Opinión

Los Kirchner, ¿resistieron los noventa?

Eduardo Menem

Abogado. Exsenador nacional. Hermano del expresidente Carlos Menem

viernes 13 de diciembre de 2019 - 10:35 am

Columna publicada originalmente en Infobae

Pese a que durante los gobiernos kirchneristas no eran muy proclives a entonar la marcha partidaria y alguno de sus ministros llegó a denigrar a la misma con una referencia escatológica, en los últimos actos las partidarios K volvieron a cantarla con algunos agregados, entre ellos “resistimos los 90”. Es sabido lo que significa “resistir” pero por si alguien no lo recuerda es, según el diccionario, sufrir un padecimiento físico o moral, o a una persona que lo causa, sin dejarse vencer por él y, a menudo, sin quejarse o tratar de evitarlo.

No conozco cuál es el padecimiento físico o moral que puede haberle causado al kirchnerismo el gobierno justicialista de los 90, pero lo que sí puedo recordar es que:

– En el año 1994, al inaugurarse el aeropuerto del Calafate, el entonces gobernador Kirchner dijo que el presidente Menem había sido el mejor Presidente argentino;

– El presidente Menem, siendo gobernador de Santa Cruz Néstor Kirchner, le pagó regalías petroleras adeudadas desde mucho tiempo atrás a esa provincia, como también a otras, por la suma de más de seiscientos millones de dólares que, como es sabido, fueron depositados por el mandatario provincial en el exterior, generándose muchas críticas por el manejo de esos fondos.

– En la Convención Nacional Constituyente que reformó la Constitución en 1994 y en la cual fueron convencionales representando a Santa Cruz tanto Néstor como Cristina Kirchner, ésta última reconoció los logros del gobierno del presidente Menem, cuando en una parte de su discurso pronunciado el 4 de agosto de dicho año, dijo textualmente:

“No podemos obviar que cuando recibimos el gobierno en 1989 éramos un país fragmentado, al borde de la disolución social, sin moneda, y con un Estado sobredimensionado que como un Dios griego se comía a sus propios hijos. Entonces hubo que abordar una tarea muy difícil: reformular el Estado, reformarlo; reconstruir la economía; retornar a la credibilidad de los agentes económicos en cuanto a que era posible una Argentina diferente. Se hizo con mucho sacrificio, pero se logró incorporar definitivamente pautas de comportamiento en los argentinos: estabilidad, disciplina fiscal; todos ellos son logros muy importantes, pero no podemos agotar el desarrollo en ellos. De la misma manera que cuando se asumió la gestión en democracia y tardó en incorporarse a la sociedad el valor democrático como un valor permanente, también demandó tiempo incorporar la estabilidad, la previsibilidad, la organicidad económica como un valor permanente. Pero lo hemos logrado: democracia y estabilidad” (Diario de Sesiones de la Convención Constituyente, página 3524)

– Finalmente también recuerdo que en un reportaje dado a la revista Noticias, con fecha 15 de junio de 1996, la recientemente electa vicepresidenta de la Nación, respondiendo a una pregunta sobre si había votado a Menem en el 89 y en el 95 respondió : “Sí, absolutamente y creo que no me equivoqué”.

Puede comprenderse que los jóvenes que cantan la consigna referida pueden no estar enterados de lo que realmente ocurrió en esos años de plena vigencia democrática, pero los dirigentes a quienes siguen, tienen la obligación de decirles la verdad acerca de lo bueno y de lo malo ocurridos en aquellas épocas a las que se quiere “resistir”. Tergiversando la historia y faltando a la verdad, no se logrará lo reconciliación invocada por el Presidente recientemente electo.

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