Renuncia de Evo Morales

¿Puede Evo Morales ser un “refugiado” en la Argentina?: qué dice la ley

El expresidente de Bolivia solicitó ayer permanecer en el país bajo esa condición y -en principio- puede hacerlo. Qué lo ampara

viernes 13 de diciembre de 2019 - 11:14 am

El expresidente boliviano Evo Morales llegó a la Argentina esta mañana tras permanecer como asilado político en México durante un mes. Luego de un breve paso por Cuba, en donde se realizó estudios médicos, Morales arribó al país y -tras su llegada- el canciller argentino, Felipe Solá, aseguró que lo hizo “para quedarse”.

Unos minutos más tarde, el líder del Movimiento al Socialismo (MAS) solicitó al Gobierno argentino permanecer bajo la condición de refugiado, trámite que pone fin al asilo político otorgado por Andrés Manuel López Obrador.

Para que le confieran la condición arriba mencionada, el ministerio del Interior a cargo de Eduardo “Wado” de Pedro deberá considerar si Morales Ayma “ingresa” en la definición que legalmente lo convertirá en refugiado.

Esto es: “Tener fundados temores de ser perseguido por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, [que] se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o no quiera acogerse a la protección de tal país…”.

“Concretamente -explicó a Nexofin el abogado especialista en refugiados Ignacio Odriozola- la Comisión Nacional para los Refugiados (Co.Na.Re), que depende del ministerio del Interior, deberá llevar adelante un proceso administrativo estrictamente confidencial, donde el ex presidente de Bolivia pueda expresar verbalmente en una entrevista los motivos por los cuales pretende la protección internacional de la Argentina y pueda ofrecer pruebas que fortalezcan su pedido. Todo en su conjunto, ayudará a ese organismo interministerial evaluar si corresponde que Evo Morales sea refugiado en la Argentina”.

De acuerdo a Odriozola, “los giros en la situación político-social boliviana permiten aventurar que Morales Ayma debería ser considerado refugiado”.

El expresidente -asegura el abogado- “podría tener un temor fundado de ser perseguido por su raza, que podría combinarse con su pertenencia a un grupo social determinado, y por su opinión política hoy disidente”.

Sin embargo, esto no constituye que deba pasarse por alto a la Co.Na.Re. “Sería imprudente y apresurado”, explica el especialista, ya que es el organismo encargado de tomar tal determinación, bajo una evaluación mucho más profunda y detallada.

Tanto con la actual categoría de solicitante de asilo, como con la condición de refugiado, se deberá garantizar al expresidente una serie de derechos fundamentales, pero por sobre todo la prohibición de “no devolución” a su país, piedra angular del Derecho Internacional de los Refugiados.

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