Alimentación

Siete hábitos alimentarios que podés mejorar en este nuevo año

Algunos cambios que podés proponerte para este 2020 y mejorar tu salud

martes 31 de diciembre de 2019 - 7:51 am
Cuando a la gente le da por cambiar sus hábitos alimentarios tiende a pensar en grandes transformaciones; sin embargo lo único que logran con ese enfoque es frustrarse. Lo más recomendable es hacer un cambio pequeño al día que de todas formas tiene impacto a largo plazo.

Estas son algunas de las cosas que podés proponerte para este nuevo año:

1. Empezá el día con un vaso de agua. 

Intentá beber un vaso antes de que el aroma del café de las mañanas sacuda tus sentidos. Esa dosis de líquido activará tu metabolismo y pondrá las cosas en movimiento. Te sentirás revitalizado ya que el agua despejará tu mente y ayudará a ir al baño a intervalos regulares. 

2. Elegí tus refrigerios cuidadosamente. 

Son inofensivos siempre y cuando se trate de opciones nutritivas que no añadan cientos de calorías adicionales a tu día. Si después de la comida comenzás a sentir hambre, no comas frituras ni chocolates. Un puñado de nueces te sentará mejor, te saciarán gracias a su contenido de fibra y proteína y ayudarán a controlar el colesterol. Las manzanas rojas son otra excelente opción ya que contienen pectina, un tipo de fibra que se hincha al contacto con los líquidos estomacales y produce, así, una sensación de saciedad.

3. Comé bien.

Si bien es cierto que comer demasiado es nocivo para la salud, exagerar en sentido opuesto también es peligroso. Cuando no comés bien, tu metabolismo se desacelera. En estos casos, el cuerpo consume su propio músculo y se aferra a la grasa, lo cual puede hacer que engorde. Aunque no es recomendable obsesionarse por los números, de vez en cuando conviene hacer un recuento de todo lo que hemos comido. Esto permite detectar problemas y evaluar la calidad de los alimentos que estamos eligiendo.

4. No saltees el desayuno. 

Aunque no te guste comer en la mañana, hacé el esfuerzo. Esta conducta repercute favorablemente en todos tus hábitos alimentarios. Comé algo con alto contenido de proteína y fibra y bajo contenido de azúcar. Las siguientes son opciones para mantener el hambre a raya hasta la hora de la comida: huevos revueltos, pan integral tostado con queso crema descremado o yogur descremado con cereal. 

5. Comé en platos pequeños

El uso de platos pequeños se traduce en una menor ingesta calórica y no produce sensación de escasez o insatisfacción.

6. Buscá sustitutos saludables.

Sustituir las cremas untables y aderezos altos en calorías por opciones más livianas y saludables no siempre implica renunciar al sabor. En vez de añadir manteca al pan tostado o mayonesa al sándwich, untá un poco de puré de garbanzo al pan; este tiene menos grasa, más proteína y mucho sabor. El yogur griego parcialmente descremado con uvas frescas y queso crema o almendras picadas es una buena opción. Tené cuidado porque los aderezos y cremas untables suelen contener muchas grasas perjudiciales. 

7. Dormí lo suficiente.

A veces basta con dormir bien para modificar los hábitos alimentarios. Es más fácil comer de más o elegir opciones poco saludables, cuando estamos cansados. La falta de sueño también puede alterar las concentraciones de las hormonas que regulan el hambre y el metabolismo. Dormí entre siete y ocho horas todas las noches. 

Fuente: Selecciones

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