Curiosidades

Todo por $89: abrió el primer restó “proletario friendly”

Ubicado Armenia al 1900, este particular restó ofrece precios accesibles para cualquier tipo de comensal, sin sacrificar la calidad de los alimentos y bebidas.

miércoles 8 de enero de 2020 - 12:26 pm

En tiempos donde la Internet es accesible para la mayoría de la población y donde absolutamente todo pasa a través de las entrañas de la web, la vida diaria se torna más llevadera y práctica. Hoy en día, las búsquedas de información, de calles, de restaurantes se traducen en el “googleo”. En definitiva, si googleamos por ejemplo Chapultepec: primero aparece una cervecería, después el nacimiento de una jirafa en el Zoo de Chapultepec. Después, un castillo de Chapultepec que alquila sus habitaciones. Después México, después Bosque de Chapultepec, después Free Tour, después su significado.

Situándonos en nuestra región, Chapultepec es un restó localizado en el famoso y “popular” (por lo masivo) barrio de Palermo. Para agrado de muchos, y disgusto para otros, es un comedor comunitario -sin aire acondicionado, barullo de recreo escolar- que vende todo (pero todo, todo) a 89 pesos.

Su menú ofrece desde hamburguesas, pinchos, panes saborizados, tortillas, choripanes copados, burritos, tacos hasta bebidas con y sin alcohol. Un menú que le otorga a este Palermo atravesado por los comercios de “grandes marcas”, algo más “barrial”.

Como una especie de “Todo por 2 pesos”, en el barrio donde la cajita de 28 arándanos cuesta 100 mangos, vende lo mismo que cualquier otro restó –mínimo- a mitad de precio. Algunos consideran a Chapultepec como el McDonald’s de la comida palermitana.

“El concepto de ‘todo al mismo precio’ es un modelo exitoso, pues es accesible para cualquier tipo de comensal, siendo lo más importante que no sacrificamos la calidad de nuestros alimentos y bebidas”. Así hablan los encargados extranjeros de esta cervecería.

 

 

Los comerciantes cercanos lo conocen y le bajan el precio. Le hacen bullying comercial. Preguntan cosas insidiosas, deslizan sospechas infundadas. “Todo bien, ¿pero vos probaste la calidad de las hamburguesas?”. “¿Vos viste cómo te hacen los tragos?” “¿Averiguaste de dónde sale la guita?”

La carne de los pinchos está bastante cocida, la cerveza es la cerveza, con un frío formal y refrescante, y las papas rústicas podemos comerlas entre dos. Ricas, puré por dentro, crocantes por afuera. Se atiende en mesas, a la vieja usanza, y los mozos pasan una y otra vez tentándote con ricuras que van saliendo de la cocina. Pasan con tragos, shots de vodka, gin tonic. Y todo ya sabemos a qué precio. Una experiencia que vale la pena no dejar de vivenciar.

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