Opinión

Emergencia económica: cuánto de realidad, cuánto de pretexto

Juan Carlos de Pablo

Economista. Doctor honoris causa en la Universidad del CEMA

jueves 19 de diciembre de 2019 - 10:51 am

Columna publicada originalmente en La Nación

¿Merita la realidad que el Congreso Nacional delegue en el Poder Ejecutivo facultades que permitan enfrentar la “emergencia pública en materia económica, financiera, fiscal, administrativa, previsional, tarifaria, energética, sanitaria y social, como dispone el artículo primero del proyecto de ley que se conoció el martes pasado? No estoy seguro.

Como no lo está buena parte de la oposición, y buena parte de la población, que se tomó el trabajo de leer un texto de 85 artículos.

Hace bien el ministro Martín Maximiliano Guzmán en recordar la importancia que tiene la congruencia macroeconómica, pero para hacer creíble que sus palabras no son meros enunciados, debería mostrar que todas las medidas adoptadas hasta ahora, y las propuestas en el proyecto de ley de solidaridad social y reactivación productiva, cumplen con dicho requisito.

Ejemplo: ¿el programa es consistente con una retención de 30% a la exportación de soja o con una de 33%? ¿Qué viene después del 33%?, se preguntan los productores agropecuarios que manifestaron al costado de las rutas.

¿Podría algún funcionario explicar cómo piensa que van a aumentar las exportaciones, en un contexto de aumento de retenciones y control del tipo de cambio oficial?

Pregunto por la enorme propensión que tienen los economistas, metidos a funcionarios, a pensar que la economía es un conjunto de compartimientos estancos, sin cambios en las conductas de los agentes económicos en función de modificaciones en las reglas de juego.

Explicar cada una de las iniciativas incluidas en la ley de emergencia económica porque hay hambre en la Argentina no ayuda ni a entender dónde estamos parados ni a desentrañar qué cabe esperar.

Cada medida específica es una invitación a que el afectado piense que hay algo personal, o sectorial, contra ella o él.

Hubo un “estilo K” y un “estilo M” para gobernar. Desde hace ocho días hay un “estilo F”, que en política económica luce mucho más radial que concentrado en manos de un ministro.

Los flamantes gobernantes están aprendiendo a gobernar, y nosotros a ver cómo operan, para actuar en consecuencia.

Por ahora… siempre todo es por ahora. En materia económica, el nuevo gobierno arrancó con todo, y tanto algunos sectores como una parte de la oposición política tomaron nota y reaccionaron.

Todo es muy fluido, hay que estar atento a quién dentro del Gobierno inspira las medidas, y a quiénes lo siguen, y la velocidad con la cual se corrigen las cosas que no funcionan.

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