder político de cara a las próximas elecciones que se realizarán el 3 de mayo de 2020.

Esto suscitó no sólo el reclamo por parte de la presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, sino una orden de aprehensión, que fue desestimada por la Casa Rosada, porque básicamente sigue sin reconocer el gobierno que encabeza Áñez. Además, desató el malestar de Estados Unidos expresado en el pedido al canciller Solá acerca de que Morales no abuse de su carácter de refugiado. La postura del gobierno nacional se mantuvo y se reforzó con la reciente participación de la Argentina en la cumbre de la CELAC, realizada en México, tras cuatro años de ausencia durante el gobierno de Macri, con el objetivo que este espacio se convierta en un foro de discusión de los problemas regionales sin incidencia de los Estados Unidos.

En casa

No sólo en cuestiones de política internacional se ve esta búsqueda por encontrar un delicado punto intermedio, sino también en materia de política doméstica. En los últimos días reflotó el caso Nisman, gracias a un documental de Netflix acerca de la muerte del fiscal, donde, entre otros, se encontraba el testimonio del actual presidente Fernández, que en 2017 se aventuraba por la hipótesis acerca de que había sido un asesinato. Por tratarse de un tema hipersensible para el kirchnerismo, tuvo que acomodarse o volcarse hacia una postura distinta a la que originalmente había establecido, más acorde con la de su vicepresidenta.

Además, de esta forma se alineaba con su ministra de Seguridad, Sabina Frederic, que mandó a que se efectúe una “revisión técnico- administrativa” del peritaje realizado por Gendarmería en la investigación por la muerte del fiscal, con el objetivo de “de mejorar la calidad de lo que producen” las fuerzas de Seguridad. “Vamos a incluir este (caso), que es controvertido” y que “debe salir de la controversia”.

Sin embargo, existe un ámbito donde curiosamente Fernández mantiene discrecionalidad y ese equilibrio es menor o no se da una postura tan acomodaticia y es en el económico. Ahí hay un compromiso con una postura hiperfiscalista, tal vez sí es cierto que los instrumentos apuntan básicamente a cobrarle al sector más moderno de la economía, a los que no han votado por Alberto Fernández, pero en ese sentido se esperaba una postura más radicalizada en materia económica.

De hecho, no satisface al referente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), Juan Grabois, para quien las medidas son tímidas o a la presidenta de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, quien pedía la expropiación de todos los medios de comunicación demandando presidente que “tome las riendas”.

Pero, cuando las demandas se desmadran o son demasiado radicalizadas, el presidente las ignora con un prudente silencio. Es decir, que existe este equilibrio, pero no en todos los temas y menos aplicado al plano económico donde Fernández cuenta con cierto grado de libertad para negociar con el Fondo Monetario Internacional, con los acreedores privados y para generar un superávit fiscal que contradice las promesas de campaña cuando pregonaba que había que pagarle a los jubilados y no a los bancos, recayendo sobre aquellos que cobran haberes medios y medios altos todo el esfuerzo para poder cumplir con las obligaciones externas.

Otros ámbitos donde no hay espacio para la ambigüedad tienen que ver con las relaciones con Brasil y Estados Unidos. Respecto del primero, el principal socio comercial de la Argentina, a pesar de los chispazos entre los presidentes Fernández y Jair Bolsonaro, a fines de enero, sus respectivos cancilleres, Felipe Solá y Ernesto Araujo se sentarán a discutir y delinear la futura relación comercial entre ambos países, teniendo entre otros ejes el Mercosur, particularmente lo referido a las rebajas al Arancel Externo Común del Mercosur (AEC).

Y en cuanto a Estados Unidos, Fernández tiene bien en claro que deberá tener la suficiente cintura política que garantice el necesario apoyo del gobierno de Donald Trump no sólo para renegociar la deuda con el FMI sino también con los bonistas privados, esenciales para el éxito de su gestión.

Notas de Opinión

Cómo se gestó la renuncia de Martín Guzmán

El ministro de Economía anunció su salida a través de su cuenta de Twitter, cuando Cristina Kirchner encabezaba un acto en Ensenada.

Totalmente sorpresiva la renuncia de Martín Guzmán porque no pensaba hacerlo, por lo menos, hasta mañana porque tenía previsto viajar a Francia el martes próximo y tenía todo preparado para ese viaje. En consecuencia, estuvo trabajando hasta ayer a la noche.

Por esta razón, la renuncia está precipitada. Y como dice el texto: “Con la profunda convicción y la confianza en mi visión sobre cuál es el camino que debe seguir la Argentina, seguiré trabajando y actuando por una Patria más justa, libre y soberana”.

El ministro hasta el día de ayer, por lo menos, no pensaba renunciar y por eso es inesperada en este contexto. Por supuesto que hace bastante tiempo que se viene hablando de la renuncia de Guzmán y estaba pedida por Cristina Kirchner hace bastante tiempo.

