Fútbol Internacional

Qué es la “Patria Potestad”, el robo legalizado que sufre el fútbol argentino

Por: Joaquín Chomicki

Por qué la Argentina pierde a sus mejores joyas sin recibir un peso y cómo solucionar un problema que se agrava

Un saqueo al mejor estilo colonialista. Matías Soule pasó de las inferiores de Vélez Sarsfield a la Juventus de Italia sin generarle ingresos al cuadro que financió su formación, y reactivó una eterna discusión en el fútbol internacional a la que pronto habrá que encontrarle una solución.

Los clubes en la Argentina son mucho más que deportivos y no solo se dedican a entrenar futbolistas. También cumplen un importante rol social, en el que albergan a jóvenes que vienen del interior o de bajos recursos y les brindan educación tanto formal como desde los valores que promulga la entidad. Para esto realizan una gran inversión que, culpa de casos como el de Soule, ponen en riesgo la sustentabilidad económica de sus bases.

La figura legal que utilizan los grandes de Europa para extirpar a las joyas más puras de la cantera nacional es llamada “Patria Potestad” y está amparada en el Código Civil en su artículo 264. Se trata de una legislación que sostiene el derecho del padre a trasladar a su familia de país y ante la cual los clubes se encuentran indefensos. 

El primer caso estalló en 1996, cuando Esteban Cambiasso dejó La Paternal por la puerta de atrás, para irse al Real Madrid B con solo 15 años. Como pasa muchas veces, el futbolista no logró asentarse a tan temprana edad. El Cucho pudo volver al fútbol local dos años después -sin debutar en primera- y ahí sí, comenzar una larga y laureada carrera.

La modalidad consiste en que el equipo beneficiado le envía un dinero menor a la familia del juvenil, para que abandoné la pensión de la institución que lo formó sin necesidad de negociar con ellos. En muchas ocasiones, se trata de un negocio de grupos empresarios, intermediarios o “cazatalentos”, que al poco tiempo ya no les es redituable y dejan al jugador a la deriva.

Giuliano Simeone se fue con el pase en su poder al Atlético de Madrid y River protestó, pero la FIFA falló a favor de la familia del Cholo

Ni siquiera los “grandes” de acá se salvan: este año, Giuliano Simeone se fue con el pase en su poder al Atlético de Madrid y River protestó, pero la FIFA falló a favor de la familia del Cholo. Boca lo sufrió con Fabrizio Coloccini, que se fue sin más al Milan en 1999, Fernando Forestieri a Genoa en 2006 y Leo Suárez -ya con dos partidos en primera- a Villarreal de España en 2015.

El Submarino Amarillo también se llevó a Francisco Bonfiglio de San Lorenzo, goleador de la octava división de la AFA e integrante de la Sub 15. Al Fortín ya le había pasado en 2017 con Benjamín Garré, nieto del campeón mundial que se fue a Manchester City y en los últimos días regresó sin pena ni gloria para jugar en Racing.

El artículo 19 del Reglamento sobre el Estatuto y Transferencia de Jugadores (RETJ) expone que “las transferencias internacionales de jugadores se permiten solo cuando el jugador alcanza la edad de 18 años”. Pero, a la vez, dispone como excepción la situación en la que los padres del jugador cambian su domicilio al país donde determinado elenco tiene su sede por razones “no relacionadas con el fútbol”.

He aquí como, agarrándose de este asterisco de forma fraudulenta, los monstruos del fútbol europeo vuelven a llevarse la mejor materia prima de tierras sudamericanas. Se realiza un montaje en el que el tutor del menor recibe un supuesto empleo en la ciudad del conjunto que quiere contratar a su hijo y se consigue su cometido.

¿Cómo se soluciona?

Al no haber jurisprudencia alguna en la cual se puedan amparar los clubes, mientras se puja por una ley nacional, los dirigentes pueden llegar a un acuerdo particular en AFA. Una de las posibilidades es que se firmé un convenio por el cual los padres de cada joven que ingresa a las inferiores de un equipo, aceptan renunciar a la patria potestad en tanto y en cuanto su ejercicio implicase afectar los derechos federativos y económicos de la institución.

Como claramente ninguna entidad puede ni debe realizar contratos profesionales a mansalva para menores de edad, se puede tomar el ejemplo de Francia en el que los juveniles firman contratos sucesivos de “aprendiz”, “aspirante” y “esperanza” antes de llegar al vínculo profesional.

En 2009 FIFA creó una Subcomisión designada por la Comisión del Estatuto del Jugador, para que todas las transferencias internacionales de menores pasen por su tutela antes de concretarse. Sin embargo, es notorio cómo no solo miran para el costado en casos como los mencionados sino que también fallan a favor de la trampa.

Es menester la formación de Tribunales del Deporte en la Argentina para la sanción de normas legales que se apliquen a los distintos temas que abarca el derecho deportivo. Por ahora, hay que conformarse con las migajas de los derechos de formación y el mecanismo de solidaridad.

 

 

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