Sabemos que la propia vicepresidenta, en los últimos contactos que tuvo con Carlos Malconian, manifestó que con la renuncia de Matías Kulfas no alcanzaba y que tenía que haber una renovación total del equipo económico. Cristina venía presionando por esta salida hace bastante tiempo.

También se sabía que los resultados de la política económica no fueron los deseados con inflación y dólar alto en los últimos tiempos. Todo un marco para la salida del ministro de Economía.

Pero Alberto Fernández el miércoles a la noche hizo declaraciones haciendo una ratificación muy fuerte de Guzmán. Es decir, que la decisión de salir del Gobierno se estaba madurando, pero se precipitó en las últimas 12 horas, entre la tarde de ayer y el mediodía de hoy.

Una de las cuestiones que pudo haber precipitado la salida de Guzmán es que le había pedido al Presidente el desplazamiento de los funcionarios del área energética que dependen de la vicepresidenta. Y aparentemente, Fernández no habría aceptado. Así que puede haber sido uno de los motivos que precipitaron su salida. Es lo que se está especulando ahora.

También se está evaluando en la Quinta de Olivos su reemplazante. A lo largo de este tiempo se especularon muchos nombres. Pero los que se manejan en este momento son: la secretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Cecilia Todesca, y los economistas, Marcos Lavagna y Emmanuel Álvarez Agis.

En este momento, Guzmán se encuentra en el ministerio de Economía con todo su equipo y podemos confirmar que van a renunciar todos: el secretario de Hacienda, el secretario de Finanzas y el resto de los funcionarios que Guzmán había colocado en distintos puntos de la administración pública.

 

Columna publicada originalmente en TN.

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Notas de Opinión

La Cámpora amenaza y Alberto Fernández dicta una clase escolar de peronismo

El Presidente se puso a explicar en la CGT quién fue Perón y esquivó una respuesta directa a Cristina. El camporismo había dicho que se acabó la moderación. ¿Y qué viene?

El Cuervo Larroque, que es La Cámpora y es Cristina, porque piensa como ella o dice cosas que son las que ella piensa, corrió al Presidente de la primera línea de los memes con su casi insuperable “la economía crece mucho”. Fernández es así. Tiene un impulso incontenible a sacar conclusiones sin datos o sin datos suficientes. Pero igual hay que animarse a decir que el país sufre una crisis de crecimiento.

¿Y qué dijo Larroque? Que se acabó “la fase de la moderación”. Se supone que lo dijo por Fernández. La Cámpora y el cristinismo han tenido que soportar la etapa de la moderación. No tenían más remedio. Pero advierten: ya no más. Dicen: gobernar es enfrentar el poder económico y Cristina es la única que puede hacerlo.

De paso, cargan de nuevo contra el presidente que no llama ni se sienta con la vice, que en cambio va y llama y se sienta con Melconian, que también dice que Guzmán no va más. Después hay quienes tienen la esperanza, o sólo la declaran, de que la política tiene posibilidades de ponerse de acuerdo.

El miércoles Fernández ve en la tapa de Página 12 la internación de Milagro Sala y suspende todo para ir a verla. Al volver, pasa por C5N y denuncia como si nada que “nos quieren dar un golpe de mercado”. No explica cómo es que entran juntos un golpe del mercado, que se supone una medida defensiva del sector financiero, con una crisis de crecimiento. Es una explicación de alguien que no puede explicar. Lo culpa a Macri, por supuesto aunque si hay algo que pone nervioso a todo el mundo, y no sólo a los mercados, son amenazas como la de Larroque. O que el gobierno sean dos gobiernos y que una parte sacuda cada vez más fuerte al árbol para que Guzman se caiga.

Había empezado mal Fernández esa entrevista por televisión. No bien llegó al estudio, le dice a una de las periodistas:

-Puedo tutearte? Porque tratarte de usted no me sale. Te conozco hace muchos años, los conozco a todos hace muchos años, no se sientan ofendidos si los tuteo.

-No, por favor.

Y dirigiéndose a otra periodista:

-Hola, Nora. No te había visto. ¿Cómo andás?

-Irina, me llamo Irina.

-Irina, perdón, Irina. Nora es la socia, perdón. Este… claro, claro, claro. Este… te decía. Eh …. ¿qué te decía?

Alberto Fernández el miércoles por la noche en los estudios de C5N. Allí recogió el discurso del golpe de mercado.

Fernández está en problemas y apareció Scioli, ahora flamante ministro, para decir que estamos en “una etapa de reindustrialización fenomenal”. Scioli y Fernández comparten esa rarísima versión de la economía que el riesgo país, por hablar sólo de un dato nada más, se empeña en deshacer. El 1° de junio: 1. 914 puntos. 30 de junio: 2.428 puntos. Habría que considerarlo un éxito como el inmoderado dólar que también crece a destajo. Dólar blue 1° de junio, vendedor: $ 206. El 30 de junio: $ 239. Otro éxito: depreciación de apenas $ 33, sólo un 16%. Pesce, el jefe del Central, desenterado de que “la economía tiene una crisis de crecimiento” ,va y pone cepo sobre cepo para evitar “una devaluación brusca”. ¿Un 16% en un mes no será brusco?

También apareció el canciller Cafiero, esforzándose por quedar bien con Fernández y declarar que “lo paró en seco” a Boris Johnson. Fue al revés: Johnson lo paró en seco a Fernández al recordarle que la guerra de Malvinas “terminó hace 40 años”. Fernández improvisó un reclamo de soberanía en un pasillo. Está claro que Malvinas no es un tema para improvisar y que Cafiero, queriendo ayudar, la embarró un poco más.

Gobierno y cristinismo arman una frívola comedia de actos y contraactos, como los homenajes a Perón. Para refutar a Cristina, Fernández en la CGT se puso en exegeta de Perón, como si fuera peronista de la primera hora. Se inventó una vida que no tuvo y dictó una clase escolar de peronismo. Lamentable. El presidente y la vice hace largos dos años y medio que están en el gobierno. Ahora hablará Cristina: el contrapunto continuará. Pero va quedando para entrecasa, sólo para peronistas. Fernández podrá irse pensando en que tendrá su busto en La Rosada y sintiendo que se dio el gran gusto. Muchos de quienes creyeron en él sentirán una enorme desilusión.

 

Columna publicada originalmente en Clarín.

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Notas de Opinión

Dólar vs inflación desde que asumió Alberto Fernández

El dólar salió volando y superó los $250, medido a través del Contado con Liquidación. ¿Cómo viene el dólar vs. la inflación? ¿Qué medidas tomó el Banco Central? ¿A dónde puede llegar? Quedate hasta el final que te cuento todo.

Las últimas semanas fueron muy conflictivas en lo económico. Frente a esto, el gobierno no tuvo otra alternativa que apretar aún más el cepo. Algo interesante para destacar es que el dólar sigue atrasado si uno lo comparara con la evolución de la base monetaria.

A pesar de la suba reciente, ¿el dólar le viene ganando a la inflación en este año? Por el momento no, aunque todo parece que ocurrirá pronto.

Desde que asumió Alberto Fernández, ¿cómo fue esa carrera entre el dólar “libre” y la inflación?
Si analizamos el acumulado desde que asumió Alberto Fernández, el dólar subió aproximadamente un 240%. En cambio, la inflación totalizó un 178%, teniendo en cuenta la estimación de junio.

En este gráfico se puede observar claramente la dinámica del 2022. La distancia entre ambos se fue acortando en la medida en que el dólar iba cayendo y la inflación se aceleraba. Sin embargo, en las últimas semanas se puede ver cómo la línea verde (dólar) tomó impulso y sacó ventaja nuevamente.

Medidas del Banco Central

Ante la imposibilidad de engrosar las reservas internacionales y en el marco de altos costos de importación de energía, el BCRA no tuvo otro remedio que tomar medidas drásticas. Como es costumbre, se sumaron nuevas restricciones y prohibiciones.

Básicamente, el objetivo es que las empresas financien sus importaciones con dólares propios, de manera de “cuidar” los pocos dólares que tiene el país. Se busca evitar que las empresas importen de manera especulativa, aprovechando el valor del dólar oficial, que vale menos de la mitad que los dólares “libres”.

Se trata de un nuevo cepo, medida venerada por el oficialismo. Obviamente, tuvo consecuencias inmediatas: como prácticamente nadie pudo acceder al dólar oficial para importar, el BCRA pudo acumular más reservas. Compró USD 150M el martes 28 y USD 580M el miércoles 29, lo que implica un récord desde 2016.

¿Es para festejar? Claramente no, ya que aplicaron un “torniquete”, en el que casi nadie puede acceder al dólar oficial. Pan para hoy, hambre para mañana. Sin duda, este nuevo cepo tendrá consecuencias negativas en lo económico, más allá de que, en lo inmediato, el BCRA pueda recomponer sus reservas.

¿Qué sucedió en los mercados libres, luego de esta medida? El riesgo país marcó un nuevo récord y el precio del dólar se disparó.

¿Puede calmarse el dólar? Es una posibilidad, claro está. Podría tomarse una pausa en el corto plazo, pero luego seguirá subiendo. Tan solo basta con ver las cifras de inflación y emisión.

Vale remarcar el siguiente dato: en junio el BCRA emitió $825.000M, lo que implica mayor inflación futura y dólar al alza asegurado. Además, el stock de pasivos remunerados (principalmente Leliq) superó los $6 billones, por lo que tendrá que devengar casi $4 billones de intereses anuales. Linda bola de nieve, ¿no?

¿A cuánto podría llegar? Como mínimo, y para igualar la inflación de este año, el dólar Contado con Liquidación podría llegar a los $275 en el corto plazo. Y para fin de año debería superar los $300 fácilmente, si tenemos en cuenta la inflación proyectada.

El panorama es aterrador desde todos los frentes: el económico, el financiero y el político. El dólar se está recalentando y están todos los condimentos dados para que siga volando.

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